29 de octubre de 2018 00:00

Educación evalúa el impacto del Bachillerato General Unificado

Miguel Pérez enseña Química en el bachillerato del Liceo Hontanar (Quito). Los alumnos practican en el laboratorio. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Miguel Pérez enseña Química en el bachillerato del Liceo Hontanar (Quito). Los alumnos practican en el laboratorio. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Daniela Cevallos

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En uno de los 16 proyectos de reforma a la Ley Orgánica de Educación Intercultural Bilingüe (LOEI) se plantea la eliminación del General Unificado (BGU) y volver al Bachillerato por especializaciones.

La propuesta viene de Dallyana Passailaigue, del PSC, de la Comisión de Educación. Aunque no cuenta con estudios que sustenten su idea, genera debate sobre el modelo de educación en Ecuador.

El Bachillerato General Unificado se aplica desde el año lectivo 2011-2012. El cambio efectuado desde el Ministerio de Educación se produjo porque se consideró que el bachillerato por especialidades exigía una decisión muy temprana a los alumnos de entre los 14 y 15 años. A esa edad debían escoger una especialidad entre Químico Biólogo, Físico Matemático o Ciencias Sociales.

Para Fander Falconí, ministro de Educación, otro punto por el que se decidió unificar el Bachillerato fue porque la excesiva especialización y dispersión de la oferta curricular generaba que los chicos se graduaran con conocimientos muy distintos y sin una base común de aprendizajes, restringiendo el acceso a las mismas oportunidades.

Al momento, mencionó, no existe ningún estudio que permita conocer cómo ha funcionado este cambio.

Para Juan Páez, docente durante 16 años, regresar al bachillerato especializado sería un retroceso educativo. Este empezó a funcionar en el país en los años setenta. Y generó -comenta- una problemática de deserción o cambio de carreras en las universidades.

Decisiones erradas a los 14 años afectaban al ingreso a la universidad, ya que cambiaban de idea sobre lo que querían hacer el resto de sus vidas.
¿Por qué? Los jóvenes tenían pocas opciones al escoger qué estudiar. Por ejemplo, un bachiller en Química y Biología no podía ingresar a la carrera de Sociología o Docencia en una universidad pública.

A los 14 años los chicos, apunta Páez, no están preparados para escoger lo que quieren hacer en su futuro. “Es una decisión muy prematura”. Abarcar diferentes materias, reflexiona, les da mayor libertad a los chicos para equivocarse.

El ministro Falconí señaló que se ha iniciado una evaluación de los impactos del bachillerato general unificado. “Necesitamos nuevas propuestas que estén de acuerdo con el momento actual”, puntualizó.

Según la Cartera de Educación, el anterior bachillerato en ciencias estaba desactualizado y era poco pertinente para las necesidades del siglo XXI. El BGU tiene un currículo más contemporáneo.

El BGU está organizado por áreas del conocimiento, en un tronco común. En el anterior, por ejemplo, quienes seguían sociales no veían Química ni Biología. Y los químicos, nada de Literatura o Geografía.

Estefany Landívar es orientadora vocacional del grupo Catalyst de la Universidad San Francisco de Quito. Para ella, es válido estudiar un bachillerato general porque se trata de una educación más integral, que permite a los chicos tener mayor perspectiva de lo que les gustaría hacer, al aprender sobre diversas temáticas.

Landívar concuerda con Páez en que es apresurado tomar decisiones sobre el proyecto de vida a los 14 años. En esa etapa se están conociendo y atraviesan por cambios físicos, emocionales y psicológicos. Sus elecciones, en ese periodo por lo general -dice-están influenciadas por factores externos como consejos de los padres o ideas de los amigos.

Aún no pesan factores internos como reconocer habilidades, intereses y fortalezas. Lo ideal es que en el último año de bachillerato se vayan introduciendo temas o cursos adicionales que permitan a los chicos reforzar asignaturas bases para la educación superior.

Karem Ponce, madre de Diego de 17 años, opina que el BGU permite a los chicos conocer de todo un poco, pero los contenidos son generales. Le gustaría que hasta el último año se generen programas para identificar lo que los alumnos quieren seguir en la universidad.

“Un aspecto negativo es que el BGU no considera que los adolescentes tienen diferentes tipos de inteligencias y habilidades”, señala Juan Cobo, rector de la Unidad Educativa Liceo Hontanar, de Quito.

Al generalizar las temáticas, los chicos con habilidades numéricas, por ejemplo, se ven complicados con temas de lengua o artísticos o viceversa. Se observa cierto limitante por ese lado, al no lograr fortalecer las habilidades o aptitudes.

Aunque tampoco cree que volver a las especialidades es factible. Cobo menciona que deberían proponerse ajustes en la malla curricular, que logren articular mejor la educación media y superior.

Patricia Cabezas, docente de bachillerato desde hace 33 años, rescata de la especialización que a los chicos con inclinaciones por ciertas ciencias o temas les resultaba más productivo dedicarse a un área ligada a sus intereses. Sin embargo, sostiene que el BGU es un paso importante; porque es una tendencia mundial educar a personas integrales.

Destaca que se debe trabajar en reforzar asignaturas esenciales para el ingreso a la universidad para que los procesos de nivelación no sean una repetición de lo que los chicos ven en las aulas del colegio.

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