
Si últimamente ‘el delicioso’ está quedando al final de la lista, el problema podría no estar en tu relación, sino en tu almohada. ¿Cómo?
El ritmo de vida actual y trasnochar constantemente se han convertido en los peores enemigos del deseo sexual.
Dormir mal no solo produce cansancio físico, sino que altera el equilibrio hormonal y reduce de forma directa las ganas y la motivación para la intimidad en hombres y mujeres. ¡Sí, otra vez es culpa de las hormonas!
Durante las fases profundas del sueño, el organismo produce hormonas fundamentales para la salud sexual.
Al descansar pocas horas, los niveles de testosterona disminuyen drásticamente en los hombres, mientras que en las mujeres se alteran el estrógeno y la progesterona.
Además, Iván Ortega señala, sexologo, explica que la falta de descanso eleva el cortisol, la hormona del estrés. Esta combinación reduce la libido, afectando la excitación, el placer y los orgasmos.
El mal descanso perjudica la salud cardiovascular y la circulación sanguínea.
En los hombres, la falta de un flujo adecuado puede generar disfunción eréctil.
En las mujeres, según indica Ortega, dificulta la lubricación vaginal.
Esta situación termina afectando también la parte psicológica, creando un ciclo difícil de romper.
Para revertir estos efectos, el sexólogo recomienda dormir de 7 a 9 horas diarias con un descanso profundo e ininterrumpido.
Mantener una rutina de ejercicio regular, tomar abundante agua y reducir el estrés nocturno son decisiones sencillas pero fundamentales para restaurar el equilibrio hormonal de manera natural y recuperar el placer en la vida de pareja.
El sexólogo Iván Ortega explica que durante el descanso profundo se producen hormonas clave, y al dormir poco sube el cortisol mientras caen la testosterona y los estrógenos.
Sí, la falta de sueño altera el flujo sanguíneo, lo que puede provocar disfunción eréctil en hombres y resequedad o dolor en las mujeres.
Se recomienda descansar entre 7 y 9 horas cada noche, además de hacer ejercicio e hidratarse bien.