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El Oscar, la inclusión y el streaming

Chloé ZhaoLa sinoestadounidense aspira a tres premios, entre ellos el de directora. Aquí aparece con la estadounidense Frances McDormand, nominada a Mejor actriz.

Chloé ZhaoLa sinoestadounidense aspira a tres premios, entre ellos el de directora. Aquí aparece con la estadounidense Frances McDormand, nominada a Mejor actriz.

Chloé ZhaoLa sinoestadounidense aspira a tres premios, entre ellos el de directora. Aquí aparece con la estadounidense Frances McDormand, nominada a Mejor actriz.

El arte existe para ser juzgado. Pero ¿cómo juzgar algo tan masivo como el cine si las salas han estado casi vacías? ¿Cómo valorar una película solo por su tráiler o los comentarios de prensa? Hoy se entregan los Premios Oscar, en una ceremonia telemática que rinde honores a los que, pese a la pandemia, a las dudas y a las trabas, hicieron todo lo posible para ser vistos y juzgados.

Por supuesto, otra razón para el arte radica en la conexión con las personas. Si no hubo salas de cine, pues hubo Internet. Ya habrá espacio para debatir si fue positivo que las grandes obras, y también las cintas comerciales pensadas para pantallas grandes, hayan pasado al ‘streaming’. Estoy seguro de que ‘Soul’, de cuya maestría nadie duda, se habría apreciado mucho más en el gran formato que en la televisión.

De alguna manera, las obras que aspiran este año al premio a Mejor película, algunas con fuerte carga política, otras más introspectivas, han logrado conectar con los públicos, sensibles en esta época en que la incertidumbre es la regla. ‘Nomadland’ aborda la precariedad laboral y el desamparo de llegar a la vejez, temas que impactan en este contexto de crisis.

Eso explica, aunque no es la única razón, que haya arrasado en la temporada de premios y que sea la gran favorita de esta noche de premiación. En Ecuador, se la verá desde las 20:00.

La directora de ‘Nomad­land’ es Chloé Zhao, nacida en Pekín pero con la adolescencia desarrollada en Inglaterra y una adultez con Nueva York como ciudad de residencia. Todos los pronósticos apuntan a que Zhao ganará el premio a Mejor directora, con lo que se convertiría en la segunda mujer en lograrlo, luego de Kathryn Ann Bigelow, el 2010.

‘Nomadland’ es el tercer largometraje de Zhao, realizado curiosamente por pedido de la actriz Frances McDormand, luego de que ambas se conocieran en el 2017. McDormand, que protagoniza la película, quedó prendada de la novela homónima de Jessica Bruder y consideró que Zhao tenía la sensibilidad para hacerse cargo del proyecto. La sinoestadou­nidense adaptó la novela y también está nominada en esta categoría.

Es algo parecido a lo que ocurre con la inglesa Emerald Fennell, conocida por su carrera como actriz pero que también escribió el guion y dirigió ‘Promising Young Woman’, película de suspenso en clave de comedia negra, que está nominada. Fennell también compite en el rubro de guionista.

Otra coincidencia es que ‘Promising Young Woman’ está protagonizada por una mujer: Carey Mulligan encarna a una vengadora feminista, una premisa perfecta para estos tiempos de #MeToo, que tuvo éxito entre los críticos pero también en las boleterías pandémicas. Con USD 12 millones, es la más taquillera de las ocho nominadas a Mejor Película, resumidas en esta página.

Gracias a Zhao y Fennell, es la primera vez que dos mujeres forman parte de los cinco nominados a Mejor director, claro contraste con el pasado, en que solo cinco mujeres lograron la postulación en 93 años y solo una ganó la estatuilla. Los de hoy son los Oscar más femeninos y, debido al récord de nueve actores de las minorías étnicas que están nominados, resulta que también son los más inclusivos.

Otros asunto es, sin embargo, que esto pase a ser una constante para el Oscar. El reparto de cuotas en diversos ámbitos genera intensos debates. Por ejemplo, ¿los papeles de homosexuales deben ser interpretados únicamente por integrantes de la comunidad Glbti? ¿Y acaso el trabajo de un actor no es otro que el de interpretar a alguien diferente?

También se verá si el ‘streaming’ logra consolidarse como el espacio para difundir el cine de autor, en una tendencia que incluye dejar las salas para los grandes ‘blockbusters’ de efectos especiales que necesitan del formato gigante y el parlante envolvente para ser apreciados adecuadamente. Para el resto, el ambiente solitario de la casa es la nueva butaca.

Por lo pronto, la ceremonia de hoy es vista como una bisagra que deja atrás una manera de hacer cine y disfrutarlo para dar paso a otras opciones. Si el arte existe para ser juzgado, al cine le ha llegado el momento.