El arquitecto Milton Chávez utilizó eucalipto en el interior de su vivienda. Para que brille aplicó aceite de linaza. Fotos: Diego Pallero/ CONSTRUIR

El arquitecto Milton Chávez utilizó eucalipto en el interior de su vivienda. Las paredes del área familiar tienen adobe Fotos: Diego Pallero/ CONSTRUIR

Miércoles 10 de octubre 2018

Adobe y caña guadúa, en comunión con el Ilaló

Paola Gavilanes. Coordinadora  (I)
pgavilanes@elcomercio.com

En las faldas del volcán Ilaló, lejos de la contaminación visual y auditiva, está la vivienda del arquitecto Milton Chávez.

La rodean decenas de árboles, montañas y pájaros de diversos tamaños y colores.
Para llegar es necesario subir una calle empinada, de tierra. Pasando el colegio Pachamama, Waze -aplicación móvil de navegación GPS- traza una recta de un par de metros, un giro a la derecha y luego uno a la izquierda. Cuando la ‘app’ se detiene, se abre un portón eléctrico con un marco rojo y solo ahí es posible observar la fachada e imaginar el interior de la casa de Chávez.

De lejos, esta toma el color de la naturaleza que la rodea. Con ese objetivo, precisamente, la construyó. Este arquitecto asegura vivir en un lugar privilegiado y quería una vivienda que esté en sintonía con las montañas, los árboles e incluso con los materiales que hay en la zona. Allí abunda la tierra cangahua y chocoto, con la que se elabora el adobe, material que recuperó para armar las paredes de su vivienda: son de 32 centímetros de ancho.

La madera está presente en toda la casa. Aprovechó la de eucalipto y los tableros de OSB.

La madera está presente en toda la casa. Aprovechó la de eucalipto y los tableros de OSB.

Ese material figura en el área privada de la familia, cuya construcción empezó en marzo del 2014. La fachada de ese espacio, de dos pisos, está pintada de blanco y celeste.
Por dentro, el material muestra toda su naturalidad. Además del adobe, hay vigas de madera de eucalipto, tableros OSB y tríplex en diferentes tonalidades. La tabla tríplex que está en el techo fue lacada.

Chávez cuenta que inicialmente pensaron -con su esposa y dos hijas- en una casa con materiales como el hormigón, vidrios templados, metal; pero que con el paso del tiempo y analizando los materiales que estaban a la mano, como la tierra, optaron por esta vivienda.

La pensaron para desarrollarla en dos etapas: primero el área familiar y luego, la social. La estructura de este último espacio, de 38 metros cuadrados, se construyó hace un par de semanas. El montaje fue rápido y económico porque se la hizo con caña guadúa, un material que conoció cuando realizó un proyecto en Coaque, tras el terremoto que azotó a Manabí, el 16 de abril del 2016.

La cocina es abierta. Ahí también se aprecia el adobe, material recuperado en su vivienda.

La cocina es abierta. Ahí también se aprecia el adobe, material recuperado en su vivienda.

La caña, bien utilizada, brinda seguridad, según el especialista. “Diseñé la estructura para darle ligereza y lógica a la caña guadúa, que no sea usada de manera improvisada”.

La casa de Chávez tiene 200 metros cuadrados y fue implantada en un terreno de 2 500 metros cuadrados. Aprovechando el espacio, armaron un huerto y un lugar para que convivan dos gallinas y un gallo. “La casa se ajusta a nuestra forma de vida”, comenta su esposa Fernanda.

Ellos gustan de la naturaleza y por esa razón hay una doble altura en el área social que les permite conectarse con la flora que los rodea, a la que el arquitecto la llama “mágica”. Y por las sensaciones que despierta en la familia el contacto con el aire puro y roce con los animales del sector es que eliminaron de su planificación la colocación de luz artificial en el exterior de la vivienda. Se dieron cuenta que en el lugar hay insectos y animales nocturnos a los que podrían ahuyentar.

La doble altura conecta al área social con el familiar. Ese recursos permite una buena ventilación.

La doble altura conecta al área social con el familiar. Ese recurso permite una buena ventilación.

Chávez y su familia llegaron a Tumbaco hace 12 años, después de vivir en Quito. Se alejaron del ruido de la ciudad para facilitar la llegada de sus hijas al colegio. “Y fue la mejor opción”, dice el arquitecto, que además instaló un biodigestor para tratar las aguas negras, ante la falta de alcantarrillado y agua potable.

También colocó un panel solar para calentar el agua de las duchas y un sistema de desagüe para tratar las aguas grises: las que salen de la cocina, duchas lavabos. El agua recolectada y filtrada se usa en los inodoros y en el riego.

Algunos de plantas de menor tamaño están en el techo del espacio familiar. Crecen sobre una capa de tierra colocada encima de materiales de impermeabilización, utilizados también sobre la estructura de caña guadúa, el único material con el que Chávez logró una curvatura similar a las que tienen las montañas que rodean su vivienda.