Los grilletes rotos y la ética pública

valore
Descrición
Indignado 22
Triste 1
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 8
Jueves 25 de junio 2020

El daño de un alto porcentaje de los grilletes electrónicos muestra una cara grotesca de la ética pública nacional.

Los dispositivos, de aplicación discrecional de los jueces mientras duran los procesos, fueron una buena noticia cuando se implantaron.

Tres años después y tras una alta inversión de dinero de las arcas fiscales, la destrucción exige estudiar el trato que le dan sus portadores. Lo primero que se viene a la mente es la buena de fe de un Estado que reconoce el derecho a la presunción de inocencia como principio.

Mas el informe de uso de grilletes o brazaletes muestra la triste realidad. Muchos de sus portadores los han usado mal, no solamente que engañan a la autoridad y se burlan de la medida cautelar sino que destruyen bienes públicos. Debiera castigarse.

Si una persona goza de una medida cautelar es porque un juez considera que su conducta ciudadana merece tal situación, y así evita la detención.

Pero si el 62% de los dispositivos electrónicos presenta fallas, algo pasa. La garantía se usa para desperfectos técnicos corrientes, y está bien.

Pero un número cuantioso de grilletes han sido mojados y rotos. Hubo quienes intentaron destruir el GPS -rastreo satelital-, otros los abrieron con cuchillos. Algunos fueron sumergidos en agua, en piscinas y jacuzzis, informó la Dirección de Rehabilitación Social a este Diario.

Una conducta así ha permitido a quienes tenían medidas cautelares irse del país. Debiera ser agravante.

El caso de los grilletes se ha vuelto a poner en la palestra. Se intentó atribuir a su uso la falta de un tratamiento oportuno para evitar que el ex prefecto del Guayas muriera.

Un juez dispuso arresto domiciliario contra el expresidente Bucaram sin grillete. El letrado dijo que no existían dispositivos. Hay 41 aparatos disponibles en el país. 16 están en la provincia del Guayas.

1 278 personas los usan. 2 477 grilletes están destruidos o no funcionan.

La situación es repudiable. Si un dispositivo permite medidas sustitutivas, su mal uso solo es una muestra de cómo actúan varios de quienes lo portan. Inaudito, parece mentira.