
En el Centro Histórico de Quito, las papelerías y locales de uniformes registran gran afluencia de familias que buscan completar las listas para el regreso a clases. Afuera de los negocios se forman filas de padres de familia y, en las calles, vendedores informales ofrecen marcadores, reglas, cartucheras y otros artículos escolares.
El año escolar 2025-2026 en la Sierra y Amazonía empieza a inicios de septiembre, por lo que estos días previos concentran el mayor movimiento comercial en el sector.
Magdalena Piedra, dueña de una papelería en el Centro Histórico, explicó que las compras se iniciaron en las primeras semanas de agosto, principalmente entre familias de colegios particulares.
“Este año piden lo básico: juegos geométricos, cuadernos, pinturas y marcadores. El gasto depende de la marca que elige el papá, puede ir de 30 a 60 dólares”, comentó.
La comerciante señaló que la afluencia crecerá en los próximos días, cuando los colegios fiscales entreguen sus listas completas.
Los locales de uniformes también viven la temporada alta. Gabriela Avilés, comerciante del sector, indicó que los padres suelen comprar prendas sueltas. Una camisa cuesta 10 dólares, un pantalón 16 y un conjunto de camisa y pantalón 26 dólares. Corbatas desde un dólar y mandiles en 10 completan la oferta.
En otro almacén que es administrado por Daniel Cajilema, los precios varían entre el uniforme económico —terno escolar con pantalón, camisa y corbata a 55 dólares— y el de mayor resistencia, que cuesta entre 85 y 95 dólares. “Los padres piden más el uniforme azul porque lo usan la mayoría de colegios fiscales, junto con las camisas blancas”, explicó.
Mónica Gutiérrez, madre de una estudiante de noveno año, calculó que su gasto este año supera los 300 dólares.
“Gasté 70 dólares y aún me faltan uniformes, zapatos y más cosas. El uniforme completo cuesta unos 150 dólares, la lista de útiles 60 y los libros 220”, señaló.
Henry Tupiza, padre de un niño que inicia tercero de básica, recordó que el año anterior destinó 60 dólares a útiles, 150 a libros y 200 a uniformes.
Este año prevé comprar solo lo indispensable. “Muchos padres usamos el décimo para cubrir estos gastos. Es una ayuda”, indicó.
Los comerciantes prevén que la mayor actividad se concentrará en las dos primeras semanas de septiembre.
Durante esos días, el Centro Histórico se llenará de padres en busca de uniformes, útiles y libros, mientras vendedores ambulantes y negocios del sector afrontarán una de las temporadas más intensas del comercio en la capital.

