
El Concejo Metropolitano de Quito aprobó, el 19 de febrero del 2025, la ordenanza para reducir el número de los siniestros de tránsito. Sin embargo, en Quito, los siniestros van en aumento. ¿Frenará la cantidad de siniestros del año una ordenanza?
El Concejo Metropolitano de Quito aprobó la “Ordenanza para la Gestión de la Seguridad Vial“. Con esta normativa, la ciudad busca reducir los siniestros de tránsito y disminuir el número de fallecidos y lesionados.
La Comisión de Movilidad, junto con la sociedad civil y organizaciones internacionales, impulsó esta iniciativa. Gracias a ella, el Municipio identificará las vías más peligrosas y aplicará medidas concretas para mejorar la seguridad. Además, según la vicealcaldesa Fernanda Racines, esta información permitirá definir qué avenidas necesitan más señalización o un rediseño.
Para enfrentar esta crisis, la ordenanza se basa en la estrategia “Visión Cero“, que plantea que ninguna muerte en la vía es aceptable. Por esta razón, el Municipio reducirá los límites de velocidad a 30 km/h en zonas con peatones y a 50 km/h en calles principales.
Además, mejorará la infraestructura con ciclovías protegidas y pasos peatonales elevados. A esto se sumará la instalación de más radares de velocidad y cámaras de vigilancia. También hará obligatoria la Revisión Técnica Vehicular para garantizar que los autos cumplan con estándares de seguridad. Finalmente, reforzará las campañas de educación vial para que peatones, ciclistas y conductores cumplan las normas de tránsito.
En 9 de enero del 2025, la Corte Constitucional dictaminó la inconstitucionalidad por exceso de velocidad en el rango moderado. Esto dio, para Andrea Flores, de la Fundación Bloomberg Philanthropies, una sensación de impunidad en los conductores.
De hecho, según los cálculos de esta fundación, durante los dos meses en que hubo operativos de control con la prisión incluida, en julio y agosto del 2024, los siniestros se redujeron considerablemente. Si en junio hubo 354, en julio bajó a 294 y en agosto, a 259.
Cuando comenzaron los incendios forestales y se dejaron los controles, los índices de siniestralidad volvieron a subir. En septiembre hubo 287 y, en octubre, 352. Desde entonces se mantuvieron sobre los 300 mensuales, salvo en enero del 2025, en que se registraron 281.
Andrea Flores sostiene que en Bloomberg ven como algo positivo la ordenanza que busca frentar los siniestros de tránsito en Quito. “Cuando lo haces a nivel normativo, institucionalizas acciones que ya no dependen de la voluntad política de las autoridades de turno. Se convierten en normas establecidas que deben cumplirse”.
En el último informe de la Organización Mundial de la Salud, del 2023 sobre seguridad vial, se afirma que “la gestión de la velocidad sigue siendo uno de los mayores desafíos para los profesionales de la seguridad vial en todo el mundo y requiere una respuesta concertada, a largo plazo y multidisciplinaria”.
Entre los países encuestados para este informe, 163 informan tener leyes sobre el exceso de velocidad. De estos, 57 cumplen con la sugerencia de tener un límite de velocidad nacional, un límite de velocidad urbano de máximo 50km/h.
Según Flores, las acciones son una obligación legal. “Entonces, por eso es bueno tener una normativa que establezca responsabilidades, porque ahora mismo están dispersas en el Municipio, que además es una entidad con una institucionalidad enorme”.
Los siniestros de tránsito van en aumento en Quito. Según cifras de la Agencia Metropolitana de Tránsito, en el año 2023, hubo un total de 3 601 siniestros; en el 2024, 3708. Eso quiere decir que en la capital ecuatoriana hubo 9,87 y 10,13 siniestros por día, respectivamente.
En mucho tiene que ver con la responsabilidad de los conductores. La mayoría de las causas son por exceso de velocidad y la mayoría de las víctimas son los peatones, el eslabón más frágil de la movilidad en las urbes.
El alcalde Pabel Muñoz insistió en que la ciudad necesita un cambio cultural en la movilidad. Según él, no basta con aprobar normas, sino que los ciudadanos también deben entender que la seguridad del peatón es prioritaria.
Con una ordenanza ya aprobada, la ciudadanía puede exigir el cumplimiento de la normativa. Sin embargo, son los ciudadanos al volante los que cometen las infracciones. Es frecuente mirar cómo están con una mano al volante y otra con el celular, van a velocidades superiores de límite. De hecho, este comportamiento se puede ver en la avenida Simón Bolívar, la más peligrosa de Quito. El año pasado hubo 355 siniestros. De estos, 35 fueron fatales, es decir, con alguna víctima mortal.
En este 2025, en el mes de enero hubo 281 siniestros (9,1 por día), un número mayor al del 2024, que fue de 252.
Durante uno de los controles de velocidad del mes de enero, en una vía con velocidad máxima de 50 km/h, un vehículo llegó a los 114 km/h. En ese sentido, Flores dice que la sentencia de la Corte Constitucional da un mensaje equivocado.
Durante los meses de julio y agosto, cuando se realizaron los operativos de tránsito que incluían la prisión por exceso de velocidad, solamente una persona fue detenida, pero fue suficiente para que cambiara el comportamiento de los demás conductores.
Aquel conductor cumplió tres días de prisión cuando superó el límite permitido en Quitumbe Ñan. Desde entonces, no hubo más siniestros, cuando era uno de los puntos más críticos en Quito.
Además de los controles disuasorios, lo que se requiere es un cambio de comportamiento “que recuerde constantemente a la gente las consecuencias de conducir sin respetar la convivencia vial”, añade Flores. Y en esto también puede funcionar lo emocional, porque los conductores suelen reducir la velocidad en zonas en donde algún familiar, algún amigo o conocido tuvo alguna mala experiencia.
