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Marco Feoli: ‘Los niveles de violencia en Ecuador preocupan’

Cuenta con 20 años de experiencia vinculado al sistema penal. Foto: Cortesía

En el 2021, dentro de las cárceles de Ecuador han sido asesinados 114 detenidos. Las muertes se atribuyen a mafias narcodelictivas que tienen nexos con carteles mexicanos. ¿Cómo se ve esta violencia en organismos internacionales como la ONU?

La vemos con profunda preocupación. Creemos que no es un problema exclusivo de Ecuador sino de toda América Latina, pero en el caso de Ecuador la violencia ha alcanzado niveles que resultan muy preocupantes por los asesinatos. Es decir, más de 100 personas muertas que están a cargo del Estado es una situación calamitosa que contrae más problemas.

¿Qué tipo de problemas?

El problema fundamentalmente es que cuando los Estados pierden el control sobre las cárceles los resultados son precisamente la violencia, los asesinatos y los amotinamientos. Alguien podría decir que se maten nomás adentro entre ellos. Pero al final esto se traduce en más violencia que tarde o temprano llega a las calles y afecta a la gente.

¿Cómo Ecuador llegó a estos niveles de violencia en las cárceles?

Nosotros tuvimos la oportunidad de visitar Ecuador en el 2014. Desde ese año ya eran evidentes algunos problemas de recursos materiales. Entre esos estaban el hacinamiento, la falta de suficiente personal. Por eso es necesario insistir en que los Estados no se deben quedar solamente con la respuesta represiva. Si nosotros le decimos a la gente que la respuesta está en poner más policías, en cercar los centros penales o mayor represión vamos a seguir cometiendo los mismos errores de siempre.

¿A qué se refiere con esto?

Nosotros tenemos las tasas de encarcelamiento que son elevadísimas. Más de 30 000 privados de libertad cuando el sistema está hecho para otro número. Si nosotros no tenemos las condiciones no podemos esperar que lo que salga de allí sea algo bueno. Sobre todo no podemos esperar que el Estado mantenga el control y eso no se puede permitir.

¿Cómo saber cuándo el Estado ha perdido el control de las cárceles?

Significa que otras organizaciones paralelas al Estado son las que controlan el funcionamiento de los centros penales. El Estado ya no está presente, las organizaciones delictivas tienen el poder de entregar una cama, determinar cuánto deben pagar por los servicios el resto de detenidos y por todo esto hay pugnas.

En el caso de Ecuador la Policía ha admitido que hay mafias que controlan pabellones. Incluso, ha señalado que hay esclavitud, drogadicción y prostitución forzada. ¿Qué se debe hacer para detener esto?

La respuesta no puede ser solo represiva. Necesitamos que haya más personal técnico, no solo actores policiales. Por ejemplo, si hay faltante de psicólogos, trabajadores sociales, orientadores, criminólogos se tiene que apoyar estos ámbitos. No solo centrarse en lo represivo, porque esto fácilmente se puede convertir en malos tratos o tortura.

En Ecuador, en los últimos tres años se han declarado dos estados de excepción y uno de emergencia en el sistema carcelario para frenar la violencia de las mafias. Sin embargo, los asesinatos no se detienen. ¿Cómo debe actuar el Gobierno?

Entiendo que el Estado de Ecuador tiene una serie de instancias para evitar la violencia. Ahora, lo cierto es que tenemos una situación crítica que tiene que ser abordada y si se han dictado estados de excepción y no se ha mejorado la situación es porque seguramente esta no es la respuesta idónea. La respuesta correcta es reestructurar el sistema penitenciario. Eso pasa por definir, por ejemplo, cuáles son los criterios de ubicación y selección de las personas privadas de la libertad. También se debe separar a las personas que están sentenciadas de las que están pasando por una prisión preventiva o una medida cautelar.

Organismos en Ecuador como la Defensoría del Pueblo ya han advertido al Gobierno que se debe cambiar estos aspectos. No obstante, tras dos semanas del asesinato de 27 reos, el presidente Guillermo Lasso no ha convocado al máximo organismo de Rehabilitación Social. ¿Cómo se entiende este accionar?

Yo creo que es urgente que los órganos técnicos tomen el control de este problema. Repito, se tiene que dejar de entender al abordaje penitenciario como un tema de seguridad, tiene que ver con un tema de justicia social. No podemos vivir mejor si tenemos cárceles, si ya hemos ido perdiendo el control progresivamente. Es un tema muy urgente.

Además de todos estos cambios que usted menciona para frenar la violencia. ¿Cuál es la responsabilidad del Estado con las víctimas? Le pregunto esto, porque en Ecuador solo hay una persona procesada por tres de 114 asesinatos. En el resto de crímenes no hay imputados.

Cuando una persona está en prisión es porque el Estado lo ordenó y este está a cargo de su cuidado. Si esto no ocurre evidentemente hay responsabilidades. Los datos que usted apunta son muy preocupantes. No podemos permitir que se normalice la violencia, por más que haya pasado muchas veces. Por más que se hayan dictado estados de excepción no podemos permitir que se normalice la barbarie. Eso tiene que cambiar.

¿Ustedes como representantes de Naciones Unidas tienen planificado venir a Ecuador por la violencia?

En noviembre próximo tenemos sesiones de trabajo en Ginebra (Suiza) y yo pondré todo en mis manos para incorporar a Ecuador entre los países que deben ser visitados el próximo año y ser útiles para colaborar con el Estado.

Hoja de vida

Cuenta con 20 años de experiencia vinculado al sistema penal. Ha sido defensor público y letrado del tribunal constitucional de Costa Rica. Ejerció el cargo de viceministro y ministro de Justicia en ese país. Experto independiente, miembro del Subcomité de Prevención de la Tortura y relator para Ecuador.

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