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La Asamblea se alista para su reestructuración entre fisuras

Eliceo Azuero y René Yandún (izq.) dialogan en una de las sesiones de la Legislatura. Foto: Archivo / El Comercio

Eliceo Azuero y René Yandún (izq.) dialogan en una de las sesiones de la Legislatura. Foto: Archivo / El Comercio

Eliceo Azuero y René Yandún (izq.) dialogan en una de las sesiones de la Legislatura. Foto: Archivo / El Comercio

En el interior de la sala de sesiones del Parlamento se empieza a gestar un nuevo grupo de asambleístas, tras las últimas votaciones que provocaron resquebrajamientos en una de las bancadas.

En ese proyecto están, principalmente, legisladores de movimientos provinciales e independientes. Entre ellos, Eliceo Azuero, Freddy Alarcón y Raúl Tello, que decidieron separarse del Bloque de Integración Nacional (BIN).

“Creo que hasta la segunda semana de marzo ya concretaríamos ese grupo con no menos de 15 personas”, dice Alarcón, uno de los dos legisladores que tiene el Partido Sociedad Patriótica (PSP).

Aunque prefiere no adelantar más nombres, sostiene que el objetivo es tener incidencia en el trabajo legislativo.

El escenario se muestra similar al que dio lugar, en el primer año del actual período legislativo, a la conformación del grupo de la Revolución Ciudadana (RC), cuando el movimiento oficialista Alianza País (AP) se partió en dos.

Hoy AP y sus aliados tienen 40 curules, mientras los correístas ocupan 31, siendo los últimos en sumarse a este sector los alternos que sustituyeron a Jorge Yunda y Ricardo Zambrano, quienes a finales del año pasado renunciaron para participar de las elecciones seccionales.

Cristóbal Lloret, coordinador del grupo correísta, sostiene que ellos son la segunda fuerza política de la Asamblea, pues ningún otro bloque se acerca a ese número.

El dilema que afrontan, sin embargo, se origina en el artículo 119 de la Ley de la Función Legislativa. Allí se señala que “la constitución de las bancadas legislativas se hará hasta cinco días después de la sesión de instalación de la Asamblea”.

Eso quiere decir que no podrán aspirar a tener representación en el Consejo de Administración Legislativa (CAL), cuando en mayo próximo se reorganice esta Función del Estado, al cumplirse la mitad de los cuatro años para los que fueron elegidos.

Se trata de una instancia clave, por ejemplo, para la calificación de proyectos de Ley y para dar paso al trámite de juicios políticos.

El tener solo un vocal en el CAL le ha significado, por ejemplo, al Partido Social Cristiano (PSC), no contar con un peso suficiente para lograr la interpelación de la excanciller María Fernanda Espinosa.

El CAL es presidido actualmente por Elizabeth Cabezas (AP), quien ocupa la Presidencia legislativa desde mediados de marzo del año pasado cuando su coideario José Serrano fue destituido del cargo.

Homero Castanier, jefe del bloque de 21 asambleístas de Creo, resalta de Cabezas un ánimo conciliador, al no excluir al grupo correísta ni a Suma (que se separó de la alianza que tenía con Creo), de las reuniones de coordinación que mantienen, al menos una vez al mes, las bancadas.

De cara a la reestructuración del Parlamento, Henry Cucalón, coordinador del PSC, prefiere no adelantar criterios, pues dice que la prioridad debe estar enfocada en avanzar en reformas como las que se tramitan a la propia Ley de la Función Legislativa.

Pero Castanier y Jimmy Candel, subcoordinador del BIN, entre otros, consideran que las conversaciones en las bancadas se intensificarán, tras concluir ayer la primera vacancia legislativa del año.

“En la primera repartición de la Asamblea no tuvimos una sola comisión presidida por un asambleísta nuestro, a pesar del derecho que teníamos”, dice el coordinador de Creo.

Castanier añade que “esto, lejos de llamarse una negociación, una troncha, es un derecho adquirido” por la representación popular que tienen los legisladores de esta organización política.

La destitución de Ana Galarza, en febrero pasado, golpeó a este bloque legislativo. En su lugar, asumió la alterna Rosa Verdezoto, quien se identifica como militante del movimiento Juntos Podemos.

Castanier asegura que la bancada se mantiene unida, a pesar de la última votación en el Pleno, en donde no lograron unificar una postura respecto al veto del Ejecutivo a las reformas a la Ley de Comunicación.

En cambio, el subcoordinador del BIN señala que su grupo defenderá su derecho a “presidir siquiera tres comisiones y tener un representante en el CAL”.

En AP, mientras tanto, asambleístas como César Litardo o María José Carrión apuntan a buscar una reelección de Cabezas como presidenta, aunque no cuentan con una mayoría suficiente para lograr ese objetivo.

En cambio, Daniel Mendoza (AP), otro de los asambleístas del oficialismo, pide esperar a los resultados de las elecciones seccionales para “abrir el debate sobre quiénes podrían ser las nuevas autoridades de la Asamblea Nacional”.

El primer paso para mantener la cohesión del grupo oficialista se tomó a inicios de este año. Desde entonces, además de Litardo, Ximena Peña y Lenín Plaza, se incorporaron como coordinadores de la bancada Carrión, Ana Belén Marín, Fafo Gavilánez, Karina Arteaga y Alberto Arias.

Para AP, además, la unidad resulta clave en momentos que el Ejecutivo prepara el envío de una nueva Ley para el Fomento productivo, que supondrán reformas tributarias.