La casa Rumilahua está cerca del Parque Nacional Cotopaxi. Fotos: Cortesía

La casa Rumilahua está cerca del Parque Nacional Cotopaxi. Foto: Cortesía Emilio López

Sábado 09 de marzo 2019

Viviendas que se conectan con el paisaje

Daniela Cevallos. Redactora (I)
cevallosd@elcomercio.com

Las calles, el ruido del tráfico y los edificios cambian por montañas, nevados y árboles.
Las casas ubicadas en medio de bosques o rodeadas de vegetación son una tendencia que crece en el país.

Este tipo de construcciones se caracteriza por incluir materiales nobles, como la piedra, la madera y el ladrillo que se articulan con el entorno natural.Para el arquitecto Bernardo Bustamante, construir en medio de naturaleza se trata de respetar ese entorno y de que la casa se potencialice con el paisaje que la rodea.

Ese fue el concepto para un proyecto en Alangasí, al sureste de la ciudad. Allí, cipreses y pinos de más de 40 metros de altura rodean la vivienda. Para ello se hizo un estudio de los árboles que existen y se estableció el área vacía donde se ubicaría la casa.

En la casa Rumilahua, la madera está presente en la estructura de la cubierta, en el mobiliario y en los pisos. Foto: Cortesía Emilio López

En la casa Rumilahua, la madera está presente en la estructura de la cubierta, en el mobiliario y en los pisos. Foto: Cortesía Emilio López

El vidrio es el material principal para que la vivienda se convierta en una especie de vitrina del paisaje. El ladrillo es otro componente importante en la construcción. Para Bustamante, ese material funciona mejor en el campo ya que sintoniza con el entorno, pues es un elemento que viene de la tierra. Además, el color rojizo logra un buen contraste con el verde de los árboles.

La casa El Guarango, ubicada en Rumiloma, en Ilaló, es otro de los proyectos del arquitecto. Su nombre está relacionado con el bosque que se reforestó en la zona. La vivienda se construyó con la idea de respetar el entorno y fusionarla con él. También se rescató el uso de materiales tradicionales como el ladrillo artesanal. Se combina con una estructura metálica, madera y el piso de cemento trabajado.

En la casa El Guarango, el espacio social se articulan al paisaje a través de las ventanas. El área fue reforestada para recuperar los árboles. Foto: Cortesía Emilio López

En la casa El Guarango, el espacio social se articulan al paisaje a través de las ventanas. El área fue reforestada para recuperar los árboles. Foto: Cortesía Emilio López

La geografía del sitio es un elemento importante para tener una referencia de la construcción que se busca, según el arquitecto Emilio López.

La casa Rumilahua es otro de los proyectos del arquitecto y su padre Luis; este se destaca por su ubicación. Situada en la cordillera andina, a 3 300 metros de altitud, en el sector El Pedregal, cerca al Parque Nacional Cotopaxi, tiene el privilegio de estar rodeada por los nevados Sincholagua, Rumiñahui, Corazón, Pasochoa, Ilinizas y Cotopaxi.

Los muros son de hormigón armado de color ocre y textura lograda a partir de un encofrado con tablas de eucalipto.Para lograr una materialidad más liviana y cálida se utilizó la madera como estructura de la cubierta. También está en el mobiliario y pisos.
Aprovechar el paisaje y articularse con él es uno de los principios de esta clase de viviendas. Aquello lo plasmó la arquitecta Sofía Buitrón en uno de sus proyectos ubicado en San Roque, Imbabura.

En la Casa San Roque, el ladrillo y la madera son materiales centrales. Los ventanales permiten una conexión visual con el entorno natural andino, que está lleno de flora local. Foto: Cortesía Sofía Buitrón

En la Casa San Roque, el ladrillo y la madera son materiales centrales. Los ventanales permiten una conexión visual con el entorno natural andino, que está lleno de flora local. Foto: Cortesía Sofía Buitrón

En la vivienda se utilizaron ventanales amplios para lograr amplitud y encuadre visual hacia los volcanes Imbabura y Cotacachi. Además, se recurrió a una técnica constructiva mixta de materialidad vista, encontrando ladrillo, madera, caña brava y metal, de tal manera que la sensación que genere este espacio sea de calidez y confort.

La caña brava que proviene de una zona tropical de la provincia, por ejemplo, fue cortada siguiendo el calendario lunar para evitar la presencia de plagas en el futuro.
Lo central, coinciden los profesionales, está en jugar con materiales naturales que estén en sintonía con el esquema que rodea a estas viviendas.