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Fanáticos de las espadas se juntan para combatir los sábados en Quito

Quienes practican esta disciplina demostraron sus habilidades en el local Leon Martial Arts Academy, ubicado en el Ventura Mall. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Las armas son idénticas a las que se usaron en algunos combates del ‘Señor de los Anillos’ o ‘Game of Thrones’. La espada es igual a la que William Wallace levantó cientos de veces en ‘Corazón Valiente’.

Quizás por eso tomarlas entre las manos es tan especial. Las hemos visto en películas y libros, y ahora forman parte de un deporte que busca replicar los combates medievales y sus ritualidades.  

Se llama Hema, por las siglas de Historical European Martial Arts. Es un deporte europeo que nació en los años 90, cuando un grupo de personas comenzó a investigar los manuscritos antiguos donde se especificaba cómo se practicaba la esgrima del siglo XIII.  

Para estar en el grupo no se necesita conocimiento de artes marciales, solo ganas de aprender y sudar, porque los combates requieren de esfuerzo físico. Se reúnen los sábados junto al reservorio de Cumbayá. Se los encuentra en redes sociales como Academia Excalibur.

El proceso

Conforme dominan la técnica de combate, los alumnos del esgrima medieval estilo italiano suben de nivel. Se manejan con cinturones blanco, amarillo, azul, verde, morado y negro. 

En Ecuador, nadie ha alcanzado el cinturón negro. El maestro que trajo la disciplina al país, Daniel León, tiene el morado. Él lleva 30 de sus 45 años involucrado en esta actividad. Aprendió en Estados Unidos y en 2018 empezó a compartir sus conocimientos en Ecuador. Esta es la única escuela de ese tipo en Latinoamérica. También asisten niños y mujeres.

Roberto Solórzano, de 41 años, trabaja en una empresa de publicidad. Explica que a diferencia de la esgrima olímpica (que se practica con una espada delgada de unos 75 cm), para este deporte se usa una espada medieval que mide 130 cm. 

Es la que se usaba en los combates allá por 1 400 o 1 500 y  para maniobrarla se necesitan ambas manos. Está forjada con una aleación entre hierro y acero inoxidable, que puede llegar a costar USD 300.

Además, utilizan escudos de 30 cm y lanzas que miden más de 2,10 metros, aunque también hay enfrentamientos a mano limpia. 

Roberto explica que el deporte se divide en tres partes. La primera es la investigación histórica de los manuscritos, para conocer con exactitud los detalles y las estrategias que se usaban en esa época. 

La segunda tiene que ver con el deporte y los movimientos encadenados que los guerreros realizan. Es lo que se conoce en artes marciales como catas o llaves.  

Y la tercera parte está relacionada con los trajes que usan. Tratan de imitar una armadura, pero con protecciones modernas. Utilizan un gambesón: traje parecido al medieval pero con protecciones modernas, que logra resistir fuertes golpes sin dañar al deportista.  

También usan un casco similar al de esgrima olímpico, coderas y guantes de plástico rígido. Un traje puede llegar a costar hasta USD 800. En Quito nadie los fabrica aún, por lo que usualmente se los importan. Pero la academia tiene trajes que los estudiantes pueden utilizarlos en las prácticas.

A Andrés Arcentales, de 40 años, siempre le apasionaron las espadas. Por eso, cuando viajó a España a estudiar un doctorado en 2009, buscó una escuela para aprender esgrima medieval. Practicó varios años pero al regresar al Ecuador se desconectó de ese deporte. Cuando se enteró de que abrieron una escuela en la capital, empezó a asistir nuevamente.   

Le gusta la historia y estudiar los tratados de libros medievales. Lo más duro -admite- es coordinar los pasos de cada movimiento pues -dice- tiene dos pies izquierdos.