Dos fallecidos por deslizamiento de tierra en Ponce Enriquez

Dos trabajadores de la mina Coronel, en Ponce Enriquez, murieron tras un deslizamiento de tierra, la madrugada del 18 de octubre de 2026

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Las lluvias intensas mantienen en alerta a varias provincias de Ecuador. La madrugada del domingo 18 de octubre, un deslizamiento de tierra sepultó a dos trabajadores de la mina Coronel, en el sector Bella Rica, cantón Camilo Ponce Enríquez, provincia de Azuay. Los trabajadores fallecieron.

Los obreros dormían en una vivienda cerca de la zona minera cuando el material descendió sobre el inmueble y los atrapó. Personal del Cuerpo de Bomberos recuperó los cuerpos, según el reporte de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR).

Hasta este lunes 19 de octubre, las autoridades no difundieron los nombres ni las edades de las víctimas. El caso elevó a tres el número de fallecidos por eventos relacionados con las precipitaciones desde la declaratoria de alerta roja, el 29 de agosto.

Las lluvias dejan víctimas en Azuay y El Oro

La primera muerte de este periodo ocurrió el sábado 26 de septiembre en el sector Calichana, cantón Pasaje, provincia de El Oro. Vanesa Mirella Mendieta, de 42 años, trabajaba en minería artesanal con una máquina de dragado cuando una manguera quedó atrapada en el agua. Al intentar recuperarla, una creciente repentina del río Calichana la arrastró. La corriente transportaba troncos, ramas y otros materiales. Mendieta no sabía nadar.

Los equipos de búsqueda localizaron su cuerpo la tarde del domingo 27 de septiembre en el estero La Pobreza, tras más de un día de labores. La trasladaron en una embarcación hasta Puerto Jelí, en Santa Rosa, donde la Policía y la Fiscalía cumplieron los procedimientos correspondientes.

La mujer dejó seis hijos, cinco de ellos menores de edad, incluido un bebé de cinco meses. Su caso evidenció los riesgos que enfrentan quienes trabajan cerca de ríos y zonas expuestas a crecidas repentinas.

Cuatro ríos permanecen desbordados en la Costa

El monitoreo nacional de la Secretaría de Riesgos, con corte a las 07:00 del lunes 19 de octubre, reportó cuatro ríos desbordados en tres provincias de la Costa.

  • Río Catarama, Los Ríos: afecta sectores de Babahoyo, la parroquia Caracol y el recinto San Vicente.
  • Río Vinces, Guayas: provoca afectaciones en Salitre, incluidos sectores de Urbina Jado, Las Ramas y la cabecera cantonal.
  • Río Tenguel, Guayas: afecta varios puntos de la parroquia rural Tenguel, en Guayaquil, como Nuevo Tenguel, 12 de Julio y 9 de Agosto.
  • Río Pagua, El Oro: presenta desbordamiento en la parroquia Río Bonito, sector Río 7, cantón El Guabo.

El reporte también registra ocho inundaciones en Los Ríos, Guayas, El Oro y Bolívar, además de deslizamientos y una tormenta eléctrica.

La cantidad de ríos fuera de cauce varía según las condiciones de las precipitaciones. A principios de octubre, los reportes llegaron a registrar seis o siete ríos desbordados.

Más de 21 500 personas afectadas por las emergencias

El balance de la SNGR contabiliza más de 21 500 personas afectadas y más de 1 600 damnificadas por las lluvias. Las emergencias también provocaron daños en miles de viviendas en 22 provincias.

Esmeraldas, Guayas y Los Ríos concentran la mayor parte de las afectaciones, de acuerdo con el reporte proporcionado. Las inundaciones, las crecidas de ríos y los movimientos de tierra mantienen riesgos para las comunidades asentadas en zonas vulnerables.

Las autoridades conservan la alerta roja ante la posibilidad de nuevas emergencias. El informe también advierte que más de 1,3 millones de personas podrían quedar expuestas a los efectos del fenómeno si persisten las condiciones actuales.

El calentamiento del Pacífico eleva la preocupación

Las condiciones oceánicas constituyen otro factor de atención. Según los datos incluidos en el reporte, la temperatura superficial del mar frente a Ecuador oscila entre 26,5 °C y 29,2 °C. Las zonas del norte, como Valdez, Atacames y Pedernales, registran valores cercanos a los 29 °C.

El calentamiento del océano y las precipitaciones intensas forman parte del contexto climático que mantiene la preocupación por posibles inundaciones y deslizamientos. Sin embargo, la atribución de cada emergencia a un fenómeno específico requiere análisis técnicos de las autoridades competentes.

La evolución de las lluvias, el nivel de los ríos y la estabilidad de los terrenos serán factores clave para determinar el riesgo en las próximas jornadas.

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