28 de octubre de 2020 00:00

El Médico del Barrio atendió casos de covid-19 en Quito; hasta septiembre del 2020 se visitó a 175 921 pacientes

En Bastión Popular, en Guayaquil, este equipo del MSP atendió a una adulta mayor. Foto: Cortesía de la Zona 8

En Bastión Popular, en Guayaquil, este equipo del MSP atendió a una adulta mayor. Foto: Cortesía de la Zona 8

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Valeria Heredia

En los siete meses de la emergencia sanitaria, las actividades de Miguel Ángel Pozo, del equipo Médico del Barrio, se diversificaron. Atendió a domicilio a la población vulnerable y entregó fármacos. Adicionalmente visitó a contagiados de covid-19 y apoyó en las carpas de triaje respiratorio en el dispensario del Centro de Salud 1, en Quito.

En esta época, el trabajo del galeno de 39 años -y de sus compañeros: una enfermera y un técnico en atención primaria de salud (TAP)- ha sido arduo, sostiene. Distribuyeron, como es su costumbre, tratamiento a personas con patologías crónicas; vacunaron a menores de edad, etc.

Pero también confirmaron que hubo más problemas familiares, por lo que atendieron los efectos que dejó la violencia, causados por la
crisis económica.

Además, el equipo buscó generar conciencia respecto al cumplimiento de las medidas de bioseguridad, para contrarrestar al coronavirus. En uno de sus recorridos, cuenta Pozo, llegó a una reunión familiar, en la que muchos no usaban mascarillas. “Les comenté sobre los peligros y la importancia de la protección propia y del entorno”. Días después volvió a la vivienda y la mayoría estaba contagiada. “Fue triste; muchos fallecieron”.

Pese a la situación compleja, por las restricciones a la movilidad, los equipos del Médico del Barrio continuaron con su jornada de captación y servicio a la población de atención prioritaria, señaló el Ministerio de Salud (MSP).

El año pasado se cerró con 315 800 pacientes ‘prioritarios’ atendidos. Se trata de adultos mayores, embarazadas, niños menores de 5 años; en riesgo por malnutrición, vacunación incompleta, discapacidad física, auditiva, visual, intelectual, de lenguaje, psicosocial, enfermedades mentales y crónicas, tuberculosis o VIH.

De enero a septiembre del presente año suman ya 128 970 atenciones prioritarias.

En el 2019 hubo 77 089 personas vulnerables identificadas. Son gestantes de riesgo alto, niños con desnutrición aguda, ciudadanos con discapacidad, pero en condición de abandono, con enfermedades asociadas, necesidad de cuidados paliativos; incluidas personas con intentos autolíticos (suicidios). Desde enero hasta la fecha van 46 951 vulnerables tratados.

Luego de identificar y registrar los casos, los pacientes son remitidos a los especialistas: médicos familiares o generales integrales. La doctora Mireya Arellano, de 49 años, labora en el centro de salud La Tola, por lo que cubre sectores como Tola Alta y Baja, El Dorado, La Marín e Itchimbía.

Arellano coincide con Pozo y sostiene que los recorridos desplegados con la estrategia Médico del Barrio han sido más extenuantes que en otros años. Ellos -afirma- han sido testigos del impacto del covid. “Hay mucha pobreza, necesidad e incertidumbre en los hogares que visitamos”.

Sin embargo, esta médica familiar destaca el apoyo que se le brinda a la ciudadanía en sus domicilios. Aunque en varias oportunidades reconoce que sintió miedo de contagiarse.

“Sí vivimos momentos de preocupación, más que nada por la salud de nuestras familias, pero todos trabajamos animados, con el objetivo de llegar con el servicio a quien más lo requiere”.

El Ministerio de Salud ha decidido no modificar el programa Médico del Barrio, que funciona desde el 2017. “Vamos a mantener los equipos de atención integral conformados por personal de cada uno de los centros médicos del país”.

Esos dispensarios son denominados ‘establecimientos de primer nivel’, porque están más cerca de la comunidad.

En ese sentido, el MSP ha capacitado al personal sobre salud preventiva y ha implementado herramientas digitales para el seguimiento de casos considerados de alto riesgo.

Para los salubristas Fernando Sacoto, de la Sociedad de Salud Pública; y Hugo Romo, de la Academia de Medicina, es necesario fortalecer las políticas públicas encaminadas a la prevención y a la promoción sanitaria. “La base del sistema debe ser la atención primaria y universal, con servicios asequibles”, anota Sacoto.

Romo recuerda que estos modelos se han replicado desde países europeos como Reino Unido, en donde se ha logrado descongestionar hospitales de tercer nivel. “En los sanatorios de primer nivel hay que captar a pacientes antes de que sus cuadros se compliquen”.

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