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Ahorrar para la vejez, una tarea postergada

Se estima que en Ecuador, unos 700 000 adultos mayores carecen de cualquier tipo de protección. Foto: Pexels

En Ecuador, tres de cada 10 adultos mayores reciben una pensión jubilar. El resto vive de los Bonos de Desarrollo que entrega el Estado, de las colaboraciones de sus familiares o de sus ahorros y emprendimientos propios.

Esto dificulta la capacidad de tener una vida digna en la vejez, señala el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organismo que sostiene que la mayoría de trabajadores de América Latina y el Caribe (130 millones de personas) no ahorra para su retiro.

Para el BID, los factores que explican este poco interés en ahorrar para la vejez son “los problemas en el funcionamiento del mercado laboral y el diseño de los sistemas de pensiones, así como las barreras psicológicas propias de la naturaleza humana”.

La mayoría de personas apuesta por el sistema de Seguridad Social como única fuente de ahorro para la vejez; deja a un lado las opciones que presentan las empresas aseguradoras y el sistema financiero.

Todos queremos vivir más años, pero no nos preocupamos en planificar cómo será nuestra vejez”, señala Kléver Paredes, director del colectivo Palabra Mayor.

Dentro del sistema financiero, bancos y cooperativas ofrecen una serie de instrumentos para comenzar a ahorrar y acumular un capital que permita a las personas tener un respaldo en la tercera edad.

Uno de los productos es el llamado ahorro programado, mediante el cual el cliente acuerda con la institución financiera el monto que ahorrará mensualmente y el tiempo que durará este plan. Cada mes debe depositar la cantidad acordada en la cuenta; al final del plazo que se fijó con el banco, este le devolverá el capital y los intereses ganados.

Este mecanismo les permite a los usuarios ganar un mejor rendimiento en comparación al que le brinda una cuenta de ahorros tradicional”, se explica desde la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).

Algunas instituciones financieras permiten abrir este tipo de ahorro programado desde USD 10 mensuales.

Otra alternativa que ofrece el sistema financiero es el de las pólizas de plazo fijo, que permite a las personas depositar un dinero en un banco durante un tiempo determinado, pudiendo ser desde 31 días hasta los 365 días del año. Uno de los factores que se debe tomar en cuenta es que durante los días de vigencia de este depósito, el ahorrista no tiene acceso para retirar los fondos.

Cuando se vence el plazo, el cliente tiene la opción de renovar esta póliza con el capital original y los intereses ganados en el período, que es lo más recomendable.

La recomendación siempre será comenzar a ahorrar hoy. Aunque sea con poco dinero, pero con decisión, los
resultados estarán a la vuelta de la esquina”, sostienen desde Asobanca.

Con ese dinero ahorrado se puede proyectar la compra de una vivienda propia y, en caso de poseerla, una vivienda para arrendar.

Las firmas aseguradoras ofrecen un sistema de ahorro similar al de los bancos, pero con un plus, un seguro de vida para la persona que contrata este producto. Pongamos el ejemplo de una persona tenía un seguro de vida de USD 80 000 y en su ahorro programado acumuló USD 50 000, en caso de su muerte, la o las personas que haya dejado como beneficiarios recibirán los USD 130 000”, explica Marcela Rivera, corredora de seguros.

El retiro de lo ahorrado se puede hacer parcialmente, pero siempre se recomienda que se mantenga el seguro de vida, pues conforme avanza la edad de las personas es más complicado conseguir que una aseguradora extienda una póliza.

Paredes señala que las mujeres, en promedio, se jubilan a los 60 años y los hombres a los 65 años, mientras que los miembros de las Fuerzas Armadas y Policía se pueden jubilar a los 45 años. Hay que ser conscientes que, a esa edad, muchas veces con todas las fuerzas, ya no se va a tener un ingreso y se disminuyen considerablemente las posibilidades de conseguir un trabajo o acceder a un crédito para un emprendimiento”, agrega.

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