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La pandemia del covid-19 impulsó la implementación de unidades productivas agropecuarias en Imbabura

En el cantón Antonio Ante, en la provincia de Imbabura, la iniciativa se desarrolla en parroquias rurales y zonas urbanas. Foto: Municipio de Antonio Ante

En 506 familias de barrios y comunidades del cantón Antonio Ante, en la provincia de Imbabura, se implementan unidades productivas agropecuarias.

Esto es parte de un proyecto de seguridad y soberanía alimentaria que involucra a varios gobiernos locales, como parte de una estrategia para mitigar los efectos que causa en la economía local la pandemia del covid-19.

Según Sherman Ortega, director de Desarrollo Económico de la Prefectura de Imbabura, unas 1 000 unidades productivas, principalmente cultivos de hortalizas y crianza de gallinas de postura y engorde, se han impulsado desde agosto del 2020. Estas se desarrollan en 34 de las 36 juntas parroquiales en los seis cantones de la provincia.

En el caso de Antonio Ante, el municipio local focalizó esta ayuda a familias de la zona alta de Andrade Marín y de la zona baja de Atuntaqui. También abarca a las parroquias Imbaya, Chaltura, Natabuela y San Roque. Entre los beneficiarios figuran madres solteras, mujeres que están frente del hogar y padres de familia que perdieron su empleo.

El cabildo invirtió USD 62 000 y la Prefectura USD 38 000 para la adquisición de kits agrícolas y pecuarios. El primero contiene plántulas, semillas, abono orgánico, pala, trinche, herramientas de jardín, regadera, malla, caja para abono y plásticos. En el kit pecuario, en cambio, entrega 10 gallinas ponedoras y 10 pollos camperos, saco de balanceado, morochillo y vacunas para las aves.

Según Geovanny Cevallos, jefe de Desarrollo Social Dirección de Desarrollo Económico y Social del Municipio de Antonio Ante, entregan todos los insumos para apoyar a estas iniciativas familiares.

En esta primera etapa se programa visitas a los hogares para capacitar a los beneficiarios en el trabajo de huertos orgánicos intensivos y crianza de animales menores. El objetivo es que cada unidad productiva sea autosustentable con la venta de los excedentes.

Ana Terán, una de las participantes, cuenta que antes de la crisis sanitaria se dedicaba a la elaboración de artesanías de madera. Pero, su principal fuente de ingresos de vio afectada por la pandemia. Por eso, no dudo ni un instante cuando le plantearon la posibilidad de incursionar en las unidades productivas. Su meta ahora es abrir una cafetería.

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