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China y Estados Unidos llegan a la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump de esta semana en Pekín con una frágil tregua comercial vigente, pero puesta a prueba por viejos frentes abiertos como los aranceles, nuevas disputas tecnológicas y la crisis energética desatada por la guerra en Irán.
La visita del republicano, confirmada este mismo lunes, 11 de mayo de 2026, por Pekín, se extenderá desde este miércoles, 13 de mayo de 2026, cuando Trump llegue a China, hasta el viernes 15 de mayo de 2026. Esta será la séptima vez que se reúnan en persona Xi y Trump, contando con el primer mandato del republicano, de acuerdo con EFE.
Los líderes tendrán sobre la mesa una larga lista de asuntos que tratar. Irán figura en la agenda de Trump, quien calificó de “inaceptable” la respuesta iraní a su plan de paz.
Aseguró que hablará con Xi sobre el asunto y destacó que el líder chino ha sido “muy amable” respecto a un conflicto que ha bloqueado el estrecho de Ormuz, donde pasan alrededor del 45 % de las importaciones de gas y petróleo de China.
Esta cuestión cobra relevancia tras la visita del canciller iraní, Abás Araqchí, a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Wang Yi. Además, el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtió que si Ormuz sigue cerrado, el asunto estará “inevitablemente en el centro de las conversaciones”.
China, como mayor socio comercial de Teherán, ha condenado los ataques contra Irán y ha pedido respetar la soberanía de los países del Golfo, indica EFE.
El profesor Wing Lok Hung, de la Universidad China de Hong Kong, afirmó a EFE que Irán es ahora el asunto con mayores posibilidades de producir resultados “positivos y concretos”.
Según él, Washington busca reabrir Ormuz y lograr un alto el fuego que no sería posible “sin apoyo chino”. La visita de Araqchí dejó a Pekín en una posición “más ventajosa” y reformuló “de forma significativa” una agenda inicialmente más centrada en comercio, tecnología y Taiwán.
A pesar de que algunos analistas señalan que Pekín se beneficia del desvío de atención de Washington hacia Oriente Medio, el conflicto también afecta a China. Esto se debe al encarecimiento de la energía, lo que llevó a las autoridades chinas a intervenir para contener el alza de precios.
Antes de la llegada de Trump a China, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, mantendrán este miércoles un diálogo económico en Seúl.
Este encuentro sigue al diálogo celebrado en marzo en París, donde Pekín afirmó que surgieron “consensos preliminares”. El eje económico parte de la tregua pactada por Xi y Trump en Busan el pasado octubre.
Dicha tregua redujo del 57 % al 47 % los aranceles a las importaciones chinas y suspendió tasas portuarias recíprocas.
Sin embargo, este equilibrio quedó cuestionado por un fallo del Tribunal Supremo estadounidense que invalidó los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional.
Esto llevó a Trump a aprobar un nuevo gravamen global del 10 %, también bloqueado recientemente por el Tribunal de Comercio Internacional de EE. UU.
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La analista Patricia M. Kim, del Instituto Brookings, considera que “el resultado más probable es una extensión de la actual tregua”, lo que incluiría la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras agrícolas estadounidenses.
Según Kim, Trump buscará “compromisos impactantes” relacionados con productos agrícolas, energía, aviones Boeing y semiconductores.
Por su parte, las prioridades de Pekín pasan por “extender la tregua”, preservar el acceso a tecnología estadounidense y relajar o impedir un mayor endurecimiento de los controles de exportación por parte de EE. UU.
La competencia tecnológica ha cobrado nueva importancia tras el bloqueo chino a la compra de Manus por parte de Meta. Esta operación fue frenada al vetar “la inversión extranjera” en una plataforma de inteligencia artificial radicada en Singapur.
Washington vinculó ese revés a las “provocativas regulaciones extraterritoriales chinas”, mientras Pekín acusa a Estados Unidos de “contener” su desarrollo tecnológico mediante controles sobre chips avanzados y otros componentes clave para la inteligencia artificial, informa EFE.
Información externa: China
Con información de EFE