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La catástrofe dejó 6 509 fallecidos, miles de desaparecidos y cerca de 200 000 menores afectados por la interrupción de las clases.
Cuatro meses después del doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio de 2026, la emergencia continúa. Aunque disminuye la atención mediática, miles de familias siguen enfrentando las consecuencias de la catástrofe, que dejó 6 509 fallecidos, más de 200 000 heridos y al menos 20 000 personas sin hogar.
El director de la Fundación Unidos en la Misión, el sacerdote jesuita Jesús ‘Txuo’ Rodríguez Villarroel, advirtió a EFE que el país atraviesa una fase de crisis “mucho más larga y menos visible”. Las necesidades persisten en viviendas, centros educativos y atención psicológica para los afectados.
Uno de los impactos más graves se registra en el sistema educativo. Cerca de 400 escuelas resultaron afectadas, lo que dejó a alrededor de 200 000 niños, niñas y adolescentes fuera de las aulas.
Rodríguez Villarroel alertó de que muchos menores podrían no regresar a sus centros educativos si no se recuperan las instalaciones con urgencia. La situación agrava una brecha que ya mantenía a 1,2 millones de niños sin escolarizar antes de los sismos.
Según EFE, la red educativa Fe y Alegría, junto con la organización española Manos Unidas, impulsa programas de educación de emergencia en 24 escuelas. Estas iniciativas también ofrecen acompañamiento psicosocial a las familias.
Pese a la devastación, el sacerdote destacó la capacidad de respuesta de las comunidades. Relató cómo numerosos ciudadanos ayudaron a remover escombros y organizaron la distribución de alimentos y agua para los equipos de rescate.
La solidaridad permitió atender necesidades básicas incluso en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los terremotos.
El religioso pidió mantener la asistencia humanitaria y canalizarla mediante organizaciones que trabajan directamente en las zonas afectadas en Venezuela.
Las prioridades incluyen rehabilitar escuelas, recuperar los medios de vida de las familias y garantizar apoyo psicológico para afrontar el duelo. En declaraciones recogidas por EFE, también lamentó que la atención pública disminuya cuando la tragedia deja de ocupar los titulares.
Con información de EFE
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