
Martín Sebastián Peñaherrera se enteró de que había ganado el oro en Juvenil III, la categoría más alta de la Olimpiada Nacional de Matemática, mientras competía por Ecuador en la 67.ª Olimpiada Internacional de Matemática (IMO 2026), en Shanghái. Brandon Landeta, de 10 años, se enteró de su medalla de oro en Infantil I viendo el partido de Argentina contra Inglaterra. Entre esos dos extremos -un niño que ganó su primera medalla y un adolescente que compite en un Mundial- cerró este año la XXI edición de la Olimpiada de la Sociedad Ecuatoriana de Matemática (Sedem). En este año se inscribieron 2 038 estudiantes, se evidencia una brecha de género. Y un colegio de Samborondón concentró más reconocimientos que ningún otro en el país.
Sedem cerró esta edición 2026 con 1 315 hombres y 723 mujeres inscritas. Kateryn Herrera, docente del departamento de matemática de la EPN y quien explica los datos de la Olimpiada, lo describe así: “una base importante sobre la cual seguir trabajando para cerrar la brecha de género en carreras STEM”.
Son estudiantes que ya eligieron competir en matemáticas, no una muestra general de las aulas del país. La brecha aparece antes de la universidad, en la etapa escolar donde se define quién llega a competir al más alto nivel. A eso se suma una desigualdad territorial. El 59% de inscritos compite fuera de Quito, pero los reconocimientos de mayor nivel se concentran en las dos ciudades más grandes del país.
Se enteró de su oro en plena IMO 2026, en Shanghái. “La recibí con mucha alegría y algo de sorpresa, ya que la noticia llegó mientras me encontraba participando en la IMO 2026”. Antes de este oro acumula medallas en la propia IMO, la Olimpiada Iberoamericana, el Cono Sur. También en el Torneo Internacional de Jóvenes Matemáticos y el Purple Comet, entre más de una decena de competencias desde 2018. Compagina el entrenamiento con el taekwondo. Es cinturón negro 1.er Dan desde los 5 años. Dice que su fortaleza es la combinatoria, aunque “en geometría todavía tengo aspectos que mejorar”. A los estudiantes que recién empiezan les deja un mensaje: “Disfruten el camino y no se desanimen si las cosas no salen a la primera. El progreso llega con práctica y perseverancia”.
Tiene oro en el APOL y en ediciones anteriores de Sedem. Este año tuvo dos problemas que le costaron. El 1, porque “me encanta complicarme en cosas fáciles, pero lo pude resolver al asegurarme que no había ningún error”. Y el 5, un problema de funciones que resolvió transformándolo a álgebra, área que domina mejor. Su rama favorita es la teoría de números. “Me parece fascinante poder sacar propiedades de varios números”. Aunque reconoce que la geometría y la combinatoria son sus puntos débiles. Quiere estudiar ingeniería mecánica.
Lleva cinco años entrenando matemática, desde sexto de básica. Ya tenía mención de honor en la OMEC, plata en la OMA y mención de honor en el Torneo de Jóvenes Matemáticos de Perú. Este es su primer oro en Sedem. “Me sentí muy feliz y sorprendido de haber obtenido el primer lugar, ya que fue la primera vez que gané esta competencia”. El problema de geometría de este año “se me complicó mucho”, dice, “pero con mucha perseverancia, busqué todas las posibilidades y pude hallar la respuesta”. Su próxima meta es entrar al equipo oficial de Ecuador para la Olimpiada del Cono Sur.
Antes de este oro ya tenía cuatro medallas. Plata en la OMEC (2024), plata en el Canguro Matemático de la ESPOL (2024) y dos oros en un concurso del Colegio San Gerardo, en Loja, este mismo año. Entrena de 14:00 a 16:30 en el grupo de matemáticos de su colegio. Revisa pruebas anteriores de la OMEC, la Olimpiada de Mayo, Sedem y el Canguro Matemático. El problema 5 fue el que más se le complicó. “Leí como unas cinco veces hasta que lo entendí y lo resolví”, cuenta, siguiendo un consejo de sus profesores. La geometría es su tema favorito y su meta es “llevar al Ecuador hasta lo más alto del mundo”.
Es la primera medalla de su vida en una competencia de matemáticas. Se enteró viendo el partido de Argentina contra Inglaterra: “salté de la alegría y estuve muy contento y feliz”, cuenta. Se preparó una hora a la semana con su profesor y practicó en casa con sus papás “solo durante un mes”. El problema 3 fue el que más le costó, y dice que lo resolvió “calculando”. Sus temas favoritos son números y geometría. Tiene un mensaje simple para otros niños que creen que las matemáticas son aburridas: “Son muy divertidas. Si ponen mucho empeño e interés se hacen fáciles”.
La Olimpiada se rindió en 12 sedes físicas en 10 ciudades: Quito, Latacunga, Ambato, Riobamba, Cuenca, Loja, Urcuquí, Guayaquil, Portoviejo y Santa Elena. Es una sede menos que en ediciones anteriores. Sedem discontinuó Machala este año y no incorporó ciudades nuevas respecto al plan de expansión previo.
En Ambato, ninguna universidad local pudo dar el respaldo habitual. La organización consiguió un espacio físico alternativo e independiente para que los 74 inscritos de esa provincia no se quedaran sin competir.
Sobre la integridad del proceso, Herrera explica que cada participante recibe un código único. El tribunal califica por código, no por nombre ni institución. Ni el diseño ni la corrección se hacen en las sedes, sino de forma centralizada por el comité académico. Sobre el nivel de las pruebas, es categórica: “las evaluaciones están al nivel de competencias internacionales. El diseño de los problemas y los criterios de evaluación empleados por el comité académico siguen los estándares internacionales”.
De los 2 038 inscritos a escala nacional, el 59% compite fuera de Quito frente al 41% que se concentra en la capital. La Escuela Politécnica Nacional (EPN) es la sede con más inscritos, 531, todos en categorías superiores. Le siguen la Espol con 334 en la Costa y la USFQ con 311 en categorías de base.
En el sector privado, 93 de119 colegios participantes son particulares.
[VISUALIZACIÓN: gráfico de barras horizontales con la distribución de inscritos por sede — ver artefacto adjunto]
Según el cuadro de honor oficial de Sedem, el IPAC, de Samborondón, es el colegio con más reconocimientos de esta edición. Cuenta con dos medallas de oro (Michael Hu Qian en Juvenil I, Martín Peñaherrera en Juvenil III). Una de plata (Luis Zavala, también en Juvenil III) y seis menciones honoríficas repartidas entre Infantil II, Juvenil I, Juvenil II y Juvenil III.
Torremar, de Daule, suma un oro, una plata, un bronce y dos menciones. El Colegio Americano de Quito suma un oro, una plata, un bronce y una mención. La U.E. Zarán suma un oro, una plata y una mención.
En total, Sedem repartió 195 reconocimientos en esta edición: 5 medallas de oro, 7 de plata, 7 de bronce y 176 menciones honoríficas. Estas últimas, según Herrera, se otorgan “a los que tienen una participación destacada dentro de cada categoría”.
Sedem atribuye la caída de inscritos –de 2 152 en 2025 a 2 038 en 2026– a un cruce de calendarios escolares. En la Sierra, la fecha de la prueba coincidió con el cierre del año lectivo y la graduación de los estudiantes de tercero de bachillerato. En la Costa, los colegios apenas estaban arrancando el año escolar.
La organización lo describe como un desfase estructural, no como una caída real de interés. Un dato adicional: 54 estudiantes se inscribieron de forma individual, sin el respaldo de ningún colegio. Están divididos entre quienes estudian bajo el sistema de educación en casa (homeschool) y quienes están matriculados de forma independiente.
Halderg Solano, entrenador del IPAC, resume su filosofía en “dos pilares: la confianza y la perseverancia”, y en que los estudiantes “le pierdan el miedo al error”. Michael y Martín comparten esa resiliencia, pero no la forma de pensar: “uno destaca por un análisis muy ordenado paso a paso, mientras que el otro aborda el problema con una lógica más visual y espontánea”, describe.
El programa combina “un entrenamiento sostenido a lo largo del año” con uno “intensivo enfocado en la alta competencia” en temporada de olimpiadas. Para el nivel internacional, el salto de exigencia es de otro orden: “los alumnos deben estudiar conceptos y teoremas de nivel universitario […] ya no se trata solo de resolver un problema, sino de justificar cada paso con elegancia y rigor matemático”.
Mientras Sedem definía los ganadores del medallero, cuatro de sus medallistas competían por Ecuador en la IMO 2026, en Shanghái (13-21 de julio), seleccionados por la OMEC. Se trata de Martín Peñaherrera, Luis Zavala y Maximiliano Alonso, del IPAC; y Ricardo De Blas, de Torremar.
Ecuador regresó del Mundial con dos menciones honoríficas, para De Blas, de 17 y Alonso, de 15 años, quien obtuvo mención honorífica en esta olimpiada nacional 2026, en Juvenil II. Peñaherrera y Zavala no obtuvieron reconocimiento en esta edición de la IMO.
Brandon Landeta vuelve a clases en quinto grado sin dejar de lado los números y la geometría, sus temas favoritos. Gabriel Villarreal seguirá entrenando en el grupo de matemáticos de su colegio, con la mira puesta en física y química además de nuevas competencias. Michael Hu Qian apunta al equipo oficial de Ecuador para la Olimpiada del Cono Sur.
Juan Pablo Crausaz quiere encaminar su formación hacia la ingeniería mecánica sin descuidar el resto de sus materias. Y Martín Peñaherrera sigue entrenando entre las matemáticas y el taekwondo mientras evalúa qué universidad y programa seguir.
La premiación oficial de esta edición será el 11 de septiembre en la USFQ. Ahí, además de los medallistas, Sedem reconocerá a los colegios con más medallas y menciones honoríficas: el IPAC encabeza la lista, seguido de U.E. Nuevo Mundo, Logos Academy, Torremar, Martim Cerere y la U.E. Fiscomisional San Francisco.
Más de las competencias de matemáticas
2 038 estudiantes se inscribieron en la XXI edición de la Olimpiada Nacional de Matemática, organizada por Sedem. La cifra bajó frente a los 2 152 inscritos de 2025. Sedem atribuye la caída a un cruce de calendarios escolares: en la Sierra, la prueba coincidió con el cierre del año lectivo y la graduación de tercero de bachillerato; en la Costa, los colegios apenas empezaban el año escolar.
El IPAC (Instituto Particular Bilingüe Abdón Calderón), de Samborondón, fue el colegio con más reconocimientos: 2 oros, 1 plata y 6 menciones honoríficas. Los oros los ganaron Michael Hu Qian (Juvenil I) y Martín Peñaherrera (Juvenil III); la plata fue de Luis Zavala. Le siguen Torremar (Daule), el Colegio Americano de Quito y la U.E. Zarán. En total, Sedem entregó 195 reconocimientos.
La premiación oficial será el 11 de septiembre de 2026, en la USFQ. Ese día Sedem reconocerá a los medallistas y a los colegios con más reconocimientos y menciones: el IPAC encabeza esa lista, seguido de U.E. Nuevo Mundo, Logos Academy, Ueb Torremar, Martim Cerere y Fiscomisional San Francisco.
Ecuador obtuvo dos menciones honoríficas en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) 2026, para Maximiliano Alonso, de 15 años, y Ricardo De Blas, de 17. La delegación ecuatoriana, seleccionada por la OMEC, incluyó a Martín Peñaherrera y Luis Zavala, ambos del IPAC, no obtuvieron reconocimiento en esta edición. Alonso obtuvo una mención en esta Olimpiada Nacional 2026.
Es el reconocimiento que Sedem otorga a los estudiantes con una participación destacada dentro de su categoría, sin llegar al podio de oro, plata o bronce. En 2026 se entregaron 176 menciones honoríficas, frente a 19 medallas de podio (5 oros, 7 platas y 7 bronces) en las cinco categorías.



