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Este jueves 21 de noviembre de 2024, varias organizaciones sociales del Ecuador salieron a las calles para expresar su descontento ante lo que consideran un mal manejo del Gobierno.
Desde las 16:00, pequeños grupos comenzaron a concentrarse en la Caja del Seguro, en el centro norte de Quito. Media hora después, la marcha inició su recorrido con destino al Palacio de Carondelet, en el Centro Histórico.
Las consignas principales giraron en torno a la inseguridad y los recurrentes cortes eléctricos que afectan al país.
Según los manifestantes, estas problemáticas reflejan una falta de gestión adecuada por parte del Gobierno liderado por Daniel Noboa.
“Los trabajadores y los distintos sectores nos hemos dado cita hoy para marchar porque el Gobierno es valiente para reprimir a los ecuatorianos, pero cobarde para combatir el narcotráfico y la delincuencia”, afirmó José Villavicencio, presidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT).
El recorrido de la marcha avanzó por la avenida 10 de Agosto en dirección al Centro de Quito, pero se topó con un fuerte control policial. Vallas metálicas y decenas de uniformados impidieron el acceso de los manifestantes más allá de las calles Briceño y 10 de Agosto.
La decisión de bloquear el paso fue criticada por los asistentes, quienes señalaron que su derecho a la protesta había sido vulnerado.
Cerca de las 17:05, un grupo de personas intentó retirar las vallas que bloqueaban el paso hacia la calle Guayaquil y el Centro Histórico. Sin embargo, la Policía Nacional intervino de inmediato, reforzando el perímetro y evitando el avance de los manifestantes.
“Deberían estar cuidando las fronteras, donde ingresan el narcotráfico y el contrabando, no reprimiendo a los ecuatorianos. Exigimos que se respete el derecho constitucional a manifestarse”, reiteró Villavicencio.
Salida de los manifestantes desde la Caja del Seguro hacia el Centro Histórico de Quito
— El Comercio (@elcomerciocom) November 21, 2024
Vía: @osilvaca7 pic.twitter.com/eNYojppa0E
Con organizaciones como la UNE, el Seguro Campesino y jóvenes estudiantes en las filas, la movilización buscó dar un mensaje contundente. “La gente tiene el derecho de expresar su inconformidad, y el Gobierno debería escucharnos en lugar de cerrar las puertas de la ciudad”, concluyó Villavicencio.
Cerca de las 17:35, la tensión en la marcha aumentó cuando un grupo de manifestantes comenzó a lanzar piedras contra los agentes de la Policía Nacional que custodiaban las vallas en la calle 10 de Agosto.
Varias de estas impactaron en los uniformados, provocando lesiones en algunos de ellos. Uno de los policías recibió un fuerte golpe en la cabeza por una piedra, lo que obligó a sus compañeros a atenderlo de inmediato mientras se mantenían en formación.
A las 17:40, la respuesta policial no se hizo esperar. Un grupo de agentes salió del vallado para dispersar a los manifestantes que permanecían en el lugar. Poco después, efectivos en motocicletas intervinieron, obligando a los manifestantes a retirarse del sector.