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La fugacidad o la eternidad de un recuerdo es la idea alrededor de la cual, la cocreadora de la serie ‘Westworld’, Lisa Joy, desarrolla el guion original de ‘Reminiscencia’, con el que también debuta como directora de largometrajes. Esta película de ciencia ficción y suspenso está ambientada en un no muy lejano y distópico futuro, como telón de fondo.
El incremento en el nivel del mar ha dejado a Miami bajo el agua y las altas temperaturas han hecho que sus habitantes prefieran la noche al día.
Esa decadente, nocturna, pero aún colorida ciudad en la que se proyectan las consecuencias del irreversible cambio climático, y una guerra pasada, es el desalentador escenario en el que Hugh Jackman le da vida a Nick Bannister, un hombre que ha hecho de la nostalgia un negocio.
El pasado solo es un eslabón en la cadena del tiempo, dice Bannister, como un narrador fuera de cámara. Junto con su excompañera de armas Watts (Thandiwe Newton), este solitario exsoldado marcado por la guerra ha desarrollado una tecnología que le permite recuperar, reproducir y almacenar recuerdos, como archivos de una gran hemeroteca.
El servicio es concurrido por personas que buscan consuelo en el pasado y por agentes de gobierno interesados en la evidencia inscrita en la memoria, pero la tendencia bondadosa de Bannister a no cobrar a sus clientes más desolados hace que no sea un buen negocio.
Si ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’ planteaba la posibilidad de borrar recuerdos, ‘Reminiscencia’ se cuestiona sobre la posibilidad de revivirlos infinitamente.
En ese entorno, que evoca el retro-futurismo de ‘Blade Runner’, la historia da un giro cuando Rebecca Ferguson aparece vestida de ‘femme fatale’ interpretando a Mae, una nueva cliente que acude buscando los servicios de Bannister.
Entonces, un simple asunto de objetos perdidos se convierte en un romance que se va intensificando hasta que, en el día menos esperado, Mae desaparece sin dejar rastro.
En esa incertidumbre, Jackman asume el rol de detective y se lanza en una búsqueda que lo sumerge en su memoria y en el recuerdo de los demás, para intentar resolver el misterio. Pero, como ya lo dejó expuesto Chritopher Nolan en ‘Memento’, la mente es un lugar confuso y potencialmente peligroso.
Como Orfeo, Bannister se adentra en la oscuridad de un extraño inframundo en busca de su Eurídice, que se va revelando como un ser más complejo de lo que pensaba. A su vez, el relato entra en un laberinto narrativo que deambula entre engaños, droga, crímenes, amantes ocultos, policías corruptos, niños perdidos y millonarios inescrupulosos que tropiezan entre sí en una secuencia de ‘flashbacks’, hologramas y acciones que suceden en el presente del filme.
Joy filtra la historia de Bannister y Mae a través del ‘film noir’ con referencias como el vestuario y la construcción de sombrías atmósferas. En ese viaje a la nostalgia, a la directora le cuesta retomar el control de una película sin héroes ni víctimas definidos.