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Seguro no cubre daños por erosión en Coca-Codo

Las obras de captación de la central Coca-Codo Sinclair permiten desviar las aguas del río Coca a la hidroeléctrica. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

En unos USD 400 millones están valoradas las obras de captación de la Central Hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair, que hoy enfrenta un riesgo inminente por la erosión regresiva y lateral del río Coca.

Las centrales hidroeléctricas de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) tienen cobertura con una póliza de ­todo riesgo, contratada con la estatal Seguros Sucre.

Pero los daños que pueda causar este fenómeno a la central no están cubiertos por esa póliza, precisó la Celec ante una consulta de este Diario.

Según la Corporación, esta situación guarda concordancia con lo establecido en el Art. 693 del Código de Comercio, que establece que un “riesgo asegurable es el evento incierto que no depende exclusivamente de la voluntad del solicitante, asegurado o beneficiario, ni la del asegurador, y cuyo acaecimiento hace exigible la obligación del asegurador”.

Según Celec, la aseguradora considera que “el evento natural de la erosión regresiva dejó de ser un evento incierto para convertirse en una potencial materialización del riesgo.

Patricio Salas, secretario ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Empresas de Seguros, señaló que los eventos que se producen de manera progresiva como una erosión, corrosión y otros, generalmente, no cuentan con cobertura en una póliza de daños, porque son previsibles.

La cobertura de Sucre -registrada en julio del 2020- estará en vigencia hasta el 1 de agosto de este año. Esa póliza, que cubre a 17 centrales hidroeléctricas y a una eólica, tiene un costo de USD 26,1 millones.

El gerente de Celec, Gonzalo Uquillas, explicó que está por llevar al Directorio de la firma la aprobación del nuevo proceso de contratación de los seguros, que tomará dos meses.

“La interrogante es si las aseguradoras estarán dispuestas a poner dentro de su cobertura protecciones de los activos de Celec, a sabiendas de que hay un problema muy serio, como es el proceso erosivo”, dijo.

El fenómeno natural se inició en febrero del 2020, con el colapso de la cascada San Rafael, ubicada en el límite de Napo y Sucumbíos, y avanza aguas arriba de forma acelerada desde mayo pasado.

El socavón de la erosión está a 8,9 kilómetros de distancia de las obras de captación de la central, cuya función es desviar el agua del río hasta el túnel y las turbinas de la central.

De ser afectada esta infraestructura saldría de operación la hidroeléctrica más grande y costosa del país, porque se quedaría sin el recurso hídrico. Actualmente, la planta abastece un 25% de la demanda de energía del país.

Precisamente, el lucro cesante, es decir, el valor que dejaría de percibir el país por la falta de esa energía renovable y barata es otro costo que tendrá que asumir el país.

Frente a la eventual salida de Coca-Codo, el Ecuador se vería en la necesidad de usar energía térmica que requiere combustibles y petróleo, eso hace que su costo de generación sea más caro. Producir energía renovable cuesta USD 0,04 el kilovatio y térmica, 0,12.

La central está valorada en unos USD 3 000 millones. Está compuesta por las obras de captación, un túnel de conducción de agua y la casa de máquinas. “No está prevista una afectación del túnel y la casa de máquinas, que están dentro de la montaña, en una zona de roca dura”, señaló Uquillas.

En cambio, estudios del ex-Inecel dan cuenta de que las obras de captación estarían sobre sedimentos que pueden ser arrastrados fácilmente por la erosión, explica el geotécnico Luis Torres. Él fue parte de la Junta formada para analizar la erosión del río Coca.

Esos informes incluyen reportes de perforaciones, que evidenciaron que el material suelto llega a 200 metros de profundidad en esa área, dijo Torres. “La probabilidad de hallar roca dura es muy baja”.

El geólogo agregó que la central nunca contó con un estudio de vulnerabilidad y riesgos y considera que la mejor opción es analizar una reubicación de las obras de captación.

Alfredo Mena, director de la Corporación para la Investigación Energética, coincidió en que la zona donde se reactivó la erosión, en mayo pasado, está compuesta por materiales débiles, pero tiene una visión más optimista. “Hay otras opiniones de técnicos que señalan que se quedará en el sitio donde está ahora por un tiempo, lo que daría plazo para levantar obras de protección”.

La Celec estima que esas obras costarían USD 120 millones y tomarían dos años.

Otra alternativa es reubicar las obras de captación. El costo, que también tendrá que ser asumido por el Estado, aún está por determinarse, dijo Uquillas. La Celec está levantando los estudios de esta opción.

Cronología del proceso erosivo

Febrero del 2020 

La cascada de San Rafael, que era la más alta del Ecuador, desapareció y se inició un proceso de erosión regresiva en el río Coca, es decir, aguas arriba.

Abril del 2020

El fenómeno natural causó la rotura de los oleoductos SOTE y OCP. También se rompió el poliducto y se llevó una parte de la carretera.

Septiembre del 2020 

La erosión en el río Coca se frenó durante 250 días (ocho meses) debido a la época de estiaje en la zona, es decir de las bajas lluvias.

Mayo 2021 

El fenómeno se reactivó y avanzó 1,6 kilómetros en 10 días. Amenaza nuevamente a un tramo de los oleoductos, poliducto y la vía Baeza-Lago Agrio.