
En el país, entre el 2022 y 2023 hubo un crecimiento vertiginoso de las ventas de los vehículos a electricidad. Sin embargo, los cortes de luz afectan las ventas de 2024, pero no así a los usuarios de los autos eléctricos.
Los automóviles eléctricos surgieron como una alternativa para reducir la emisión de gases. Y era un mercado en constante crecimiento. Según cifras de la Statista, hubo un crecimiento considerable desde que se vendieron 84 vehículos en el 2016. La venta no superaba los 135 hasta el 2020. Ya hubo un salto cualitativo en el 2021, cuando subió a 284, casi se duplicó en el 2022, con 438. Ya para el año pasado, se vendieron 1 823 de estos vehículos.
Pero, para aquellos años, no se pensaba que el país viviría la crisis energética, como la de ahora, con apagones que llegaron a las 14 horas diarias.
Según la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade), en marzo de este año hubo una caída notoria en la venta de vehículos eléctricos en el país. Si en enero se vendieron 254 unidades y 199 en marzo, para abril, mes de los primeros apagones, la caída fue aún más drástica: 97.
Luego de eso hubo un ligero crecimiento para nuevamente vender menos de un centenar de vehículos en septiembre, cuando comenzaron los cortes de luz actuales, tal como lo muestra la siguiente imagen.
Sin embargo, para el ingeniero Alexis Ortiz, especialista en movilidad sostenible y seguridad vial, afirma que los cortes de luz no impactan en los autos eléctricos de la misma manera que a los electrodomésticos o los teléfonos celulares. Y en ese sentido, no debería afectar en su venta.
Un auto eléctrico tiene tres sistemas de recarga. El primero es el básico, que requiere de ocho horas; el segundo es el de carga media, que puede tomar unas tres o cuatro horas; finalmente, la carga rápida, se lo puede hacer en una hora.
La gran diferencia, dice Ortiz, es que se puede sincronizar la carga en función de los cortes de luz. Los vehículos a electricidad tienen actualmente, según el modelo, una autonomía entre 260 hasta 600 kilómetros.
En ese sentido, si se hace un promedio, solamente es necesario abastecerlo de energía cada siete o diez días. Además, el panel del auto da la información de cuántos kilómetros faltan para que se agote la carga, algo que los autos a combustión recién ofrecen desde hace pocos años, dice Ortiz.
El inconveniente podría ser los cortes de luz por las noches, cuando la tarifa baja al 50%. “De pronto ahí los dueños se van a ver un poco afectados, pero no es algo que impacta”.
José Antonio Ávila es un estudiante universitario que desde el 1 de marzo del 2024 decidió invertir en un vehículo eléctrico. Y dice con énfasis que “no he tenido problemas para manejar mi vehículo”.
Por fortuna, para su vehículo, de origen chino, le regalaron el cargador por la compra. El auto le costó 17 990 dólares y tiene una autonomía de rodaje entre los 220 y los 250 kilómetros. “Por suerte tengo el cargador, porque si no es imposible. Quito no tiene muchas electrolineras y si hay son de carga lenta y no vale la pena esperar cinco horas en un centro comercial”, dice Ávila.
“Por ejemplo, tomemos en cuenta los peores cortes de 12 horas. Me quitaban de 07:00 a 13:00 y de 18:00 a 00:00. Entre las 13:00 y las 17:00 se cargaba el carro sin problema“, añade José Antonio.
El otro beneficio es el precio. Cada carga le vale tres dólares. La batería del carro es de 30 kilovatios y cada kilovatio vale 0,10 de dólar. Además, el mantenimiento no es caro porque no hay cambio de aceite y tiene menos partes mecánicas. Solo revisan frenos, balanceo, etc.
Para Esteban Romo, no ha significado ningún problema. Su auto vino con una caja de carga standard, que ofrece la marca con la compra.
“No es complicado porque en aproximadamente tres horas, se carga un 60%. Eso me rinde tres días”, dice Daniel. Apenas tiene el auto tres meses, es decir, ya con el país bajo la crisis energética. Lo considera una buena opción. “No pagas impuestos y el consumo de luz es bajo. Para la ciudad es una excelente opción”, sostiene.
No todo es beneficio. Además de la falta de electrolineras y estaciones de carga rápida, no hay muchos talleres. José Antonio Ávila tuvo un siniestro el 6 de agosto y hasta el 19 de noviembre del 2024 no llega el repuesto, aunque es algo “puramente estético”.
“Lo que sí me preocupa es algún daño en la parte frontal o electrónico y eso podría ser la pérdida total del auto porque la batería equivale al 70% del auto“. Además, el seguro de un auto eléctrico es demasiado caro: más de 1 000 dólares o casi el 10% del valor del vehículo.
Aparte de eso, dice Ávila, “Para mí, universitario que no sale de la ciudad está súper bien, no gasto en gasolina y la zona azul está exonerada. Sin embargo, la falta de repuestos sí es un problema y la falta de electrolineras, también”.
Quito es la ciudad del país en donde más se ha apostado por los autos eléctricos. Tiene 43 puntos de carga, aunque Ávila y Romo lo hacen mayormente en la casa, que es la opción preferida para los propietarios de los vehículos. Hay uno también en Calacalí.
Guayaquil y Rumiñahui (Pichincha) tienen cuatro puntos. Los sigue Atacames (Esmeraldas), con tres. Cuenca, Otavalo y Ambato tienen dos.
Para los usuarios de autos eléctricos hay aplicaciones, como Electromaps, que permiten tener un mapa de los puntos de carga. Mayormente, se los encuentra en los centros comerciales, parques e incluso estaciones de servicio.
