
¿Cómo es posible que la inflación en Ecuador se mantenga por debajo del 2 % y, aun así, el costo de la canasta familiar básica siga aumentando? Esta pregunta surge tras el reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que ubicó la inflación mensual en 0,79 % y la anual en 1,65 %. Durante junio de 2026, el costo de la canasta familiar alcanzó los 824,85 dólares, lo que representa un incremento mensual de 3,38 dólares o 0,41 %.
A pesar del aumento en el costo de la canasta básica, especialistas coinciden en que este comportamiento responde a factores coyunturales. El transporte, la estacionalidad agrícola y el costo de los combustibles son algunos de los elementos que explican este fenómeno. Fernando Larrea Estrada, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, señala que cualquier variación en los costos de alimentación, vivienda y otros bienes impacta directamente en el valor de la canasta básica.
Larrea identifica tres componentes principales que explican el aumento observado durante junio:
Walter Spurrier, director de Análisis Semanal, destaca que el incremento de la canasta familiar debe analizarse dentro del contexto de una economía dolarizada. A diferencia de otros países de la región, Ecuador no enfrenta un proceso inflacionario provocado por una expansión monetaria. La dolarización impide que el Banco Central emita dinero para financiar el gasto público, lo que evita incrementos sostenidos de precios.
Spurrier añade que una inflación baja ofrece ventajas importantes para las familias que dependen de ingresos fijos. Explica que permite planificar mejor los gastos, facilita el acceso al crédito para financiar vivienda o educación y evita que el costo de la deuda aumente rápidamente.
El analista también señala que la estabilidad de precios favorece la competitividad de la economía ecuatoriana, ya que reduce presiones sobre los costos de producción y crea mejores condiciones para la inversión y la generación de empleo.
Pese al aumento en el costo de la canasta básica, Larrea y Spurrier coinciden en que el nivel actual de inflación no representa un escenario preocupante para la economía ecuatoriana. Una inflación inferior al 2 % anual sigue siendo manejable. Sin embargo, afecta el poder adquisitivo y puede impactar a los hogares.
Las proyecciones de los especialistas coinciden en que la inflación anual podría cerrar 2026 entre 1,5 % y 1,8 %. A medida que disminuyan los efectos estacionales y desaparezcan las restricciones comerciales con Colombia, se espera que el crecimiento del costo de la canasta familiar se modere.
Porque una inflación baja no significa que los precios dejen de aumentar.
En junio de 2026, la inflación anual fue de 1,65 %, lo que indica que los precios continúan creciendo, pero a un ritmo moderado. Al mismo tiempo, la canasta familiar básica aumentó 3,38 dólares respecto a mayo, impulsada por factores temporales como el transporte, los combustibles y la estacionalidad de algunos alimentos.
Principalmente los combustibles, la estacionalidad agrícola y algunos costos de importación.
Según el economista Fernando Larrea, el incremento responde a tres factores: la inflación de costos, relacionada con el transporte; la inflación estacional, provocada por una menor oferta de productos agrícolas; y la inflación importada, influenciada por el costo de bienes provenientes del exterior y restricciones comerciales previas.
Ayuda a mantener una inflación baja y estable.
Walter Spurrier explica que, al estar dolarizado, Ecuador no puede emitir dinero para financiar el gasto público, lo que reduce el riesgo de una inflación elevada. Esto contribuye a una mayor estabilidad de precios en comparación con otros países de la región.
Permite una mayor estabilidad económica y facilita la planificación financiera.
Una inflación moderada ayuda a preservar el poder adquisitivo, facilita la planificación de gastos, mejora el acceso al crédito para vivienda o educación y reduce el riesgo de que las deudas se encarezcan rápidamente.
Los analistas prevén que cierre entre 1,5 % y 1,8 %.
Los especialistas estiman que, a medida que disminuyan los efectos estacionales y se normalicen las condiciones comerciales con Colombia, el incremento del costo de la canasta familiar tenderá a moderarse durante los próximos meses.