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Uribe se abre más frentes en Colombia

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Dennis Rodríguez,

Corresponsal en Bogotá

Por un lado, el Congreso hondureño lo condecoró con un medalla de honor. Por el otro, el procurador general de Colombia, Alejandro Ordóñez, lo tildó de irresponsable.

Con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, quien dirigió la Casa de Nariño entre el 2002 y el 7 de agosto del 2010, no existen medias tintas. Genera reacciones de simpatía y de rechazo frontal. A pesar de que dejó el Gobierno con una 70% de popularidad, un registro inédito en Colombia, el ex Jefe de Estado ahora se halla a la defensiva y en el centro de la polémica.

En lugar de los éxitos de la política de seguridad democrática, ahora en Colombia se habla más de los escándalos que ensombrecen la figura del político que debilitó a los grupos armados fuera de la Ley, en especial a las guerrillas de las FARC y ELN.

La imagen de Uribe acusa un desgaste en particular por la divulgación de más detalles del caso del espionaje telefónico, ‘chuzadas’, a magistrados de la Corte Suprema, opositores, periodistas e incluso colaboradores del Gobierno, por parte de miembros del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

El peso de las denuncias hizo que la Comisión de Acusaciones del Congreso colombiano inicie una investigación que alcanza al ex Mandatario, quien ha dicho que no ordenó los seguimientos ilegales. Y el propio ex gobernante atiza más el debate alrededor de las ‘chuzadas’, al defender en un comunicado los pedidos de asilo político de ex funcionarios de su gobierno, puesto que en Colombia, dijo “carecen de garantías procesales y sus vidas están bajo amenaza”. Ese pronunciamiento fue luego de que Panamá concediera el asilo territorial a María del Pilar Hurtado, ex directora del DAS, decisión que originó ola de críticas.

Los dichos de Uribe activaron una ola de reacciones, como la de Ordóñez, a los que se han sumado otros representantes del Poder Judicial, con el que el mantuvo roces constantes, a causa de los procesos iniciados por la ‘parapolítica’, por los vínculos de personajes de la política con los paramilitares.

Así, el presidente (e) del Consejo Superior de la Judicatura, Ovidio Claro Polanco, rechazó las declaraciones de Uribe. En la misma línea se pronunció el titular (e) de la Corte Suprema de Justicia, Jaime Arrubla.

Y Clara López, presidenta del partido Polo Democrático Alternativo, se mostró más cuestionadora respecto del llamado gestor de la seguridad democrática.

Aparte de las ‘chuzadas’, alrededor de Uribe se han formulado otras denuncias de presuntos excesos y corrupción. La que más resquemores provoca es la de las ejecuciones extrajudiciales, también denominadas como ‘falsos positivos’, de personas inocentes que luego aparecían como supuestos colaboradores de los grupos armados ilegales. La ONU ya contabilizó al menos 1 800 de estos casos.

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