
La ciencia en Ecuador recibió una bocanada de aire fresco. Tras no ganar medallas en la Olimpiada Internacional de Astronomía y Astrofísica (IOAA), en India, cinco adolescentes ecuatorianos preseleccionados a escala nacional viajaron a Brasil y consiguieron lo imposible: una medalla de plata, tres de bronce y una mención honorífica en la Olimpiada Latinoamericana de Astronomía y Astronáutica (OLAA). Lo hicieron sin el apoyo de autoridades educativas, académicos. Sus entrenadores fueron un astrofísico y dos estudiantes universitarios. Esta es su historia.
Todo empezó en la Olimpiada Nacional de Astronomía y Astrofísica, donde cientos de estudiantes midieron sus conocimientos en tres fases. Al final quedaron los cinco mejores del país: Alexa Montenegro, Luis Tigselema, David Chiluisa, Karú Uzcátegui y Gabriela Tandazo.
El anuncio llegó en julio. Para ellos era un sueño imposible. Ninguno había salido antes del país para representar al Ecuador en ciencias. Todos sabían que competirían contra jóvenes con telescopios en sus colegios, entrenadores expertos en ramas específicas y apoyo de sus gobiernos. Ellos se convirtieron en autodidactas, estudiaron en equipo, con sus entrenadores y con la voluntad de no rendirse.
Detrás de este logró hay tres entrenadores: Daniel Villarroel, astrofísico y coordinador de esta iniciativa; Alex Morales, estudiante de séptimo semestre de física en Yachay Tech, y Jerson Chunez, alumno de cuarto semestre de física, también de Yachay.
“Para esta competencia mejoramos el programa de estudio y lo adaptamos a un nivel internacional. Prácticamente entrenamos resolviendo problemas de Europa, Asia y de América Latina y mucho más riguroso y por eso obtuvimos un resultado muchísimo mejor”, explica Morales.
De esta manera, los cinco estudiantes también ganaron confianza y seguridad al ver que podían resolver problemas cada vez más complejos. Una de las áreas débiles es que, en Ecuador, los adolescentes del ciclo básico o bachillerato no reciben cálculo diferencial y eso les pone en desventaja frente a otros países, como China en donde esta materia es parte de sus currículos y de su entrenamiento.
Los tres entrenadores impartían clases de varias materias a través de zoom y deben estudiar con libros y material escrito o visual, que generalmente está en inglés.
Los chicos lo notaron desde el primer día. Las diferentes delegaciones cuentan con observatorios, talleres de cohetería. Llegaron con astrónomos, astrofísicos, cosmólogos, docentes de matemáticas, física, decanos, directores de estas áreas. Alex, quién los acompañó a Brasil, enfatiza que en la mayor parte de Latinoamérica hay un apoyo directo del Ministerio de Educación de cada país. En Ecuador no ocurre esto.
La diferencia más notoria es con Brasil, que lidera el medallero con la mayor cantidad de preseas doradas, plata y bronce. Para entrenar a sus estudiantes hacen un campamento y los mismos colegios facilitan a sus seleccionados para que no vayan a clases y se enfoquen en su entrenamiento durante dos meses. Están dedicados a eso 24/7 sin tener la presión de los deberes y exámenes del colegio. “Es por eso que obtienen mejores resultados. No hemos llegado a este punto y quizás sea esa una de las razones por las cuales todavía no hemos logrado una medalla en el mundial”, reconoce el estudiante de Yachay.
El viaje costó sobre los 1 000 dólares por estudiante. Las familias financiaron todo: vuelos, inscripción y permisos. Los padres de uno de los jóvenes ayudaron con los uniformes. Y lo más valioso fue la red de apoyo que formaron entre ellos. Se reunían para explicar lo que cada uno no entendía. Aprendieron que competir no era solo individual: era sostenerse juntos.
Luis cuenta que luego de las Olimpiadas, a los jóvenes de Panamá les invitaron al Palacio de Gobierno para condecorarles, algo que “lastimosamente aquí en nuestro país no pasa”.
David sintió la soledad de estudiar temas avanzados sin guía cercana: “No había un profesor con experiencia. Fue duro equilibrar colegio y entrenamiento, pero mi familia me dio el tiempo que necesitaba”.
Los cinco adolescentes no quieren que esta historia termine aquí. Ellos ahora apuntan a seguir preparándose para llegar a la Olimpiada Internacional de Astronomía y Astrofísica (IOAA) en Vietnam 2026. La posibilidad de que vayan a un mundial en mejores condiciones es más alta, porque el entrenamiento está funcionando y tienen bastante tiempo para entrenar. Hasta hoy, el Ecuador no cuenta con medallas en un mundial, pero ya suma 11 en otras competencias regionales, desde el 2017.
Otro reto: Hasta el 31 de octubre están abiertas las inscripciones para la IX Olimpiada Ecuatoriana de Astronomía y Astrofísica 2026. Está dirigida para estudiantes de 12 a 17 años.
