
En el marco del plan de intervención y control de puertos marítimos, la Policía Nacional ejecutó un importante decomiso de droga en Posorja, logrando interceptar un cargamento de 1,01 toneladas de clorhidrato de cocaína en las instalaciones portuarias.
La información fue confirmada por el ministro del Interior, John Reimberg, a través de sus canales oficiales.
La inspección especializada en el Puerto de Posorja permitió a los agentes antinarcóticos revisar minuciosamente una carga de exportación vinculada con una empresa.
El cargamento, que declaraba formalmente el transporte de un sistema electromagnético de elevación, se encontraba embalado dentro de un contenedor que tenía como destino final el puerto de Lázaro Cárdenas, en México.
Durante el registro físico, los uniformados procedieron a inspeccionar cuatro estructuras de maquinaria pesada. Al ejecutar perforaciones controladas sobre los cuerpos metálicos de los equipos, los agentes descubrieron un polvo blanquecino en los compartimentos internos. Tras la aplicación de las pruebas químicas preliminares de campo, las sustancias dieron resultado positivo para estupefacientes sujetos a fiscalización.
El balance oficial de la intervención policial cuantificó la extracción de 928 bloques rectangulares con un peso bruto total de 1 011,52 kilogramos de alcaloide, cantidad equivalente a cerca de 9,23 millones de dosis retiradas de los circuitos de tráfico ilícito.
Además de las cuatro maquinarias intervenidas, las autoridades fijaron como indicios un contenedor, un candado de seguridad tipo botella y un dispositivo de cierre tipo cable.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por el Ministerio del Interior, la interrupción del envío generó un golpe económico significativo a las finanzas de las redes de narcotráfico transnacional.
El cargamento incautado tendría un valor de mercado aproximado de 27,7 millones de dólares en los Estados Unidos y ascendería a cerca de 43,17 millones dólares en el mercado del continente europeo.