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Los gastos escolares registran ajustes

En la cadena Dilipa, la temporada escolar puede llegar a representar entre el 45 y 50% de sus ingresos anuales. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Los gastos que realizan las familias para el rubro escolar han sufrido algunos cambios a raíz de la pandemia. Este 2021, el presupuesto para el retorno a las clases en la Sierra y Amazonía se adaptará a la modalidad que los padres de familia hayan decidido para sus hijos; ya sea presencial, virtual o mixta.

Antes de pensar en el presupuesto de compra de la nueva lista de útiles, los padres deberán tener en cuenta los gastos adicionales que no se contemplaban el año pasado, recomienda Carlos Illescas, experto en finanzas personales.

Por ejemplo, para aquellos estudiantes que tienen que regresar a la presencialidad, se debe considerar el pago de transporte y de uniformes. En caso de optar por la virtualidad, se debe incluir el mantenimiento de equipos tecnológicos o la compra de accesorios para teleeducación.

En junio, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) autorizó el retorno progresivo a las actividades presenciales en las unidades educativas que ya cuentan con autorización previa, tras vivir un año escolar completamente virtual en el régimen de la Sierra y de la Amazonía.

María Rosas ha decidido que su hija continúe en la modalidad virtual, por bioseguridad. Su hija pasa a sexto de básica. Esta madre de familia destinará USD 300 este año para útiles como cuadernos, reglas, lapiceros, hojas de papel y otros insumos. El valor es similar al que invirtió el año pasado. Ella ahorrará en uniformes, refrigerios y transporte.

Otros padres de familia han optado por enviar a sus hijos a las clases presenciales, lo que elevará el presupuesto, como en el caso de Karina Granja, madre de una niña de 6 años.

Granja decidió que su hija vuelva a clases presenciales, porque considera que es importante la socialización.

En la escuela donde estudia su pequeña mantendrán la pensión del año pasado, también le pidieron una lista de útiles básica, en la cual puede reutilizar material del año pasado y deberá comprar unos libros. Para este fin, la madre de familia destinará USD 250.

A este valor le sumará USD 25 de un seguro de salud que le piden en la escuela y mensualmente tendrá que gastar USD 100 más por la alimentación y el recorrido de su hija.

Para los gastos de este mes, que incluyen la matrícula y algunos útiles, Granja usará el decimocuarto sueldo, también conocido como bono escolar.

Por la difícil situación económica, algunas instituciones educativas han decidido mantener los valores reducidos de pensiones e, incluso, manejar un solo valor para cualquier modalidad de estudio.

Esa es la oferta de la Unidad Educativa Letort de Quito, que brindará clases presenciales, semipresenciales y virtuales, por un mismo costo mensual.

El gasto extra que tendrán que hacer los papás será en el transporte, si deciden contratar alguno, explicó Carolina Pinzón, rectora del colegio.

En la escuela Los Olivos Kids, de la capital, se pedirá una misma lista de útiles para los alumnos en modalidad presencial o virtual, con opción de reusar materiales. Los padres que decidan enviar a sus hijos a las clases presenciales deberán pagar un seguro de accidentes, refrigerio y recorrido.

El 2020, esta escuela implementó sistemas tecnológicos para adaptarse a la teleeducación, explicó la directora, Gloria Avellán, quien señaló que los padres de familia usarán estos recursos también este año, sin hacer un nuevo pago.

Además, las papelerías han adaptado sus ventas acorde a las exigencias actuales.

En Dilipa se reforzaron las ventas por el canal digital, que representa el 60% de las ventas de la firma. Ángel Segura, gerente de la firma, dijo que la medida se toma porque este año la afluencia de clientes está en un 53% por la pandemia.

Desde mediados del 2020, la firma incluyó artículos electrónicos en su oferta. Entre los productos más solicitados están: resmas de hojas, tabletas, audífonos y computadoras.

Los bazares y papelerías más pequeños usan las redes sociales para atraer clientes.

En Papelerías Económicas de Quito se apalancan en Facebook para lanzar sus promociones. La pequeña firma hace entregas a domicilio gratis por compras mayores a USD 30 y oferta productos por docena.

Según datos del Servicio de Rentas Internas, las ventas de papelerías en el primer semestre de este año subieron 10% frente a igual lapso del 2020, pero no llegan al nivel del 2019.

Gustavo Ruiz, expresidente del sector textil de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha, propuso hace una semana al Ministerio de Producción volver a la obligatoriedad del uniforme.

“Sería un impulso para el sector textil, especialmente para los negocios pequeños que están muy golpeados”, dijo. Se propuso ofrecer productos básicos a bajo precio.

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