Diego Araujo Sánchez

La diplomacia reivindicada

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Martes 01 de septiembre 2020

De los nueve capítulos de “José Ayala Lasso, La diplomacia y el poder”, libro de Pablo Cuvi, dos cuentan con páginas escritas por Ayala Lasso y seis, con las voces de este último como entrevistado y del primero como entrevistador. Otro capítulo contiene las voces de cinco personalidades nacionales a quienes Cuvi pregunta acerca de su conocimiento y relación en el ámbito diplomático con Ayala Lasso.

Es un libro de gran valor testimonial: José Ayala Lasso se muestra como uno de los más destacados diplomáticos ecuatorianos de nuestros días, con amplia experiencia y conocimiento de la política internacional, el sustento de una formación humanista y una transparente y sólida trayectoria profesional al servicio del país. En esta última constituyen hitos mayores su papel en las Naciones Unidas al formar parte el Ecuador del Consejo de Seguridad; después todo cuanto aporta para la creación de la oficina del Alto Comisionado para los DDHH y su desempeño como primer Alto Comisionado – las páginas estelares son las del relato de su intervención de Ruanda a mediados de 1994 cuando se había producido la matanza genocida en manos de sectores de utus radicales a más de 500 000 hombres, mujeres y niños tutsis - y, finalmente, su participación como canciller en la negociación de la paz con el Perú.

Pablo Cuvi muestra su experiencia para las entrevistas a profundidad: esta obra suya se integra a otras que pueden ser consideradas “como historias de vida o, más bien, de vidas que han sido importantes para la historia del país en diversos campos”.

El acierto de las preguntas y el trazo del contexto en cada momento histórico son determinantes para sostener el interés de este libro. Aseguran una grata experiencia para el lector las respuestas claras, con un orden cartesiano y, a la par, con empatía humana; los relatos anecdóticos en los cuales no faltan rasgos curiosos y de humor; la reflexión sobre las relaciones internacionales y el acercamiento a numerosas personalidades del mundo y del Ecuador y, sobre todo, la fuerza de la realidad vivida por un diplomático a carta cabal.

Después de la década correísta, en la que el manejo ideologizado e irresponsable de la política internacional tanto daño causó al país, la vida de Ayala Lasso y su desempeño en el servicio exterior evidencian, por el contraste, la ceguera y mala fe con que se procedió entonces al llenar la Cancillería de asesores extranjeros y hasta poner a la cabeza de ella, como señala el entrevistado, “a un hippie franco-británico que viajó a Gran Bretaña por el caso Assange con pasaporte de súbdito de su majestad la reina Isabel y no le dejaron conversar con el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña…”

El testimonio de Ayala Lasso es una poderosa reivindicación de los valores de la diplomacia ecuatoriana.