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El Yasuní de Jamil Mahuad y Rafael Correa

Jamil Mahuad y Rafael Correa. Fotos: Archivo EL COMERCIO

Jamil Mahuad y Rafael Correa. Fotos: Archivo EL COMERCIO

Han pasado 15 años desde que Jamil Mahuad declaró al Yasuní como zona protegida hasta que Rafael Correa autorizó su explotación.

El expresidente Mahuad decretó el 2 de febrero de 1998 al Yasuní como Zona Intangible con el objetivo de preservar la biodiversidad y respetar el hábitat de pueblos en aislamiento voluntario en la Amazonía ecuatoriana.

El decreto 552 prohibía todas las actividades extractivas como la explotación petrolera, minera y maderera, pero el 15 de agosto de 2013, el gobierno de Rafael Correa autorizó su explotación tras el fracaso de la iniciativa que pretendía dejar el crudo bajo tierra a cambio de una compensación económica.

Quien encabezó la iniciativa desde el 2010 fue Ivonne Baki, funcionaria que también laboró en el gobierno de Mahuad como embajadora en Estados Unidos. El equipo de Baki estuvo conformado por 15 personas y en tres años gastó la mitad de lo recaudado. Contó con un presupuesto de USD 7,3 millones recolectando alrededor de 13 millones. Previo al equipo negociador de Baki, la iniciativa fue impulsada por Alberto Acosta, Roque Sevilla y Freddy Ehlers.

Otro tema que atraviesa a los dos gobiernos es el caso Chevron. Vladimiro Álvarez, exministro de Gobierno de Jamil Mahuad, fue vinculado en el 2013 con la petrolera por un informe presentado en el juicio Rico (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations) con el objetivo de evitar el pago de más USD 9 000 millones por indemnización a la contaminación ambiental en la Amazonía.

Álvarez aclaró que el informe sobre la credibilidad de la justicia ecuatoriana lo elaboró para el bufete de abogados Gibson Dunn & Crutcher y no para Chevron. El exfuncionario indicó que dicha investigación puede ser utilizada en cualquier juicio.

El 30 de septiembre de 1998, en el gobierno de Mahuad y donde Álvarez era ministro de Gobierno, se firmó el acta final que avalaba que Texaco (actualmente Chevron) había cumplido con todos los trabajos de remediación ambiental, liberando a la petrolera de toda responsabilidad.

Actualmente, Correa embandera la campaña ‘La mano sucia de Chevron’, que busca denunciar el perjuicio ocasionado por la petrolera en la Amazonía.

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