15 de marzo de 2020 00:00

Internet potencia la venta ilegal de fauna amenazada

Este cusumbo bebé fue víctima del tráfico ilegal de especies y se recuperó en el hospital Tueri. Foto: Cortesía Tueri USFQ

Este cusumbo bebé fue víctima del tráfico ilegal de especies y se recuperó en el hospital Tueri. Foto: Cortesía Tueri USFQ

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Isabel Alarcón
Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

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El tráfico ilegal de vida silvestre se ha trasladado de los mercados físicos a los digitales. El alcance que tienen las redes sociales y las múltiples formas que existen de esquivar los controles en la Internet han permitido que el comercio de especies continúe en aumento.

Monos, tortugas de Galápagos, tigrillos y hasta osos perezosos son algunos de los animales que se promocionan en páginas de Facebook e Instagram. En otros casos se crean grupos cerrados o existen sitios web de diferentes países que prometen llevar a los animales hasta su destino.

Para tratar de combatir esta problemática, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Traffic e Ifaw crearon la Coalición para Acabar con el Tráfico de Fauna Silvestre en Internet. Esta iniciativa reúne a 34 empresas entre las que están Google, eBay y Facebook.

En su último reporte, se revela que este grupo ha removido o bloqueado de sus plataformas 3 335 381 anuncios de especies amenazadas, durante sus dos años de funcionamiento. Sus estrategias incluyen el trabajo con expertos de vida silvestre para detectar automáticamente este tipo de anuncios.

Entre 2017 y 2019, eBay removió o bloqueó más de 265 000 listados de ítems que están prohibidos de acuerdo con su política de productos animales. Instagram también ha implementado una herramienta que detecta a alrededor de 250 términos asociados con el tráfico ilegal de especies.

Diego Cisneros-Heredia, director del Museo de Zoología y del Hospital de Fauna Silvestre Tueri de la Universidad San Francisco de Quito, explica que este es un problema que va en aumento, ya que se trata de una red de crimen organizada a escala internacional.

Hay grupos donde se pueden hacer pedidos. Los traficantes elaboran la lista de compras y después van en busca de los animales. Las ranas venenosas de Mindo son víctimas frecuentes del tráfico ilegal.

Esto está afectando su conservación, ya que los traficantes capturan generalmente a los ejemplares adultos, que son los reproductores de la población. En ocasiones, las personas acuden a los sitios donde viven estas ranas en las noches, las meten en botellas plásticas y después las anuncian en redes.

Cisneros-Heredia dice que existen casos en los que las personas depositan el pago en una cuenta, como en una compra electrónica regular, y después los especímenes llegan por servicio de entrega. Para el investigador, es importante que las personas lo denuncien y sean conscientes de que estos animales no son mascotas. Alrededor del 40% de la fauna que llega a Tueri está relacionada con esta problemática.

Eliana Molineros, directora de Proyecto Sacha, coincide en que el tráfico de especies se ha potenciado con la existencia de la Internet. En Ecuador, dice, el problema se relaciona con la comercialización de fauna nativa y también exótica.

En redes sociales se pueden encontrar anuncios de animales que no tienen registro de ingreso al país. Las personas los adquieren como mascotas y, cuando se cansan o se dan cuenta de que necesitan más cuidados, los liberan en el espacio público. Al ser fauna introducida, se pone en peligro a las especies nativas.

A la clínica de Molineros han llegado tres erizos africanos y también ha visto hurones, que en la Internet se pueden adquirir hasta en
USD 1 200. Molineros recuerda a las personas que esto causa daños irreparables a estos ejemplares. De cada 10 animales rescatados, solo uno sobrevive y generalmente no puede volver a ser liberado.

El comercio de estos especímenes en línea tiene consecuencias legales. Hugo Echeverría, abogado ambiental especialista en protección de vida silvestre, explica que el artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal prohíbe el comercio de especímenes amenazados, sin importar el medio utilizado. Si no son especies amenazadas, la sanción es administrativa.

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