Más contagios y férreos controles en Pekín, mientras el coronavirus avanza en Brasil

Trabajadores de la salud realizan pruebas para detectar el coronavirus a taxistas en Río de Janeiro, Brasil. Foto: Reuters

Trabajadores de la salud realizan pruebas para detectar el coronavirus a taxistas en Río de Janeiro, Brasil. Foto: Reuters

Trabajadores de la salud realizan pruebas para detectar el coronavirus a taxistas en Río de Janeiro, Brasil. Foto: Reuters

Ante el aumento de contagios, las autoridades de Pekín decidieron mantener sus restricciones en la capital china aunque afirman que la situación está bajo control, lo que no parece ser el caso de otras regiones y países como Brasil, donde ya hay más de 47 500 fallecidos.

El ministerio chino de Salud reportó el jueves 18 de junio del 2020 unos 21 nuevos casos en la ciudad de 21 millones de habitantes, con lo que ya son 158 los infectados por el nuevo foco que se vincula al mercado mayorista de Xinfadi, principal fuente de suministros de Pekín.

Sin embargo, la epidemia en la capital está “controlada”, aseguró el virólogo jefe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) , Wu Zunyou. Eso, “no quiere decir que no vaya a haber nuevos casos mañana, pero (...) serán cada vez menos numerosos”, aseguró.

La vida de la capital, que había recuperado el pulso después de dos meses sin registrar ningún caso, se ha visto de nuevo alterada. Se suspendieron un millar de vuelos, se cerraron los colegios y una treintena de barrios residenciales están de nuevo confinados, mientras miles de pequineses se someten a pruebas de diagnóstico.

“No tenemos muchos clientes en los últimos días, la gente tiene miedo de salir”, confiesa Wang, cocinero en un restaurante que hacía fila para el test.

Pero mientras China mantiene a raya el virus, en otros países asiáticos, como Pakistán, Bangladés, India o Afganistán, se teme que la covid-19, que había tenido una letalidad relativamente baja hasta ahora en comparación con regiones como Europa, Estados Unidos o América Latina, se dispare en unas poblaciones empobrecidas y con unos sistemas sanitarios incapaces de absorber la avalancha de enfermos.

“Asia del Sur está a un nivel anterior en la curva” de la pandemia con relación a América Latina, comentó Archie Clements, virólogo de la universidad australiana Curtin.

Récords en Florida 

A nivel mundial, la covid-19 mató a más de 450 000 personas, según un balance del jueves a las 19:00 GMT, basado en fuentes oficiales.

Estados Unidos, el país más enlutado con más de 118 000 fallecidos y más de 2,1 millones de infectados, registró 687 muertes en las últimas 24 horas, informó este jueves la Universidad Johns Hopkins. Es el octavo día consecutivo que el balance diario arroja una cifra de muertos inferior a 1 000.

Aún así, el asesor médico de la Casa Blanca, Anthony Fauci, afirmó este jueves que no es necesario ordenar más cierres generalizados en Estados Unidos para controlar la pandemia, sino que la gestión deberá tener un enfoque local.

“No creo que hablemos de volver al cierre”, dijo. “Vamos a hablar de tratar de controlar mejor aquellas áreas del país que parecen estar teniendo un aumento de casos”, añadió.

Pero a pesar de la seguidilla de informes alentadores en el país, la primera ola de contaminaciones aún perdura, con alrededor de 20.000 nuevos casos cada día. El foco se ha trasladado desde Nueva York y el noreste del país a la banda del sur y el oeste.

Más de una docena de estados registran por estos días récords de casos de covid-19, entre ellos Oklahoma, donde Donald Trump planea un mitin electoral de decenas de miles de personas este fin de semana, y Florida, donde algunas localidades ordenaron el uso de mascarilla en público.

La decisión llegó después de que, en los últimos días, el estado registrara numerosos récords de contagios, llevando el total a casi 86 000 y más de 3 000 fallecidos.

Cierres en cascada

En América Latina, muy castigada por el virus, con más de 87 683 muertos y 1,85 millones de contagiados, el gobierno chileno decidió endurecer las sanciones para quienes infrinjan la cuarentena, con penas de hasta cinco años de cárcel.

La covid-19 causó unos 4 000 fallecidos en ese país e infecto a más de 225.000 personas.

En México, donde la pandemia suma 19 747 muertes, batió un triste récord de contagios este jueves, con 5 662 nuevos casos de covid-19, elevando el total a 165.455.

Tampoco hay tregua en Brasil, de 210 millones de habitantes, que acumula 47 748 fallecidos y 978 142 positivos, y es el segundo más golpeado después de Estados Unidos, según el ministerio de Salud.

En el marasmo económico que ha generado la pandemia, la agricultura ha sido el único sector que resistió a su impacto en el país y debería atenuar una recesión récord este año.

Sin embargo, en ciudades como Sao Paulo, las cicatrices de la pandemia son visibles: muchos comercios cerraron definitivamente por falta de fondos para soportar el parón de la actividad.

La misma suerte han corrido en España lugares emblemáticos como el icónico tablao Casa Patas, que durante 32 años deleitó a nacionales y extranjeros con el cante y el baile flamenco, víctima de la pandemia, como muchos comercios.

Y en un intento de impulsar su economía, Cuba anunció que volverá a recibir visitantes extranjeros a partir del 1 de julio, pero solo en los paradisíacos islotes que bordean el territorio y con fuertes medidas de seguridad.

Por último, al otro lado del Atlántico, la canciller alemana, Angela Merkel, presiona para definir antes de finales de julio un acuerdo sobre el plan de recuperación europea de 750 000 millones de euros (843 000 millones de dólares) para paliar las consecuencias de la pandemia en Europa, donde 190.120 fallecieron y casi 2,5 millones se han contagiado de covid-19.

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