Simón Espinosa: ‘Una comisión del gobierno es algo contradictorio’

Simón Espinosa habla sobre el rol de la Comisión Nacional Anticorrupción.

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Simón Espinosa es escritor, doctor en Filosofía e integra la Comisión Anticorrupción.

El Gobierno anunció una nueva Comisión Nacional Anticorrupción. ¿Qué le parece la medida?   

Una Comisión Nacional Anticorrupción del Gobierno es algo, en el fondo, contradictorio. Porque el Gobierno crea un ente que tiene que investigar al propio Gobierno. Ya existen entes de control, como Contraloría, Fiscalía, etcétera. Estaría demasiado repetido crear una nueva comisión.   

¿Cuántas comisiones de esta índole recuerda? 

La primera que se creó fue por el expresidente Fabián Alarcón en 1997.  Esa fue una comisión con cuatro personas nombradas por Alarcón y otras cuatro nombradas por el presidente del Congreso, Heinz Moeller. Pero no eran del Gobierno, eran de la sociedad civil. Funcionó bien durante un año. Ahí el caso principal que tratamos fue de un proyecto de libros, computadoras, cuadernos para escolares de la nación. Pero era un negociado. Investigamos y a la postre se sacó a 16 diputados. Pero eso era la sociedad civil, aunque nombrados por el Gobierno.   

¿Qué vino después? 

Eso evolucionó al año siguiente, en la Constitución de 1998, a una comisión que ya pertenecía, con carácter jurídico, al cuerpo del Estado. La famosa Comisión de Control Cívico de la Corrupción, que duró hasta que llegó el expresidente Rafael Correa. Es decir, de 1998 al 2007. Esa comisión comenzó bien y fue creciendo y teniendo más poder. Pero al final se hizo un ente burocrático y en algunos casos, como los comisionados llegaron a integrarse por elección, se prestó para que los mismos elegidos se corrompan. 

¿De ahí qué se concluye?   

No vale nada de lo creado (comisiones) directamente por el Gobierno, con dinero público y con sueldos. Luego vino nuestra comisión (Comisión Nacional Anticorrupción), del 2015, con Jorge Rodríguez y que continúa, una vez fallecido Rodríguez, con Germán Rodas.  Esa sí, una comisión nacida propiamente de la sociedad civil, de los cuerpos obreros, sindicatos, de colegios de abogados, de médicos, de profesionales.

El expresidente Lenín Moreno también anunció una comisión internacional y creó una Secretaría Anticorrupción que duró poco tiempo. Se la señaló por duplicar esfuerzos con la Fiscalía…

Todo organismo contra la corrupción es como un río. El Amazonas es la Fiscalía. Entonces todo debe llegar, de los distintos hilos, de las distintas comisiones, de los distintos entes, a la Fiscalía. Pero en el caso de lo que hizo el señor Moreno fue un juego fatuo, no más. Porque vinieron cuatro (comisionados) y después el Gobierno no los apoyó, quedó debiéndoles los pasajes de ida y vuelta. No se hizo nada, estuvo muy mal hecho.  

Usted cuestionó en su cuenta en Twitter el enfoque de la comisión anunciada por Lasso. 

Sí. Ya existía nuestra comisión. Primero se robaron nuestro nombre.  Segundo, va a ser creada por el Gobierno y solamente atañe a controlar a la Función Ejecutiva, pero no a las otras cuatro funciones del Estado.  Yo creo que es un proyecto que no ha de tener buen éxito. Sin embargo, está bien que el Gobierno ponga comités de ética, desde el punto de vista de que puede haber prevención. Teóricamente está muy bien estructurado, pero no puede juzgarse a sí mismo. ¿Qué libertad tiene para investigar? 

La ley prevé otras instancias para hacer seguimiento a procesos, como las veedurías. ¿Cree que han funcionado? 

Eso es propio de la estructura del quinto Poder del Estado (Participación Ciudadana y Control Social), para que la ciudadanía participe. Yo creo que son una gastadera de plata. No se ha visto resultados. Al menos yo no los he conocido. También existen los departamentos de auditoría que operan en varias instituciones del Estado que podrían tener mayor incidencia. Las auditorías son parte del control interno y principalmente de la Contraloría del Estado. Ellas terminan generalmente en glosas, que no son acusatorias, sino de indicios. Las glosas a empresas grandes hemos visto que sirvieron para que el señor Contralor, que está preso (Pablo Celi), supuestamente aproveche desvaneciéndolas, recibiendo dinero.

¿Qué falta, culturalmente, para avanzar en la lucha contra la corrupción en el país? 

Tenemos una tarea muy grande de educar en valores éticos, pero no hay una materia orientada hacia eso en el país.

Su trayectoria

Fue sacerdote jesuita, profesor de Gramática en la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE). Además, es miembro de la Academia Ecuatoriana de Lengua, Presidente de la Corporación Editora Nacional, miembro de la Comisión Anticorrupción. Su último libro, ‘Vine, vi, linché’ (2014), es una antología de sus columnas periodísticas en el país.