Las tensiones nucleares se elevan en el sudeste asiático y en Ucrania

El portaviones USS Rea­gan viaja acompañado de un crucero lanzamisiles y un destructor; se les sumaría un submarino. Foto: EFE

El miedo a una confrontación nuclear ha renacido en el mundo en los últimos días, a raíz de los recordatorios rusos de que el país posee un arsenal atómico igual o incluso superior al de los países occidentales.  

Esto a partir de la que parece ser la nueva estrategia de Moscú para anexarse las zonas separatistas de Ucrania, tras las dificultades halladas por la vía militar directa: realizar referendos, que iniciaron ayer y concluirán el martes, con victoria previsible a su favor, dada la gran cantidad de pobladores prorrusos de esas zonas, aceptar los resultados y considerar de hecho a las provincia de la zona del Donbás, como parte de su territorio. 

Ello añadido a declaraciones de los líderes rusos, empezando por el presidente Vladimir Putin, quienes han asegurado que Rusia no dudará en usar cualquier medio (incluido su arsenal atómico)  para defender su territorio, lo que significará también las provincias separatistas ucranianas una vez que sean aceptadas como parte de la Federación Rusa. 

Insistencia de Moscú 

Ayer, nada más, el Kremlin advirtió que si prosperan los referendos de anexión a Rusia en las regiones del este de Ucrania, estas serán consideradas a todos los efectos territorios suyos y, por ende, se aplicará “de inmediato”  la Constitución. 

Por tanto, los potenciales intentos de Ucrania para recuperar el Donbás se considerarían ataques a Rusia, lo que desde el punto de vista de Moscú legitimaría ­ cualquier respuesta. 

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, defendió que todo está “muy claro” en la Constitución y, si bien evitó dar un plazo para la conclusión formal de la anexión de esos territorios, sí ha señalado que será “rápido”, según la agencia de noticias Interfax. 

La presidenta del Consejo de la Federación rusa -la Cámara Alta del Parlamento-, Valentina Matvienko, destacó este viernes que el organismo adoptará todas las medidas “lo antes posible” para la adhesión de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, así como de las regiones de Jersón y Zaporiyia, las cuatro áreas donde arrancaron las consultas. 

Y en ese sentido, resultan poco convincentes las declaraciones del viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, que afirmó ayer que Rusia no amenaza a nadie con armas nucleares, en una conferencia dedicada al 60º aniversario de la Crisis de los Misiles, que se recuerda el próximo octubre y que tuvieron a Estados Unidos y la Unión Soviética al  borde de la guerra. 

Pobladores prorrusos de la zonas separatistas participan en los referendos sobre su anexión  
a Rusia. Foto: EFE

Otro foco de tensión 

Pero la frontera entre Rusia y Ucrania no es el único punto del planeta en el que la tensión nuclear aumenta. 

El portaaviones USS Ronald Reagan y su grupo de ataque llegaron a Corea del Sur ayer para realizar unas maniobras conjuntas con el país asiático, confirmaron las Fuerzas Navales de ambos países. 

Esto se interpreta como un gesto de fuerza ante Corea del Norte, que está preparada desde hace meses para realizar una nueva prueba nuclear. 

El portaaviones de la clase Nimitz atracó en el Mando de la Flota de la República de Corea, en esta ciudad situada 390 kilómetros al sureste de Seúl. 

El USS Ronald Reagan y su grupo de ataque, compuesto por el crucero lanzamisiles USS Chancellorsville y el destructor USS Barry, equipado con sistema Aegis, tienen previsto participar en unas maniobras conjuntas en la costa este surcoreana, en las que se espera que tome parte también el submarino de propulsión  nuclear USS Annapolis. 

El despliegue del Ronald Reagan ocurre después de que la cumbre del pasado mayo entre el presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, y su homólogo estadounidense, Joe Biden, se saldara con el compromiso de que Washington desplegará activos estratégicos en la península coreana de “manera coordinada y cuando sea necesario”, en función de las acciones de Pionyang. 

El régimen norcoreano se desconectó de los diálogos de desarme a raíz de la pandemia y ahora moderniza su arsenal nuclear. 

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