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Mafias se apoderan de la venta de insumos por falta de economatos

Organismos de derechos humanos advierten serios problemas en el servicio de venta de productos en el interior de las cárceles del país. Foto: archivo / EL COMERCIO

El miedo no les permite trabajar dentro de la Penitenciaría. Guías, médicos y psicólogos temen por su seguridad ante los múltiples episodios de violencia registrados en 2021. De allí que se han suspendido servicios como el economato. Esta especie de bar escolar, dentro de las cárceles, es el único sitio que tienen los detenidos para conseguir víveres e insumos del exterior.

Sin embargo, en la Penitenciaría no funciona desde hace meses. Por eso, las mafias se han apoderado de la venta de artículos de primera necesidad. Familiares de privados de libertad dicen que cada semana realizan depósitos de USD 50 para que sus parientes puedan recibir cosas como jabón, papel higiénico, galletas, agua y ropa.  

En el caso de la cárcel de mujeres de Guayaquil, sucede lo mismo. Acceder al economato es un privilegio. De hecho, parte de los castigos que reciben las detenidas es prohibirles comprar insumos. Las pocas que acceden al servicio relatan que no hay productos de primera necesidad y de uso íntimo como toallas higiénicas. Otra queja recurrente es que el costo de los productos en las cárceles llega a duplicarse e incluso a cuadruplicarse.

Por ejemplo, un paquete de cinco toallas sanitarias que en el exterior cuesta casi USD 1, en la cárcel su valor asciende hasta 4. En otras ocasiones simplemente no hay. Eso le ocurrió a Verónica, una mujer que está detenida desde hace dos años.

Su madre cuenta que en los días más críticos de la pandemia no podían llevarle ningún producto para el aseo durante los días que su hija tenía el período. “Ella me contaba que vivía verdaderas noches de tortura. Me decía que sus partes íntimas estaban irritadas y que gritaba del dolor. Mi pobre hija me contaba que sentía que le quemaba y que nadie tenía una pastilla para los cólicos. El economato no servía ”, señaló.   
     
Las irregularidades en los economatos de las cárceles del país fueron recogidas en un informe oficial de la Asamblea. Ese ente visitó las cárceles, para corroborar las condiciones de vida de los privados de libertad.

En esos recorridos manifestaron que en cárceles como la de Cotopaxi tampoco funciona el servicio de economato. De hecho, los legisladores que fueron a ese centro dijeron que partes de las estructuras estaban deterioradas por los amotinamientos de julio pasado. En ese mes hubo 79 presos fallecidos en tres cárceles del país.  

De allí que familias de internos de esa cárcel también denuncian que las mafias se apoderan de toda la venta de insumos. “Mi hermano me cuenta que por una funda de galletas y una gaseosa les cobran USD 4. Solo ellos pueden vender, nadie más. Si alguien ingresa productos con ayuda de sus familiares también les cobran una comisión solo por ingresar o si venden a otros. Es terrible”, dice Jorge, hermano de un detenido por drogas.  

¿Qué sucede con los economatos? 

Este Diario dialogó con exdirectores de cárceles y relataron que hay problemas con los proveedores de alimentos. La mayoría trabaja poco tiempo y desiste por las amenazas de los presos. Otros, en cambio, dicen que no hay presupuesto para garantizar la seguridad de los vendedores.  

Parte de todo este sistema se quiere fortalecer desde el Estado. El Gobierno ofreció que en 2022 destinará USD 124 millones. Entre los proyectos a desarrollar está la activación de estos servicios. Sin embargo, las autoridades no han detallado cómo se crearán sitios seguros para los economatos.  

Organismos de DD.HH. y la Alianza contra las Prisiones también han tratado este problema. Un informe de estos entes detalla una lista de irregularidades. Entre las fallas están que existen sobreprecios, sobornos y que no hay una recepción de quejas. Kaleidos (centro de etnografía interdisciplinaria) coincide con el análisis.