La crisis eléctrica en Cuba afecta a millones de habitantes

Lugares como Santiago de Cuba y Guantánamo aún sufren escasez de electricidad.

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Tras cuatro días de apagón en Cuba, el gobierno restablece parcialmente el servicio eléctrico mientras persiste la emergencia energética, señala Inter Press Service (IPS).

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Un país a oscuras

Cuba enfrenta una grave crisis eléctrica tras un apagón que dejó a 10 millones de habitantes sin luz durante cuatro días. Aunque el gobierno comenzó a restablecer el suministro eléctrico de manera parcial, la situación sigue siendo crítica, con un estado nacional de “emergencia energética” y la suspensión de clases y actividades no esenciales.

Según un informe de la estatal Unión Eléctrica (UNE), alrededor del 70% de los clientes ya tiene acceso a electricidad, con mayor cobertura en provincias como Pinar del Río y La Habana.

Sin embargo, lugares como Santiago de Cuba y Guantánamo aún sufren escasez. Elizabeth Martínez, residente de La Habana, expresó su ansiedad ante la incertidumbre, reflejando la desesperación de muchos cubanos que viven día a día sin saber cuándo volverán a perder el suministro eléctrico.

El colapso del sistema eléctrico se debió a la fallida central termoeléctrica Antonio Guiteras, cuya avería llevó a una descnexión total. Desde entonces, los cubanos tuvieron que adaptarse a una nueva normalidad, donde la falta de luz afecta no solo la vida cotidiana, sino también la salud mental de la población. “Entré en un colapso mental”, confesó Martínez a Inter Press Service (IPS).

Futuro incierto

A pesar de que la UNE trabaja para restaurar el servicio, el temor de nuevos apagones persiste. En un contexto de crisis económica, el déficit energético se volvió crónico. En 2023, la generación eléctrica ha estado muy por debajo de la demanda, que supera los 3,300 megavatios. Esta situación plantea serias dudas sobre la capacidad del gobierno para garantizar un suministro eléctrico estable en el futuro.

La falta de inversión en infraestructura y la dependencia de combustibles importados han llevado a un círculo vicioso que afecta a toda la isla. Los cubanos, mientras tanto, continúan enfrentando una dura realidad, luchando por sobrellevar la crisis que amenaza con intensificarse.