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Una condena penal sentó un precedente sancionatorio contra la violencia intrafamiliar este lunes, 12 de octubre de 2026. Tras la presentación de testimonios clave e informes periciales en el tribunal, un ciudadano identificado como Cristian Santiago T. R. recibió una pena privativa de libertad de siete años por intentar abusar de su hijastra de ocho años, luego de que los jueces determinaran su culpabilidad en el grado de tentativa.
La resolución de los magistrados impuso una condena unánime al procesado tras comprobarse los elementos materiales por intentar abusar de su hijastra. El tribunal fijó una sentencia de siete años y cuatro meses de privación de libertad contra Cristian Santiago T. R., sumada a la disposición de pagar una multa equivalente a 600 salarios básicos unificados (289 200 dólares) y un monto de 3 000 dólares como medida de reparación integral a favor de la niña.
La causa se sustentó en el artículo 171, inciso primero, numeral 3, del Código Orgánico Integral Penal (COIP), en concordancia con el artículo 39 que sanciona la tentativa de violación.
Los hechos se remontan al 1 de julio de 2024, cuando el agresor aprovechó que la madre de la víctima salió del inmueble para acudir a su jornada laboral.
Al percatarse de la agresión que el individuo pretendía ejecutar, la menor reaccionó con rapidez y logró encerrarse dentro de su habitación. Desde ese lugar, la niña tomó un teléfono y llamó a su progenitora para relatarle el suceso, lo que permitió que la mujer abordara un taxi de inmediato hacia su domicilio y alertara a la Policía Nacional para aprehender al sospechoso en flagrancia.
Durante la audiencia de juzgamiento, el testimonio del tío de la menor constituyó una de las piezas centrales del proceso, al relatar bajo juramento la versión directa que le confió su sobrina inmediatamente después del ataque.
De forma complementaria, los agentes policiales que acudieron a la vivienda para ejecutar la aprehensión confirmaron ante el tribunal que la niña reconoció e identificó de manera categórica a su padrastro como el autor directo del hecho.
El sustento acusatorio incorporó peritajes médico-legales que guardaron absoluta coincidencia con el testimonio de la afectada.
Asimismo, la valoración psicológica realizada a la víctima concluyó que la agresión sufrida a manos de su padrastro le provocó un nivel alto de ansiedad, diagnóstico técnico que ratificó la afectación sufrida por la menor y fundamentó la sentencia emitida por el tribunal.