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El Gobierno del presidente Daniel Noboa dio por terminados los cortes de luz. Desde este 20 de diciembre de 2024, los hogares de Ecuador amanecen sin racionamientos eléctricos después de 88 días con apagones. Mientras que las industrias tendrán racionamientos eléctricos hasta final del año.
El impacto de los cortes luz en Ecuador ha sido significativo. Los racionamientos afectaron hogares, industrias, y comercios, generando pérdidas económicas millonarias.
Sectores como el productivo y el comercial se vieron obligados a adaptarse a horarios irregulares, mientras que la ciudadanía tuvo que ajustar sus actividades, como estudiar, bañarse, lavar, cocinar, planchar, etc., de acuerdo a los racionamientos eléctricos.
El ministro de Finanzas, Juan Carlos Vega, explicó este 19 de diciembre de 2024, que los prolongados cortes de luz en Ecuador cuestan entre el 1% y 1,5% del PIB. Es decir, entre 1 188 millones de dólares y 1 782,6 millones de dólares, tomando como referencia el PIB de 2023.
Vega reconoció que los apagones, que en su peor momento llegaron a durar hasta 14 horas al día, afectaron gravemente a pequeños y medianos negocios. Sin embargo, destacó que las grandes empresas han demostrado resiliencia al implementar medidas como generación propia y ajustes creativos para seguir operando.
“Creo que el impacto final será menor de lo que se temía”, comentó en una entrevista con DNews. También señaló que, aunque se espera que los apagones para hogares terminen el 20 de diciembre, los racionamientos continuarán para industrias grandes, como las mineras y cementeras, hasta fin de año.
A los ecuatorianos: pic.twitter.com/lDKT3KILci
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) December 10, 2024
Los cortes de luz se iniciaron el 23 de septiembre pasado en todo el Ecuador, debido a la severa sequía que redujo los niveles de agua en los ríos que alimentan las principales hidroeléctricas del país. Durante los meses previos, Ecuador experimentó el peor estiaje de los últimos 60 años, afectando no solo al sector eléctrico, sino también a la agricultura, la disponibilidad de agua potable en varias regiones e incendios forestales.
Después de 88 días de cortes de luz, las autoridades aseguran que el suministro eléctrico se ha estabilizado. Esto gracias a la combinación de factores, como la recuperación de capacidad instalada, con mantenimientos de centrales térmicas e hidroeléctricas.
Asimismo, se anunció la incorporación de una unidad de central Alluriquín, pertenecientes al complejo hidroeléctrico Toachi Pilatón. Esta unidad aportará 68 megavatios (MW).
Otros factores son la incorporación de nueva generación de energía. Están operativos 100 megavatios de generación firme flotante y, este mes, se añadirán otros 100 megavatios más con una segunda barcaza. Esta generación es alquilada. Además, se cuenta con la energía proveniente de Colombia. El país vecino nos puede vender hasta 450 MW.
Uno de los factores más importantes ha sido que hay mejores condiciones hídricas en los afluentes de las principales hidroeléctricas del país.
Las recientes lluvias incrementaron los caudales de ríos claves como el Coca y el Paute, lo que permitió generar más energía en la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair y recuperar el embalse Mazar del Complejo Hidroeléctrico Paute.
La central Coca Codo y el Complejo Paute, compuesto por tres centrales hidroeléctricas, representan una parte significativa de la capacidad energética del país, cerca de 3200 MW de potencia.
Sin embargo, Marco Acuña, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos de Pichincha, y Ricardo Buitrón, consultor energético, coinciden que los problemas de fondo de la crisis energética no se han solucionado. La energía del Ecuador sigue dependiendo de factores climáticos, principalmente del agua, por lo que le hace inestable, y en los próximos estiajes se podrían vivir racionamientos eléctricos similares.
Para enfrentar futuras crisis, el Gobierno anunció un plan enfocado en diversificar la matriz energética. Esto incluye la incorporación de más fuentes renovables como la energía solar, eólica y geotérmica.