Un estudio determinó que no existe una edad en la que las personas sean más o menos inteligentes, pues las habilidades que se dominan en distintos puntos de la vida. Foto: Maxpixel.

Un estudio determinó que no existe una edad en la que las personas sean más o menos inteligentes, pues las habilidades que se dominan en distintos puntos de la vida. Foto: Maxpixel.

¿A qué edad somos más inteligentes?

Un estudio determinó que no existe una edad en la que las personas sean más o menos inteligentes, pues las habilidades que se dominan en distintos puntos de la vida. Foto: Maxpixel.

Albert Einstein tenía solo 26 años cuando desarrolló la ecuación más famosa del mundo: E=mc2 (la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz).

Kim Ung-Yong, quien se hizo famoso como niño prodigio, empezó a asistir a cursos universitarios cuando tenía tres años, a los cuatro ya hablaba cuatro idiomas.

Marie Curie, la primera mujer que ganó el premio Nobel y la primera persona en alzarse con el galardón en dos ocasiones, tenía 36 años cuando alcanzó por primera vez el reconocimiento. 

Estas son solo algunas de las personas más inteligentes de la historia. Todos ellos lograron importantes hitos a diferentes edades. Esto llevó a un grupo de científicos a preguntarse: ¿a qué edad las personas alcanzan su punto máximo de inteligencia? y la conclusión fue que depende de qué se esté midiendo como inteligencia y en qué punto de la vida.

Te explicamos. Joshua Hartshorne, quien según la BBC es el autor principal del “mayor estudio sobre capacidad cognitiva en relación a la edad“, dijo en declaraciones al portal MIT News que “a cualquier edad estás mejorando en algunas cosas, empeorando en otras y estás en una llanura en otras más”. 

En el 2015, el trabajo de Hartshorne sobre la inteligencia y la edad fue publicado por la revista Psychological Science. De acuerdo con la BBC, el estudio “evaluó a más de 48 500 individuos mediante una serie de pruebas en línea”. Posteriormente, los investigadores cruzaron la información con experimentos realizados en persona en grupos pequeños. 

El trabajo de investigación determinó que hay habilidades que alcanzan su punto máximo (y sí, empiezan a decaer) después de la secundaria. También encontró otras que se quedan estancadas cuando eres un adulto joven. No te desanimes, pues también se halló que hay algunas capacidades que no alcanzan su punto máximo sino hasta los 40 años o incluso después y que otras llegan a su esplendor con la tercera edad. 


El estudio explicó por qué, por ejemplo, algunas personas no logran comprender las emociones ajenas cuando son jóvenes, pues concluye que esa habilidad “no logra su plenitud hasta los 40 o 50 años”, dice la BBC.   Personas entre los 65 y los 75 años demostraron el mejor rendimiento en las pruebas de vocabulario, cuando les solicitaron dar definiciones a las palabras. 

El cerebro alcanza su capacidad máxima de recordar los detalles a los 18 años, mientras que a los 22 tiene mayor facilidad para aprenderse nombres poco familiares. La mejor edad para concentrarse son los 43 años, dice la revista Business Insider que cita al mismo estudio. 

Ahora, ¿por qué se dan esos cambios con la edad?, en su podcast Everyday Einstein, la astrofísica Sabrina Stierwalt explica que la inteligencia es algo multifacético. “Tenemos inteligencia fluida, que es nuestra capacidad de pensar rápidamente, resolver nuevos problemas e identificar patrones“, pero “también tenemos lo que los psicólogos denominan inteligencia cristalizada, que refleja nuestro conocimiento aprendido y nuestra capacidad para relacionarnos con nuestro entorno”. 

La inteligencia fluida, determinó el estudio, tiene su punto máximo en la juventud, mientras que en el caso de la inteligencia cristalizada, pesa más la experiencia de los años. 

Aquí es cuando te aclaramos que es importante no confundir el conocimiento con la inteligencia. Y es que estas dos palabras aunque son bastante parecidas en su definición, tienen grandes diferencias. Así lo determinó el psicólogo Philip L. Ackerman en un estudio del 2016 que fue publicado en el Journal of Gerontology.

Según sus palabras, “muchas tareas intelectualmente exigentes del mundo real no pueden realizarse sin un vasto repertorio de conocimientos declarativos y habilidades procedimentales”. En otras palabras, un estudiante universitario de primer año no puede presentar una tesis que tenga el mismo nivel que una realizada por otro de años superiores, pues también juegan un papel la trayectoria académica y la experiencia empírica, sin importar qué tan inteligente seas. 

Lo mismo pasaría con un doctor. Si tu médico fuera un joven con poca experiencia pero un coeficiente intelectual muy elevado, ¿permitirías que te haga una cirugía en el corazón? o preferirías a un médico con mayor experiencia y un coeficiente intelectual menor.