Jorge Gallardo

Recesión

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Domingo 30 de octubre 2011
30 de October de 2011 00:02

Las economías europeas que han sido parte de los paquetes de rescate han tenido que implementar severos programas de ajuste para poder cumplir en el futuro con los pagos de sus deudas externas.

Estos programas, ya aplicados en otros continentes, ocasionan una contracción de la producción y del empleo agravando la situación económica y social. Grecia ya anunció que no podrá cumplir con las metas establecidas en el programa para 2011 y 2012 debido a que producto del programa de austeridad la economía está en recesión por lo cual los ingresos por impuestos han sido insuficientes para honrar el compromiso adquirido. La respuesta de los acreedores no se hizo esperar forzando a Grecia a adoptar otro paquete de medidas so pena de no desembolsar el siguiente tramo contemplado en el plan. El Parlamento griego aprobó las nuevas medidas que continuarán afectando al desempeño económico. Portugal está en una situación equivalente pese a las ayudas recibidas.

Paralelamente, España e Italia están aplicando autónomamente medidas de ajuste para reducir sus déficits. La implementación de estos programas conducirán a estas dos economías hacia una recesión.

Quedan Francia y Alemania como esperanzas para evitar una recesión generalizada en la Eurozona. En el caso de Francia, su situación fiscal tampoco es de las mejores, por lo cual ha tenido que aplicar medidas para reducir el gasto público. En Alemania los principales indicadores han descendido en el último mes pronosticando que la economía alemana se aproxima a una desaceleración en su ritmo de crecimiento. La buena noticia es que finalmente los miembros de la Eurozona aprobaron a mediados de semana activar e incrementar el fondo de rescate, y recomendar de manera voluntaria al sector privado castigar en un 50% el valor de la deuda griega.

La capitalización de los bancos es central en el programa aprobado. Pero, basado en la experiencia norteamericana, el crédito no fluirá de inmediato, demorando la reactivación. Al otro lado del Atlántico hay buenas noticias también. La economía de los EE.UU. creció este último trimestre en un 2.5%, alejando los temores de que se produzca una nueva recesión. China registra un menor crecimiento pero nada para alarmarse. Todavía cuentan con un amplio poder de maniobra para solucionar el tema de la expansión del crédito y la inflación. Las economías de América Latina registrarán en su conjunto un saludable crecimiento. Por lo cual, si bien la Eurozona caerá inevitablemente en una recesión, el bajón será contrarrestado por el desempeño del resto de las economías del mundo, por lo cual una recesión mundial como la producida en el 2008-2009 parece cada vez menos cierta.