Cinco familias evacuadas por aluvión permanecen en albergue municipal

25 personas afectadas por el aluvión pernoctaron en un albergue municipal en el sector de La Y, en el norte de Quito. Fotos: Daniela Cevallos / EL COMERCIO

25 personas afectadas por el aluvión pernoctaron en un albergue municipal en el sector de La Y, en el norte de Quito. Fotos: Daniela Cevallos / EL COMERCIO




25 personas afectadas por el aluvión pernoctaron en un albergue municipal en el sector de La Y, en el norte de Quito. Fotos: Daniela Cevallos / EL COMERCIO

El flujo de lodo y escombros se llevó todo a su paso y familias enteras de los dos barrios afectados por el aluvión, que se registró la noche del 22 de marzo del 2019, lo perdieron todo. Por eso, este sábado, 23 de marzo, amanecieron en un albergue municipal y con ropa que no es suya. Todos están con la angustia de saber qué vendrá después.

Alicia Fernández está dentro de ese grupo. La mujer de 31 años estaba en su trabajo cuando recibió la llamada de su hijo mayor, de 12 años. Él le comunicó que un río de lodo bajó por la calle principal del barrio Osorio y en minutos la casa quedó cubierta de escombros. Lo perdieron todo.

Tras la desgracia, la familia fue ubicada en el albergue municipal ubicado en La Y, norte de Quito. Ahí, junto a su esposo e hijos, pasó la noche; también otras 21 personas. En total 25 pernoctaron en la vivienda municipal.

Ese es el único albergue donde permanecen las familias evacuadas. Tienen instaladas 10 literas; además, una cocina y baños con tres duchas. Allí se les proveyó de víveres para la comida, también cobijas y ropa. Sin embargo, lo que más anhelan es recuperar sus viviendas.

El Municipio cuenta con un fondo de emergencia que se activa frente a este tipo de situaciones para poder apoyar a las familias cuyas viviendas han sido afectadas.

María Basan narra, con lágrimas en los ojos, que el aluvión se llevó todo a su paso y su casa quedó en nada. Sus dos hijas y esposo también están en el albergue.

Durante la mañana de este sábado, personal municipal hacía un levantamiento de información socioeconómica de las personas albergadas y direccionar de mejor manera la ayuda.

Algunas de las familias albergadas tuvieron que retornar al barrio Osorio, el sector más afectado por el lodo y los escombros; también está el barrio Pinar Alto. Y volvieron para, según ellos, tener noticias de qué están haciendo las autoridades.

Fernández dice que la delincuencia es lo que les preocupa, “ya que se escucha que hay robos en las casas abandonadas”. Por ello, su esposo decidió retornar para cuidar lo poco que queda de su vivienda.

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