La clasificación penitenciaria separa a 9 214 internos por nivel de riesgo

La clasificación penitenciaria abarca a 9 214 internos de seis centros para reducir el poder de bandas delictivas en Ecuador.

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Una redistribución técnica de la población carcelaria comenzó en el país tras ponerse en marcha la clasificación penitenciaria, un esquema que en su fase inicial comprende a 9 214 personas privadas de la libertad distribuidas en seis centros de reclusión del centro y sur ecuatoriano. La medida arrancó formalmente el 16 de octubre de 2026 con el fin de debilitar la influencia de las redes delictivas, fracturar mandos internos y consolidar el control institucional del Estado.

Alcance de la clasificación penitenciaria en cuatro provincias

La primera etapa de la clasificación penitenciaria concentra sus operaciones en establecimientos penitenciarios situados en las provincias de Cotopaxi, Azuay, Tungurahua y Chimborazo.

En estas dependencias se busca neutralizar la operatividad de los Grupos de Delincuencia Organizada (GDO) que mantenían presencia en los pabellones.

El personal a cargo ejecuta los traslados y reubicaciones internas con el propósito de optimizar la gestión administrativa en cada centro, asegurando que las condiciones de permanencia permitan ordenar los espacios y avanzar hacia un régimen bajo estricta supervisión.

Los cuatro niveles de seguridad establecidos

El proceso distribuye a la población penitenciaria en cuatro categorías específicas: mínima, media, máxima y máxima especial. Esta segmentación responde a parámetros técnicos y de seguridad penitenciaria concebidos para fijar mecanismos de control diferenciados según el nivel de riesgo de cada persona recluida.

Al segmentar a los internos de acuerdo con su nivel de peligrosidad, las autoridades buscan limitar la capacidad de reclutamiento de las estructuras ilícitas. Asimismo, la medida procura generar entornos adecuados para llevar a cabo procesos de rehabilitación social y reinserción.

Unidades de seguridad desplegadas en los centros

Las intervenciones en los centros carcelarios cuentan con la participación coordinada de delegados del Ejecutivo, uniformados de la Policía Nacional, efectivos del Grupo Especial de Agentes de Seguridad Penitenciaria y miembros del Cuerpo de Vigilancia y Seguridad Penitenciaria.

Durante las jornadas operativas, el director general del SNAI, Mauricio Mayorga Vallejo, acudió a territorio para verificar el desarrollo de los procedimientos y constatar las labores técnicas y de vigilancia desplegadas por los agentes y el personal administrativo en cada pabellón.

Objetivos del nuevo esquema penitenciario

La implementación de la clasificación penitenciaria apunta a establecer una transformación estructural en la administración carcelaria, orientada a impedir que las bandas organizadas ejerzan control sobre los centros de detención.

Las autoridades señalaron que el propósito central radica en preservar el orden, erradicar estructuras de poder internas y consolidar un modelo de privación de libertad fundamentado en la seguridad, la organización interna y el control estatal permanente.


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