Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Cuando los primeros rayos de sol aún no aparecen, las calles de Guayaquil ya empiezan a cobrar vida. El pedaleo de los ciclistas se escucha a toda marcha, mientras el trote de los runners marca el ritmo en sectores como la vía a Samborondón, ciudadela Kennedy, la vía a la Costa y el Malecón Simón Bolívar.
Son las 04:30 y, mientras gran parte de la ciudad aún duerme, cientos de deportistas comienzan su jornada. Salen de casa con la sombra de luna aún en el cielo, y con una meta clara: entrenar, superar sus límites y hacer lo que aman.
Pero en medio de sus entrenamientos, runners, ciclistas y rollers también se enfrentan a una realidad que, en más de una ocasión, ha puesto sus vidas en riesgo: conductores que circulan a exceso de velocidad o bajo los efectos del alcohol, insultos y hasta asaltos durante sus recorridos.
El pasado 4 de septiembre, esa preocupación se convirtió en tragedia. La runner Mónica Martinich murió tras ser embestida por una camioneta mientras entrenaba en la vía a Samborondón. Su muerte dejó un profundo vacío en la comunidad deportiva de Guayaquil y volvió a poner sobre la mesa un pedido que los deportistas sostienen desde hace años: contar con espacios adecuados y seguros para entrenar.
Runners, ciclistas y rollers entrenan de madrugada por varias razones: para evitar el tráfico, preparar su cuerpo para competencias que se realizan a esas mismas horas y, al mismo tiempo, aprovechar el día para cumplir con sus demás responsabilidades, como el trabajo, los estudios y el cuidado de sus hijos.
A las 04:30 de la mañana, Karla Dávila y un grupo de al menos 50 personas, de We Run Guayaquil, ya corren por la Vía Samborondón. Oswaldo Estrada hace lo mismo junto a su grupo de ciclistas, desde Ciudad Celeste, los martes, jueves y sábados. Entrenan entre 45 minutos y una hora y pueden recorrer de 30 kilómetros a 50 kilómetros por día, o más.
Ellos confirman los riesgos que han implicado entrenar, en un horario donde se supone no hay movimiento vehicular. Dávila recuerda que el año pasado uno de sus integrantes estuvo a punto de perder la vida en un accidente mientras entrenaba y, tras lo ocurrido, terminó retirándose del deporte. “Un carro se fue encima de un corredor. Estuvo en la clínica un buen tiempo, roto la clavícula, roto el brazo, la rodilla”.
Estrada también menciona otro caso: “El año pasado nosotros tuvimos un percance aquí afuera de la Plaza de Batán, el carro de una persona en bastante grado de alcohol nos chocó, gracias a Dios ese día el carro escoba de nosotros pudo aguantar el impacto”.
Estrada señala que los asaltos también se han convertido en parte de la rutina. Según relata, los jueves, viernes y sábados son los días en que más se registran estos hechos. Además, advierte que el tramo comprendido entre el Parque Bicentenario y la vía principal se ha vuelto inseguro. “Se ha vuelto fuga de delincuentes. Muchas motos han pasado por ahí… he tenido casos de ciclistas que les han robado”.
El ciclista, que pedalea en calle desde el 2015, plantea que una solución podría ser la presencia policial y de agentes de tránsito en las intercesiones.
Alberto Hidalgo, coordinador de Masa Crítica Guayaquil, señala que la participación en sus cicleadas masivas ha disminuido considerablemente. Según explica, mientras antes congregaban entre 700 y 900 personas, actualmente la cifra se ha reducido a alrededor de 200 participantes. “La gente no se siente segura, no solo por el temor a que las atropellen, sino también por la inseguridad. Eso hace que la gente, cada vez menos pueda hacer una actividad física y es algo tan importante para la vida diaria”.
Mientras corren o pedalean, los deportistas también están expuestos a malos tratos por parte de transeúntes y conductores. Estos episodios pueden incluir insultos, agresiones verbales e incluso intentos de atropellamiento. “Yo llevo casi 16 años corriendo, y ya perdí la cuenta de las veces que casi me atropellan, simple y llanamente por yo estar corriendo en contra de los carros… me tiran el carro para asustarme”, cuenta Dávila.
Estrada sostiene que este ambiente no se percibía antes de 2019 y atribuye el cambio al ritmo acelerado con el que se vive en la actualidad. “Considero que la sociedad actualmente vive muy apurada”.
El ciclista considera que el irrespeto hacia este tipo de deportes viene desde el desconocimiento. “Yo asumo de que no comprenden la estructura del deporte que nosotros hacemos”, apunta.
Las cifras son alarmantes. Según el Observatorio de Seguridad Vial de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) en lo que va del 2026 se han registrado 579 peatones que han sido víctimas de siniestros, de los cuales 54 han muerto atropellados, arrollados o estrellados.
En el caso de los ciclistas, las cifras también revelan un dato preocupante: entre 2019 y 2026 se han registrado 296 víctimas de siniestros viales, de las cuales 17 fallecieron. El año con mayor número de ciclistas siniestrados fue 2020, con 80 casos.
La imprudencia al volante se manifiesta principalmente en el exceso de velocidad y el incumplimiento de las señales de tránsito.
Mónica Martinich se convirtió en la cuarta deportista, desde el 2020, que murió tras ser embestida en el corredor de la vía Samborondón. “No es la primera vez que muere alguien que está haciendo un deporte, ya sea ciclismo, ya sea correr, hasta gente caminando… No es algo atípico, es algo que sucede y sucede seguido, más de lo que la gente se entera”, menciona Dávila.
@elcomerciocom 🏃♀️ Mónica Andrea Martinich salió a correr y no volvió a casa. La atleta de 38 años murió atropellada mientras entrenaba en la vía Samborondón, en Guayas. Su muerte vuelve a poner una pregunta urgente sobre la mesa: ¿qué tan seguro es salir a correr en las calles de Ecuador? Raúl Ricaurte, entrenador de atletismo; Alfredo León, vicepresidente de ASEMOS; y el capitán Henry Romero, de la Policía Nacional, hablan sobre educación vial, velocidad, infraestructura y las precauciones que deben tomar conductores y deportistas. Una frase resume el desafío: la seguridad vial no consiste solamente en reaccionar después de un siniestro. Hay que actuar antes para evitarlo. 🎥 Mira el reel. ¿Te sientes seguro cuando sales a correr, caminar o pedalear? #SeguridadVial #MónicaMartinich #Atletismo #Ecuador ♬ original sound – EL COMERCIO Ecuador
Como protocolo de seguridad, Dávila y Estrada indican que inculcan a sus deportistas a usar chalecos reflectivos durante los entrenamientos. Y en el caso de los runners, se prefiere correr en contra del sentido de los carros, a menos que tengan un carro escolta. “La escolta no solamente nos da seguridad… nos lleva a la hidratación, porque son distancias muy largas”.
Para el circuito de los runners, el carro escolta deber ir mitad atrás y mitad afuera, para poder cubrir y tener reacción ante cualquier eventualidad de tránsito. En cambio, en bicicleta la forma es otra, el carro deber ir atrás con una distancia mínima para poder tener tiempo de reacción. Y las luces de las bicicletas siempre prendidas y en sentido a la dirección del carro.
Otra de las precauciones que han adoptado es entrenar los sábados en el campus de la Espol, debido a que este día registra un mayor número de siniestros viales en las principales vías de Guayaquil.
No hay una cifra oficial de runners o ciclistas, pero en una sola maratón puede concentrarse de 3.000 a 4.000 personas.
Pese a que en la Vía Samborondón cuentan con una ciclovía los domingos, dice que no es suficiente. Citan como ejemplo países como Perú y Panamá, donde cuentan con una ciclovía de lunes a domingo, cuatro horas diarias. Estrada cita como un buen ejemplo el parque La Carolina, de Quito. “Aparte de eso, tienen una ciclovía dentro de la ciudad bien señalizada, con unos muros que no permiten que un vehículo se meta”.
Explican que entrenar dentro de las ciudadelas no es una opción, ya que el área no cumple con los requerimientos adecuados para un deporte como el running, en el que a veces deben hacer de 500 a 600 kilómetros a velocidad. “Nosotros necesitamos una ruta recta. No podemos estar subiendo y bajando. Entonces por eso siempre usamos el lado derecho”, menciona Dávila.
Ciclistas, runners y rollers exigen un espacio en compañía del respaldo de la Agencia de Tránsito. “Nosotros los domingos tenemos una ruta de aproximadamente 32 kilómetros, todo en la recta y en Ciudad Celeste”, menciona Dávila.
“No es una solicitud descabellada que lo pongan de lunes a domingo… no somos uno, ni dos, ni cinco, ni ocho personas, solamente en mi grupo somos casi 300 personas”, acota.
“Las autoridades tienen que imponer algunas normativas que ayuden a las personas que salimos a hacer deporte; salimos realmente en un horario que no les debería afectar a nadie“, acota Estrada, conocido en el mundo deportivo como ‘El Capitán Os’.
Alberto Hidalgo, coordinador de Masa Crítica Guayaquil, cree que hay que recuperar muchísimos espacios muertos o subutilizados en todo Guayaquil que no amigables con los deportistas, como ejemplo menciona el parterre de la calle Baquerizo Moreno, en La Alborada. “Ese espacio es un ejemplo de que los parterres pueden tener un mejor uso para los deportivos”.
“Hay que analizar el tema urbanístico principalmente para generar camineras, aprovechar parterres, pacificar las vías, para que esto ya deje de ser una ciudad exclusivamente para el vehículo particular”, acota.
Entrenar de madrugada implica riesgos como atropellamientos, accidentes con conductores que circulan a exceso de velocidad o bajo los efectos del alcohol, asaltos e incluso agresiones verbales.
Runners y ciclistas empiezan sus entrenamientos alrededor de las 04:30 para evitar el tráfico, prepararse para competencias que se realizan temprano y compatibilizar el deporte con el trabajo, los estudios y otras responsabilidades. Sin embargo, los deportistas aseguran que incluso en esas horas enfrentan situaciones que ponen en peligro su integridad. La muerte de la runner Mónica Martinich, el 4 de septiembre de 2026, tras ser embestida en la vía a Samborondón, volvió a evidenciar esta problemática.
Entre 2019 y 2026 se han registrado 296 ciclistas víctimas de siniestros viales, de los cuales 17 fallecieron.
Según el Observatorio de Seguridad Vial de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM), 2020 fue el año con mayor número de ciclistas siniestrados, con 80 casos. Además, en lo que va de 2026, 579 peatones han sido víctimas de siniestros viales en Guayaquil, con 54 fallecidos por atropellamientos, arrollamientos o estrellamientos.
Los grupos utilizan chalecos reflectivos, luces en las bicicletas, vehículos de escolta y rutas previamente definidas para reducir los riesgos durante los entrenamientos.
Los runners suelen desplazarse en contra del sentido de los vehículos cuando no cuentan con escolta. Cuando tienen un carro de apoyo, este se ubica estratégicamente para cubrir al grupo y reaccionar ante posibles incidentes. Los ciclistas mantienen las luces encendidas y utilizan el vehículo de escolta detrás del grupo. Además, algunos deportistas han optado por entrenar los sábados en el campus de la Espol debido al mayor número de siniestros viales registrado ese día.
Entre los principales sectores utilizados están la vía a Samborondón, Kennedy, la vía a la Costa, el Malecón y los alrededores de Ciudad Celeste.
Karla Dávila y su grupo de We Run Guayaquil entrenan desde las 04:30 en la vía a Samborondón, mientras que Oswaldo Estrada y su grupo de ciclistas salen desde Ciudad Celeste los martes, jueves y sábados. Los deportistas señalan que necesitan rutas largas y rectas para sus entrenamientos, por lo que las ciudadelas no siempre cumplen con las condiciones necesarias.
Los deportistas piden espacios seguros y señalizados para entrenar durante toda la semana, con el respaldo de agentes de tránsito y medidas que impidan el ingreso de vehículos a las rutas deportivas.
Los deportistas consideran insuficiente la ciclovía habilitada los domingos en la vía a Samborondón y plantean que estos espacios funcionen de lunes a domingo durante determinadas horas. También citan como referentes las ciclovías de ciudades de Perú y Panamá y el parque La Carolina, en Quito. La demanda busca reducir el riesgo de atropellamientos y permitir que runners, ciclistas y rollers puedan entrenar en rutas adecuadas sin exponerse al tráfico vehicular.





