Líderes waorani buscan equilibrar ancestralidad y desarrollo

Este 26 y 27 de mayo se desarrolló un encuentro sobre resistencia waorani, en la comunidad de Toñampare (Pastaza).

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Dirigentes waorani de Pastaza participaron de un encuentro en la comunidad de Toñampare, en Pastaza. El 26 y 27 de mayo se reunieron los wao e invitados de otras nacionalidades. Ellos compartieron sus luchas por mantener intacta la tierra que habitan por siglos.

Los representantes de los sarayaku hablaron de su batalla legal contra las extracciones petroleras. Los miembros de la guardia cofán contaron cómo recorren la selva, a veces por semanas, para controlar el ingreso de la minería.

Un personaje central en la cita fue Nange Yeti, el sabio y anciano wao, cuya muerte a finales de 2021 todavía está bajo investigación, por posible asesinato.

Para los wao, Nange fue un líder que se enfrentó al extractivismo desde el cuidado de la selva y en la organización de las comunidades, ya sea como docente (fue profesor en su localidad) y como conocedor de las hierbas amazónicas.
Silvana Nihua, presidenta del Consejo de Gobierno Awenidi de la Organización Waorani de Pastaza (OWAP), considera que es una oportunidad para enseñar a las nuevas generaciones, la importancia de formar a jóvenes líderes que se mantengan vigilantes frente a futuras presiones extractivistas. 

Para lograr esto, las comunidades wao de Pastaza combinan el pénsum del Ministerio de Educación con conocimientos ancestrales de plantas medicinales o los modos de producción locales, como un método para que los jóvenes se interesen en su territorio.

Los dirigentes se aliaron con organizaciones locales como Alianza Ceibo y la Defensoría del Pueblo, e internacionales como Amazon Frontlines. Buscan asesorías legales para alcanzar logros como en 2019, cuando ganaron al Estado un juicio para evitar la exploración petrolera del bloque 22.

Además, en el encuentro crearon el borrador de un documento que exige al Estado no explotar su territorio hasta resolver el mecanismo para una consulta previa e informada, según la tradición wao.

Gilberto Nenquimo Presidente de la nacionalidad waorani

Las nuevas generaciones piensan más en el dinero, en cuánto pueden ganar, afirma Gilberto Nenquimo. Foto: Diego Ortiz / El Comercio

El liderazgo waorani es un tema de mucha responsabilidad. Tengo que estar presente en comunidades de tres provincias. Pero es importante vivir con la gente para tener su confianza. Me llena de esperanza saber que esta es la oportunidad de tomar decisiones junto con ellos.

Me enfrento a dos momentos distintos: las generaciones de mis padres y abuelos, y la mía y la de los más jóvenes. Los primeros tienen en su mentalidad que lo más importante es el territorio. Los otros se enfocan en el dólar, en lo que pueden ganar, pero no saben que eso es momentáneo.

La influencia del Estado en nuestras comunidades ha sido muy dinámica y conflictiva. Muchos dirigentes creen que cuando el Estado interviene, ellos obtendrán un beneficio en los procesos.

El petróleo es un tema crítico para mí. La mayoría de los antiguos líderes está a favor de las petroleras, porque estas se los ganaron con grandes convenios económicos. El Estado debe hacer consulta previa y de consentimiento para ingresar a nuestros territorios. No estoy diciendo no al petróleo, sino que se cumplan los estándares establecidos.
Las nuevas generaciones tienen la expectativa de cuándo firmo con las petroleras. Quieren dinero fácil para gastarlo fácil.

La dependencia nos ha llevado a nudos críticos sin resolver. Uno es la educación. Tenemos en Toñampare una escuela con problemas de infraestructura, se la ve dañada. Y en el caso de los petroleros, hay comunidades que viven junto a los pozos y tienen abuelos en condiciones precarias.

Opi Nenquimo Vocero de la resistencia waorani

El petróleo y la minería amenazan nuestros derechos de ser waoranis en la selva. Nos contratan como mano de obra barata, como esclavos, lo que deteriora nuestra forma de vivir.

El Gobierno habla de que si hay petróleo y minería, entonces habrá desarrollo de los pueblos. Pero vemos que nuestros hermanos waorani cerca del Yasuní tienen una vida muy jodida, trabajan 22 días con machetes. Los petroleros los tratan como empleados, cuando en realidad ellos son los dueños de esas tierras.

En la Amazonía no veo desarrollo, pese al discurso del petróleo y la minería que está en nuestros territorios. Antes no sabíamos eso, nos daban una escuela a cambio de dejarles explotar la tierra. Pero ahora sabemos que se trata de nuestra casa, de nuestro futuro.

Queremos que nuestros jóvenes entiendan que la resistencia waorani ha existido desde siempre; que el liderazgo empezó antes con nuestros abuelos, con su sabiduría sobre la tierra.

Ser un líder es enseñarle a la gente que hay otras formas de vivir sin esa idea del sueldo fijo y de la minería. Es un momento crítico para dialogar con las nuevas generaciones, para no repetir errores del pasado, para la defensa de nuestra selva. Somos un solo territorio, una sola lengua.

Nange Yeti fue justamente esa imagen del líder waorani. Él siempre hablaba de que era importante el control y monitoreo de nuestra selva. Su preocupación por conocer a nuestra Amazonía debe transmitirse a otras generaciones, ya que era un líder que caminaba con nosotros.

Opi Nenquimo dice que ha sido testigo de la situación en que viven sus compañeros waoranis cerca al Yasuní. Foto: Diego Ortiz / EL Comercio

Gaba Guiquita Dirigente educativo

Hemos aprendido a escuchar la voz de los pikenanis (sabios ancianos), a tomar sus conocimientos para nuestras comunidades.

Como jóvenes, luchamos por una educación propia. Queremos reintroducir nuestro idioma en nuestras comunidades, que se valore la tradición wao. Buscamos que en nuestros centros educativos se enseñe en wao.

Quiero que la educación intercultural wao funcione. Que nuestras tradiciones estén en la malla curricular de las aulas. No sirve tener jóvenes muy preparados, que luego vengan con pensamientos occidentales para favorecer a la explotación petrolera y minera.

La educación tradicional es aprender nuestro idioma, nuestras plantas, nuestros bailes, nuestra historia. No quiero dejar a la juventud porque ellos van a ser nuestros líderes.

Yo estoy luchando para que algún día estos jóvenes sean mejores que yo, que sepan encaminarnos hacia un buen destino. La educación es lo primero que nos va a ayudar como territorio waorani. Quiero que ellos sepan administrar los recursos para todos.

En la pandemia vimos que no hubo docentes para dar clases en nuestras comunidades. Es por eso que apoyamos a los voluntariados universitarios, para que vengan a nuestro territorio a formar a nuestra gente. Pero es una solución a corto plazo. Por eso queremos capacitar a nuestros jóvenes, para que luego ellos sean nuestra voz ante la prensa y el ojo público. Y que también sean capacitadores y facilitadores para quienes vivimos en las comunidades.

La enseñanza de la cultura waorani a los jóvenes, es una de las prioridades para Gaba Guiquita. Foto: Diego Ortiz / El Comercio

Silvana Nigua Presidenta de la Owap

Soy una mujer de la selva que transmito mis conocimientos ancestrales, los de mi madre y abuelos, como una forma de valorar mis costumbres.

Los hombres no querían compartir el trabajo con las mujeres, pero aprendimos a estar en este espacio de liderazgo para apoyar a todos, sin discriminar. Ha sido una lucha para las mujeres.

Muchas jóvenes están aprendiendo desde temprano cómo liderar para estar al frente de sus comunidades, escuchando a su gente y haciéndose oír afuera de nuestro territorio.

La extracción minera y petrolera es un desafío para nosotras. Los hombres hacen sus negocios sin escucharnos. Pero nosotras no tenemos miedo y nuestra resistencia es cada vez más fuerte.

El Gobierno nunca ve que en la selva  tenemos las cosas para sobrevivir. Conocemos qué es lo que existe y qué nos sirve. Por eso vivimos con el mandato de que nos dejen trabajar y vivir bajo nuestras reglas. El Gobierno no debe decidir por nosotros.

Todo incide en cómo ven los jóvenes el mundo. Ellos ven que todo es dinero para la sociedad occidental. Nosotros les estamos enseñando cómo es la vida en la selva, para que aprendan a valorarla.

Para mí, lo más difícil como líder es que afuera todo tiene un costo. Acá tenemos gratis las cosas que vienen de nuestra selva.

Lo que más me gusta es apoyar a otras mujeres para que se sientan empoderadas, para que lideren la resistencia, ya que tenemos mucho conocimiento por demostrar.

La presidenta de la Owap, Silvana Nigua, afirma que lo que más le gusta de su trabajo es la ayuda a otras mujeres. Foto: Diego Ortiz / El Comercio

Wiña Boyotay Anciana y sabia

Yo me siento como líder porque me siento conectada con la selva, el agua, el aire, la gente, con todo lo que
hay alrededor.

Llevo años caminando con los dirigentes, acompañándolos en su lucha, indicándoles cómo deben caminar y dándoles fuerzas para que sigan al frente de la comunidad waorani.

Es muy difícil ser mujer waorani en este proceso de resistencia. Yo soy de la tierra y es por eso que es la selva la que me da las fuerzas para seguir adelante.

Los dirigentes han aprendido a escuchar cuando las mujeres hacemos resonar nuestra voz. Nosotras hablamos para caminar sin caernos, para seguir juntas en los procesos que se viven al interior de nuestras comunidades.

Yo siempre he pensando desde mi condición de mujer, en todo este camino. He aprendido a dibujar, a hacer mapas para conocer a mis comunidades.

Pero para mí, en todo el camino he tenido el reto del idioma. El español ha sido un desafío en toda esta lucha.
Ahora veo que existen muchos jóvenes que llegan hasta las asambleas y entienden nuestro mensaje. Ellos se llevan luego esa esperanza que tenemos de seguir cuidando la naturaleza.

Pero de igual forma hay otros que no entienden nada de esto y eso nos preocupa.

Para mí, la resistencia waorani es proteger la tierra, el agua y nuestra casa. Cuando vi por primera vez a la gente de una comunidad que había aceptado la explotación petrolera, cuando los vi enfermos y sin comida, entonces comprendí que debía luchar por mi gente.

Wiña Boyotay es una anciana y sabia waorani, que siempre ha estado junto a los dirigentes en la lucha
por sus comunidades. Foto: Diego ortiz / El Comercio