Video capta a mujer que atrapa en el aire a un bebé …
El CAL aplazó resolución del caso Rosa Cerda
Ministro de Energía espera que resolución de la Asam…
Las Fuerzas Armadas rescatan a ocho personas cerca d…
COE Nacional recomienda a Guillermo Lasso renovar el…
La Policía inspeccionó la quebrada del barrio Armero…
Video de hombre que sufre accidente por usar celular…
Durante su estadía en Lima el presidente Guillermo L…

Manuel Bayón Jiménez: ‘Las remesas han ayudado a enfrentar la actual crisis’

Geógrafo con maestrías en Estudios Urbanos y en Derechos Humanos. Foto: Cortesía

Esta semana se vio cómo decenas de personas duermen en las afueras del Registro Civil de Cuenca para obtener un pasaporte. Muchos reconocen que migran por falta de trabajo. Una de las rutas es viajar a México y desde allí intentan ingresar a EE.UU. sin papeles. ¿Qué sucede con la migración en Ecuador?

La migración de Ecuador a EE.UU. no ha parado nunca. Siempre ha estado presente. Lo que ocurre es que hoy se ha incrementado notablemente por la pandemia y las escenas que ahora vemos no se las presenciaba hace 20 años. Mire, solo entre marzo y abril del 2021, la Policía fronteriza estadounidense reportó 13 000 detenciones de ecuatorianos. Ese dato nos muestra cómo el flujo se está incrementando y las que se van son personas que tienen grandes dificultades económicas, con salarios muy por debajo del básico. Entonces, la posibilidad de migrar, por dura que sea desde lo emocional, físico y legal, es vista como una alternativa.

¿Por qué Estados Unidos y no otras naciones?

Desde que se produjo la crisis económica y financiera en el sur de Europa hemos tenido un retroceso muy fuerte de la población ecuatoriana que vive en España e Italia. Las estadísticas del INEC muestran que en el 2007, en España vivían 427 000 compatriotas. Al 2019 se redujo a 131 000. En Italia, en el 2011 había 91 000 y para el 2018 eran 85 000. Pero en Estados Unidos, las cifras no han dejado de subir. En el 2007 teníamos 523 000 ecuatorianos y 10 años después subió a 738 000. Es previsible que se haya incrementado.

¿Las políticas restrictivas del presidente Donald Trump no pararon el flujo?

Las migraciones no se producen tanto por las políticas migratorias del país receptor, sino por la situación del país emisor. La población sale cuando tiene una mala situación en casa. Cuando aquello ocurre no importan las trabas. Hoy mismo, con el presidente Joe Biden, la frontera es dura, pero sigue llegando gente. Lo único que logran las restricciones es aumentar la vulnerabilidad de los migrantes. Cuando una familia deja todo atrás y comienza a caminar es muy raro que una limitación legal o un muro te detenga. Lo que hacen normalmente es tratar de sortear todo. Lo que provocan las limitaciones de las naciones es aumentar las posibilidades de sufrir problemas de trata, de explotación sexual o laboral.

¿Los datos que usted expone en cuanto al número de migrantes implican un incremento de remesas?

Claro. Las remesas han aumentado. En el 2015, por este concepto se movieron USD 2 377 millones. En el 2019 subieron a USD 3 234 millones (en el 2020 fueron 3 337 millones). Lo más relevante de esto es que los porcentajes han variado mucho. Antes, el 42% de las remesas provenía de los EE.UU., el 8% de Italia, el 43% de España. Pero desde el 2009 al 2019, los envíos que se realizan de España han bajado un 20%, de Italia un 5%. Sin embargo, de Estados Unidos aumentó del 42% al 58%. Durante el año pasado, el flujo de remesas a Ecuador fue muy importante. Esos recursos ayudaron a sostener a las personas que están en crisis.

Como respuesta a esto, ¿qué ha hecho el Estado por los migrantes?

Hay un vacío político muy fuerte en cuanto a migración. Hay una serie de temas que son inaplazables. Es importante generar una política de Estado para atender a quienes están migrando. Es decir, que quienes se encuentren en otros países reciban una atención digna en los consulados, que en los últimos cuatro años han tenido una desatención fuerte. Nos parece que no hablar de la migración, como ocurre con el gobierno entrante, denota que no es un tema de preocupación. Son necesarias políticas que aborden este tema, que generen legislación. Urgen acuerdos internacionales y este debe ser uno de los temas prioritarios dentro de la agenda nacional.

¿Qué hacer con los deportados? Solo en el primer semestre de este año regresaron 850 personas que no pudieron llegar a los Estados Unidos.

Hay decenas y decenas de personas que llegan semanalmente deportadas y no tienen ninguna atención del Estado. No hay programas de acogida y de reinserción. Entonces, se han visto obligados a salir nuevamente, con todos los riesgos que eso implica. Hay un abandono muy fuerte y una ausencia de programas. No puede ser que un país recepte a sus ciudadanos deportados y no suceda nada.

Con todos estos antecedentes, ¿Ecuador está viviendo en este momento una nueva ola migratoria?

Vivimos una nueva diáspora, un incremento de personas que tienen que salir. Esa es una realidad. No estamos en el momento en el que podamos visualizar completamente este fenómeno, pero las crisis sucesivas que hemos vivido y todos los indicadores nos indican que se está multiplicando la salida de personas de Ecuador. Un pico así no se había visto desde el 2000.

Su trayectoria

Geógrafo con maestrías en Estudios Urbanos y en Derechos Humanos. Doctorante en la Universidad de Leipzig. Coordinador de la investigación Contested Territories Amazonía en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Ecuador). Parte del colectivo Geografía Crítica del Ecuador (http://geografiacriticaecuador.org/justiciamigrante/).