
Las barreras bucales, conocidas también como diques dentales, son láminas delgadas de látex o poliuretano utilizadas durante el sexo oral para reducir el riesgo de transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS). ¿Cómo funcionan?
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Estas se colocan entre la boca y la vagina o el ano, actuando como una protección física que impide el contacto directo con los fluidos corporales, según la educadora sexual ecuatoriana July Ruiz.
Aunque su uso es común en prácticas como el cunnilingus y el anilingus, su adopción es menos frecuente en comparación con otros métodos de protección.
Un estudio realizado en 2010 con 330 mujeres australianas que mantenían relaciones sexuales con otras mujeres reveló que solo el 9,7% había utilizado alguna vez una barrera bucal. Solo el 2,1% la empleaba con regularidad.
La eficacia de las barreras bucales en la prevención de ITS se basa en su capacidad para bloquear el intercambio de fluidos y el contacto piel a piel durante el sexo oral.
Sin embargo, su uso presenta desafíos. Muchas personas consideran que las barreras bucales disminuyen el placer durante el sexo oral, lo que contribuye a su baja adopción.
Es esencial evitar prácticas que puedan comprometer la integridad de la barrera, como estirarla excesivamente o utilizar lubricantes a base de aceite, que pueden debilitar el material.
Las barreras bucales pueden adquirirse en línea, en tiendas especializadas. En Quito, por ejemplo, hay varios Sex Shop.