14 de julio de 2020 00:00

630 hoteles del Ecuador permanecen cerrados; algunos administradores analizan la suspensión definitiva

La Mansión Alcázar dejó de funcionar. En el 2019 hizo una ampliación. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

La Mansión Alcázar dejó de funcionar. En el 2019 hizo una ampliación. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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El sector turístico fue uno de los más golpeados por la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del covid-19. Los hoteleros y dueños de restaurantes afirman que acumulan pérdidas millonarias.

Según el Ministerio de Turismo, hay 24 257 establecimientos de hospedaje en el país. Y si bien no hay cifras oficiales de los negocios de este tipo en quiebra, los empresarios de Quito, Cuenca, Ambato, Ibarra y Santo Domingo hablan de una situación insostenible.

La Federación Hotelera del Ecuador agrupa a 700 hoteles medianos y grandes, de los cuales 630 están cerrados.

Sus socios han anunciado la incapacidad para cubrir sus deudas y contemplan la idea de un cierre definitivo, dice su presidente, André Obiol.

Eso analiza la administración del Hotel Ambato. Allí se evalúa un posible cierre, si no llegan a un acuerdo con la Cartera de Turismo, que pide el pago del arriendo por los tres meses que están cerrados por la emergencia.

Según Paúl Pinto, administrador del hotel, se busca negociar la deuda con el accionista mayoritario. Los otros socios son el Municipio local y empresarios, que conforman la compañía de economía mixta Hotelera Turística Ambato que administra este negocio.

Pinto agregó que para mantener las operaciones de restaurante y hospedaje negociaron la salida de seis de 20 empleados y el resto se fue de vacaciones.

Algo parecido sucedió en otros hoteles, hosterías, restaurantes, bares y agencias de viajes ambateñas. Por ejemplo, el Hotel Napoleón se quedó con tres de los 10 empleados para evitar su cierre, aseguró la gerenta Salomé Marín.

La administración del hotel Ambato no puede solventar el arriendo. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La administración del hotel Ambato no puede solventar el arriendo. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Los representantes de la Cámara de Turismo de Tungurahua cuentan que cuatro hoteles de esta ciudad dejaron de atender al público. Otros están en proceso de cierre. “Los hoteles están operando a medias”, aseguró Pinto.

En Cuenca, algunos empresarios anunciaron el cierre de sus negocios a través de las redes sociales, con mensajes dirigidos a sus clientes, colaboradores, proveedores y amigos. Entre ellos están el hotel Mansión Alcázar y restaurantes como República del Sur y La Parrillada, con más de 15 años de funcionamiento.

“Con la penosa decisión, pero siendo responsables, comunicamos que por las circunstancias generadas por el covid-19, cerramos”, explicaron los representantes de Mansión Alcázar, ubicado en el Centro Histórico de Cuenca.

En esta urbe hay casonas que fueron rentadas para hoteles como El Quijote y Catedral, cuyos arrendatarios están devolviendo los inmuebles, según indicó Juan Pablo Vanegas, presidente de la Asociación Hotelera del Azuay.

Esta realidad empezó a los dos meses de confinamiento por el estado de excepción, dijo Vanegas. “Veníamos enfrentando una recesión económica y con la crisis sanitaria caímos en una depresión”.

Los pagos de sueldos, créditos, aportes patronales, arriendos y demás gastos han contribuido a la iliquidez, explicó Vanegas. Él lamentó que muchos empresarios hayan tenido que deshacerse de sus negocios, para no hundirse “y eso es muy doloroso”.

Para resistir la crisis, otros liquidaron al personal o les redujeron los sueldos. Para Obiol, es una situación catastrófica porque calcula también ha dejado en el desempleo a 450 000 personas de hoteles, bares, agencias de viajes, restaurantes, entre otros.

Según las cifras del Ministerio de Turismo, antes de la pandemia había 477 380 empleados vinculados al alojamientos, bares y restaurantes.

Solo en Cuenca unos 4 000 fueron despedidos y la cantidad sigue en aumento porque el flujo de turistas no se reactiva, señaló Vanegas.

En Azuay, 80 de los 250 hoteles abrieron con la implementación y aprobación de los protocolos y medidas de bioseguridad, pero la ocupación no supera el 3% mensual. Los demás continúan cerrados.

De acuerdo con la Federación Hotelera del Ecuador, en Guayaquil la reactivación de hoteles es del 8%; en Quito, del 4% y en la Amazonía y Galápagos es nula.

Hace una semana, los representantes de ese gremio se reunieron con el presidente Lenín Moreno. Le pidieron líneas de crédito, incentivos, promoción y eliminación del aislamiento preventivo obligatorio y un régimen laboral especial.

En Santo Domingo de los Tsáchilas, por su parte, la Cámara Provincial de Turismo estima pérdidas de más de USD 1 millón por los feriados del 1 y 24 de mayo. Los hoteles y hosterías son los más afectados, mientras que los restaurantes activaron las ventas a domicilio para no quebrar, señaló el presidente del gremio, Lizardo Suárez.

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