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Iñaquito, el hipercentro de Quito, es la segunda parroquia con más contagios

Decenas de personas se aglomeraron en la av. Amazonas, la mañana del miércoles 7 de abril del 2021. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Decenas de personas se aglomeraron en la av. Amazonas, la mañana del miércoles 7 de abril del 2021. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Decenas de personas se aglomeraron en la av. Amazonas, la mañana del miércoles 7 de abril del 2021. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Nunca antes Iñaquito, el corazón financiero de Quito, había ocupado el segundo lugar entre las parroquias con más contagios y con la tasa más alta de incidencia de casos acumulados por habitante, desde que empezó la pandemia, en marzo del 2020.

Las parroquias con más de 4 000 casos son Chillogallo, Iñaquito, Cotocollao, La Magdalena y Chimbacalle. Hasta enero, las dos primeras con mayores tasas por cada mil habitantes eran Cotocollao y La Magdalena, pero en marzo y abril se observa un repunte en Iñaquito.

Hay factores que inciden en el aumento de casos en este sector de la capital ecuatoriana. Francisco Pérez, director de Políticas y Planeamiento de la Secretaría de Salud, advierte que el primero tiene que ver con la reactivación: la apertura de oficinas y negocios en la zona.

El miércoles 7 de abril, en los alrededores de la plataforma gubernamental y del Complejo Judicial hubo movimiento. Cientos de personas buscaban ingresar a esos edificios y al Registro Civil.

Iñaquito es el hipercentro de la urbe. Empieza en la Colón y se extiende hasta El Labrador, abrazando a seis centros comerciales, bancos, oficinas, parques y centros de diversión. Justamente, el principal problema de la zona, para el epidemiólogo Hernán Pérez, es su dinamismo: cines, restaurantes, tiendas…

La oferta de ocio es abundante, y la población, luego de un año de encierro, se descuida y accede, por ejemplo, a salir a comer afuera o pasear sin medir el riesgo.

En avenidas como la Orellana y la Wymper hay lo que se conoce como gastrobares: discotecas o bares que cambiaron su giro de negocio para poder abrir y hoy venden alimentos.

Sin embargo, en muchos de ellos se vende licor y hay aglomeraciones. A finales del año pasado, se clausuraron 15 locales del sector por esa falta, y la semana pasada, la Agencia Metropolitana de Control y la Intendencia hicieron operativos en esa parroquia, ante la denuncia de moradores.

El parque La Carolina es otro de los puntos de encuentro.
Ayer, antes de las 07:00, los senderos y pistas atléticas del lugar fueron ocupados por cientos de deportistas. La mayoría se sacó la mascarilla mientras se ejercitaba.

Durante una actividad física demandante es imposible no quitarse el tapabocas, pues falta el aire, dijo Edenia Hernández, deportista.

Para Pérez, la posibilidad de contagio en esos espacios abiertos es baja. El verdadero riesgo, dice, está en los patios de comida, donde la gente se sienta por largo tiempo, se saca la mascarilla, habla, sin ventilación y sin la distancia.

Pasado el mediodía del miércoles, mujeres con tacones, hombres enternados, personas con bolsas en las manos, deportistas, vendedores ambulantes, entre otros, llenaban las veredas de avenidas como la Amazonas.

Toda esa cotidianidad que caracteriza a Iñaquito ha hecho que la trasmisión del virus allí sea diferente a lo que ocurre en las otras dos parroquias con las que se disputa el mayor número de contagios, según la Secretaría de Salud.

En Cotocollao y Chillogallo, la gente sale a las calles por necesidad. En esas zonas, las personas que más se contagian son vendedores ambulantes y adultos mayores que salen a ganarse el sustento.

En Iñaquito, en cambio, quienes más se contagian, dice Pérez, son los jóvenes. Personas que salen de compras, a comer en restaurantes, a pasear, a divertirse, a trabajar en oficinas, a los bancos, a hacer trámites.

A pesar de que la Secretaría no tiene cifras exactas de las edades y ocupaciones de los contagiados por zonas, Pérez advierte que en el trabajo en campo, con las brigadas y carpas médicas han detectado que el factor de contagio es diferente debido a las condiciones socioeconómicas.

La situación en Quito es crítica. La semana pasada había una lista de espera para camas en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de 104 pacientes. Esta semana, la lista era de 97, lo que nunca antes ocurrió en la capital, ni siquiera en los picos más graves del año pasado, cuando las personas a la espera de una UCI no llegaban a 100.

Si bien el Distrito presenta una desaceleración de casos en los primeros siete días de abril, todavía habría que esperar al menos tres semanas más para evaluar el efecto de la declaratoria de estado de excepción y de las elecciones presidenciales de este domingo 11.

En estos primeros días del mes se han confirmado 2 944 nuevos casos, por lo que al día hay un promedio de 420 positivos. Estas cifras son menores a la semana anterior, en la que se reportaron 4 607 contagios nuevos y una media diaria de 658. La capital sigue siendo el cantón más afectado del país al acumular 108 949 infectados.

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