
A casi cinco años del crimen de Jorge Luis Zambrano, alias ‘Rasquiña’, la investigación de su muerte llegó a su fin.
La Fiscalía General del Estado archivó oficialmente el expediente que buscaba esclarecer su asesinato y dar con el paradero del hombre que apretó el gatillo para dispararle siete veces mientras tomaba un café en el Mall del Pacífico, en Manta.
Aquello ocurrió el 28 de diciembre de 2020, mientras su familia hacía compras por las fiestas de Fin de Año.
En un principio, la Fiscalía investigó a dos personas bajo sospecha de participar en el crimen como ‘campaneros’, y fueron sobreseídas por falta de pruebas.
Desde entonces, el expediente se mantenía en la etapa de Indagación Previa y, como no tuvo avances, la Fiscalía pidió su archivo definitivo debido a que en Ecuador los procesos judiciales no pueden permanecer abiertos por más de cinco años.
El asesinato del máximo líder de Los Choneros quedó impune en Ecuador.
La Policía cree que la muerte de ‘Rasquiña’ fue un detonante para que las organizaciones delictivas de todo el país se fragmentaran en busca de un verdadero líder.
Otros delincuentes, al ver que estaban a la deriva sin ningún ‘representante’, armaron sus propios brazos armados.
La disputa de las bandas también llegó a las prisiones de Ecuador, donde hubo matanzas por mantener el control del territorio carcelario que manejaba ‘Rasquiña’.
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La primera masacre ocurrió dos meses después de su asesinato, en la cárcel de El Turi, en Cuenca, donde hubo 34 fallecidos.
Actualmente, se han registrado 20 masacres en los centros penitenciarios de Ecuador, que han cobrado la vida de más de 550 reos.
La última se registró hace una semana en la cárcel de Machala, donde hubo 32 ejecutados.
Tras la muerte de ‘Rasquiña’, el mantense José Macías Villamar, alias ‘Fito’, asumió el liderazgo de Los Choneros, pero hubo una lucha interna porque no todos estaban de acuerdo con su mandato, según la Policía.
Hubo integrantes que se aliaron a las bandas rivales para ganar territorio ante la desestabilización de Los Choneros.
El coronel Luis Erazo, jefe de la Policía de Manta, confirmó a EL COMERCIO que, desde la muerte de ‘Rasquiña’, la fragmentación de las bandas se volvió incontrolable por el resurgimiento de nuevas organizaciones que operan como células delictivas muy pequeñas, que un día trabajan para Los Choneros y al siguiente para Los Lobos o R-7.
“En Manabí no había integrantes de los R-7, cuyo centro de operación es Santo Domingo de los Tsáchilas, y ya nos están complicando el trabajo porque serían una tercera organización que entraría en disputa con otras bandas en la provincia”, expresó Erazo.
El oficial manifestó que las fragmentaciones de las organizaciones tomaron fuerza en Manta y en otras ciudades de Ecuador por la falta de un líder visible, como fue el caso de ‘Rasquiña’, quien daba instrucciones marcadas frente a la aparición de otros cabecillas que intentaron mantener la presencia, pero sin liderazgo.
“Las bandas comenzaron a desvanecerse porque el dinero que acostumbran a percibir por sus actividades ilícitas y hechos violentos no les daba el mismo rédito que con el anterior líder”, expresó el oficial.
Ahora que ‘Fito’ fue deportado a los Estados Unidos por siete cargos ligados al narcotráfico, los nuevos líderes de las bandas intentan sembrar temor en la población de Manabí implementando “una gobernanza criminal con su propia ley”.
Es decir, sus cabecillas cobran una vacuna para darle seguridad al comerciante, emprendedor, agricultor, pescador o ganadero con el objetivo de permitirles trabajar sin problema.
“Aquello sucedió en el cantón pesquero de Puerto López, donde los delincuentes extorsionaban a la población con conocimiento de las autoridades locales. El mismo modus operandi fue detectado en Bahía de Caráquez, del cantón Sucre, donde intervenimos para recuperar la paz debido a que las organizaciones no pueden imponer su propia ley”, expresó el coronel Geovanny Naranjo, jefe de la Policía de Manabí.
El oficial dijo que actualmente trabajan con varias unidades de inteligencia para intervenir el cantón manabita Olmedo, donde dos agentes de inteligencia de la Policía Judicial (PJ) fueron acribillados mientras revisaban a un líder de Los Choneros.
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Los policías estaban verificando la identidad del cabecilla cuando aparecieron diez hombres armados y dispararon sin piedad contra los uniformados.
Aquello sucedió hace seis días, y los presuntos sicarios serían parte de una célula delictiva que surgió por la fragmentación de una banda local que ahora trabaja como brazo armado para Los Choneros.
Los criminales siguen libres, como el hombre que llegó caminando al Mall del Pacífico a quitarle la vida a Jorge Luis Zambrano, alias ‘Rasquiña’.
Desde su muerte, la Policía aún no ha logrado disminuir la violencia en Ecuador ni acabar con el conflicto armado interno que inició el 9 de enero de 2024.
La institución presume que ‘Rasquiña’ mantuvo su liderazgo por 25 años debido a su estrecha cercanía con el cártel mexicano de Sinaloa y por las alianzas que estableció con la mayoría de las bandas para evitar lo que hoy vive Ecuador: una feroz rivalidad.