Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Tras cinco días de la consulta popular del 16 de noviembre, mientras el país aún procesaba por qué él no se impuso en los resultados, decenas de estudiantes ecuatorianos se sentaron en silencio para rendir la segunda fase de la Olimpiada Nacional de Matemática (ONM).
Las evaluaciones -realizadas el 22 de noviembre en Quito, Guayaquil, Cuenca y Portoviejo– reunieron a cientos de jóvenes en una jornada intensa que al parecer casi pasó desapercibida fuera del mundo académico. En Quito, cerca de 160 estudiantes resolvieron problemas matemáticos durante varias horas.
Entre los organizadores de la sede capitalina estaba Keny Carlosama, exolímpico, multimedallista y hoy miembro de la Olimpiada Matemática Ecuatoriana (OMEC). Con 18 años, estudia Física en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y acumula cinco medallas de oro nacionales, además de preseas internacionales, incluida una de bronce en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO), en 2023.
“Ahora que soy parte de la Omec ayudo a organizar y supervisar pruebas y a calificar exámenes”, cuenta.
Las ONM están abiertas prácticamente a cualquier edad. La OMEC detalla que:
La duración de las pruebas aumenta con el nivel:
Esto responde a la profundidad de los contenidos y al tipo de problemas evaluados.
La OMEC sostiene que una forma de preparación es resolver problemas reales de olimpiadas nacionales e internacionales pasadas. Su banco oficial de problemas reúne una extensa colección de exámenes que los estudiantes utilizan como parte del entrenamiento.
La recomendación general es:
Keny Carlosama lo vivió así. En la época de mayor preparación entrenaba seis horas al día.
“La disciplina fue la mayor dificultad”, reconoce. Su colegio, la Unidad Educativa Zarán, lo apoyó con clubes, clases extracurriculares y comprensión durante sus competencias.
La ONM evalúa áreas que no suelen enseñarse en profundidad en el sistema escolar:
El currículo escolar se concentra en álgebra básica y algo de geometría, pero la combinatoria-clave en olimpiadas- casi no se ve.
Por ello, muchos estudiantes dependen de clubes especializados, tutorías o entrenadores.
Quiénes participan y desde dónde: brechas territoriales y educativas
La OMEC identifica tendencias claras:
Además, la organización reconoce barreras estructurales:
“Muchos docentes no están familiarizados con las olimpiadas de matemáticas. Para varios alumnos, prepararse implica contratar un tutor, y eso es un costo alto”, señala Pablo Serrano, de la OMEC.
Cuando un estudiante clasifica a competencias internacionales, el obstáculo más grande no es matemático: es financiero.
Keny es contundente: “Los boletos para viajar siempre los han pagado los padres. Por esta limitación, varios estudiantes talentosos no pueden representar al Ecuador”.
Esto ha impedido que jóvenes de alto nivel compitan fuera del país.
Brecha de género: 37% de inscritos es mujer
La participación femenina sigue siendo minoritaria: 37% frente al 63% de varones.
Para reducir esa brecha, la OMEC:
La Unidad Educativa Zarán ha logrado construir una cultura olímpica sostenida. Su rector, José Ibarra, sostiene que su éxito se basa en tres pilares:
Desde 2021 obtienen medallas todos los años, incluidas preseas internacionales.
Sus estudiantes de fases avanzadas entrenan dos horas diarias, tres veces por semana.
El colegio también incorpora un componente inusual: todos los olímpicos aprenden un instrumento musical (violín, flauta, trompeta o saxofón). Esto les aporta manejo emocional, creatividad y disciplina.
Tanto la OMEC como los colegios coinciden en que estas competencias influyen de forma directa en:
Keny es un caso emblemático: obtuvo cinco becas para estudiar en la USFQ gracias a su rendimiento en concursos de ciencias.
“Las olimpiadas me abrieron oportunidades para viajar, competir y solicitar becas”, dice.
Pablo Serrano señala: “Ecuador no tiene buenos indicadores en educación matemática. Mejorarla ayudaría a preparar a niños con talento”.
Desde las aulas, Ibarra añade: “Debemos ver el estudio no como carga, sino como oportunidad. Las olimpiadas requieren voluntad”.
Mientras tanto, cientos de niños, adolescentes y jóvenes ya entrenan en silencio, resolviendo problemas de combinatoria, geometría y teoría de números. La cantera existe. Falta sostenerla.

