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El regreso a clases para el año lectivo 2025-2026 en el régimen Costa-Galápagos empezó de manera escalonada desde este 5 de mayor de 2025 y hay desafíos vigentes.
Se espera que 2,3 millones de estudiantes vuelvan a las aulas. En el caso de Esmeraldas, el retorno será el 12 de mayo debido a los daños en la infraestructura por el sismo del 25 de abril.
Una vez que las fechas establecidas por el Ministerio de Educación se cumplan, se podrá saber o alertar sobre una problemática latente: la deserción escolar.
Los estudiantes recibirán las asignaturas de parte de 115 000 docentes, en 9 400 instituciones educativas. Según el Ministerio de Educación, más de 56 000 docentes, estudiantes y autoridades fueron capacitados en el uso de las herramientas Baúl de la Prevención y Baúl de la Protección.
Las propuestas están encaminadas para fomentar entornos escolares seguros y prevenir riesgos psicosociales.
365 instituciones educativas se encuentran priorizadas por eventos peligrosos, en provincias como Guayas, Esmeraldas y Manabí. Aunque, según la institución, ya ha registrado disminución de los riesgos, en un 30%.
La Cartera de Estado aseguró que implementó planes de continuidad educativa con estrategias pedagógicas alternativas para aproximadamente 35 instituciones educativas afectadas por el temporal invernal.
También se notificó una inversión de 4,9 millones de dólares para el mantenimiento de la infraestructura educativa.
Mariana Rivera, experta en educación, refirió que los desafíos a nivel educativo para el retorno a clases en la región Costa se plantean en un escenario complejo.
“Nunca pensamos que las aulas de escuelas y colegios, así como el desplazamiento a estas, requiere de planes para la protección integral donde se coordinen las fuerzas del orden y la comunidad educativa en general”.
Para la docente universitaria, el fortalecimiento de la convivencia pacífica en los centros educativos invita a la participación de todos los miembros de la comunidad educativa.
Según la docente, además, hay evidencia científica del impacto que tiene en el cerebro la exposición a situaciones estresantes prolongadas y la forma en que influye en el desarrollo de los aprendizajes, la atención y la memoria.
Se suma la deserción escolar como un fenómeno consecuente de la violencia, la pobreza, migración e inseguridad se agrava.
Los estudiantes que no ingresan a las aulas corren un mayor riesgo de olvidar su plan de vida e ir construyendo los cimientos para lograrlo.
Programas efectivos de reinserción escolar, becas focalizadas, acompañamiento psicosocial y apoyo económico a las familias que lo requieren son elementos que propone Rivera.
A la par, la formación del docente, los departamentos de consejería y acompañamiento estudiantil tienen el reto de reencaminar a muchos que encontraron fuera de las aulas mayor valor que continuar en ellas.
Datos de deserción escolar en años pasados:
En el ciclo 2022-2023, el nivel donde más se registra la deserción escolar es el bachillerato, con un 3,35% en la Costa y un 3,50%, en la Sierra. No obstante, aún es una realidad vigente.
[BOLETÍN] Más de 2.3 millones de estudiantes 📚 y 115 mil docentes 🧑🏫 regresaron a las aulas en 9.400 instituciones educativas 🏫 en la Costa y Galápagos.
— Ministerio de Educación del Ecuador (@Educacion_Ec) May 5, 2025
¡Desde hoy, vamos juntos a construir un futuro lleno de oportunidades!🌈 Porque cada clase es una oportunidad 🌟, cada… pic.twitter.com/LVzwOdUDuQ
Wilson Goyes, experto en riesgos y seguridad, remarcó que las instituciones educativas han sido alcanzadas por la inseguridad que “gobierna en Ecuador”: extorsiones, amenazas y delitos (cerca e incluso dentro de las instituciones) generan temor.
Él mencionó que la deserción escolar, generalmente, se da en zonas altamente violentas, pobres
y marginadas.
Los chicos se encuentran mucho más expuestos a patrones violentos y a reclutamientos en organizaciones delictivas.
“Mientras no se pueda garantizar que los niños, niñas y adolescentes lleguen seguros, permanezcan en las aulas, aprendan sin miedo y en condiciones dignas, el Estado ecuatoriano sigue fallándoles y permitiendo que la ola violencia e inseguridad ganen terreno. ¿De qué sirve una matrícula gratuita si el camino al colegio puede ser mortal?”.
Antes del retorno a clases, el pasado 28 de abril de 2025, por ejemplo, se conoció sobre el asesinato de tres adolescentes, en la cooperativa Jesús del Gran Poder, en Durán.
En el ataque, una joven de 14 años murió al instante, mientras una de 13 y un joven de 17 resultaron gravemente heridos y fueron llevados a un centro de salud, donde fallecieron.
En Ecuador, el homicidio se convirtió en la principal causa de muerte en niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años.
Los expertos, justamente, reiteraron que el desarrollo de los estudiantes y su permanencia están condicionados por delitos.
Desde el Gobierno, la respuesta fue el denominado Plan de Retorno Seguro que involucra a los Ministerios de Educación, Interior, la Policía Nacional y ECU 911. Se contempla operativos, resguardo a través de cámaras de videovigilancia, elementos sonoros, etc.
Son, entre otros, 3 100 servidores del ECU 911 y entidades articuladas y 71 dispositivos sonoros de altoparlante para emitir mensajes preventivos.
Deserción escolar: Wilson Goyes menciona que la región presenta una significativa disminución en la matrícula, con aproximadamente 40 000 estudiantes menos que el año anterior. Entre las causas ubica las dificultades económicas, la necesidad de que niños trabajen, reclutamiento en grupos de delincuencia organizada, etc.
Infraestructura educativa: refiere que, al menos, un 17% de las escuelas en la Costa tienen daños con problemas en cubiertas, patios y otros daños por hechos recientes, como el sismo en Esmeraldas. El Ministerio de Educación ha destinado recursos. Se contempla mantener el convenio con el Banco Mundial por 100 millones de dólares para mejorar las condiciones de las unidades educativas a escala nacional.
Gestión y participación comunitaria: para los expertos, el éxito del retorno depende de la colaboración activa entre autoridades, docentes, estudiantes y familias. Las estrategias anteriores han fallado por falta de organización comunitaria, por lo que el énfasis se pone en fortalecer la participación para
crear entornos escolares seguros y amigables.